Redujeron su ahorro en depósitos en la recta final del año pasado

Los pequeños inversores meten 11.000 millones de euros en acciones de bancos

La banca dirige los ahorros de sus clientes hacia sus propias acciones ante las penalizaciones de los depósitos. Los particulares han comprado renta variable de bancos por 11.000 millones de euros. Los pagarés también roban cuota a las clásicas imposiciones a plazo fijo.

Los bancos alertan de una caída del crédito mayor de la prevista
Los bancos alertan de una caída del crédito mayor de la prevista

La cantidad de dinero que las empresas y familias destinan a los depósitos ofrecidos por las entidades de crédito lleva registrando desde junio de 2011 hasta febrero de 2012 una tendencia decreciente, el Banco de España. A lo largo de este periodo las familias han reducido el saldo acumulado en los depósitos en un 3,2%, mientras que en el caso de las compañías no financieras la caída ha sido mucho más acusada, llegando a alcanzar el 12,7%.

Las razones que explican esta inversión de tendencia hay que buscarlas, sobre todo, en las modificaciones normativas puestas en marcha en junio de 2011. El objetivo de estas iniciativas era poner coto a la guerra del pasivo en que se encontraban inmersas muchas entidades, deseosas de captar nuevos clientes para obtener una liquidez inmediata.

El primer decreto ley aprobado por el gobierno socialista gravaba a los bancos y cajas que ofrecieran unos tipos de interés que excedieran los fijados por el mercado. La penalización a la que se enfrentaban consistía en la realización de aportaciones adicionales al Fondo de Garantía de Depósitos ya que, según palabras del vicepresidente del anterior Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, "los depósitos más rentables acaban trayendo créditos más caros para todos".

Para los hogares las adquisiciones de acciones y participaciones procedentes de Ofertas Públicas de Suscripción (OPS), como las realizadas por Bankia y Banca Cívica, y las ampliaciones de capital se han convertido en la alternativa preferida, acumulando un saldo total de 11.000 millones de euros. Claro está, esta modificación en los criterios de inversión ha sido inducida por las propias entidades.

También los pagarés se han hecho con un importante hueco de mercado. Este instrumento de deuda, que ha comenzado a cosechar adeptos entre octubre y diciembre de 2011, ha contado con gran interés por parte de las empresas, compensado el retroceso de los depósitos, según el Banco de España. Para lo hogares, la inversión en la renta fija de las entidades equivale a un tercio de la caída sufrida en el saldo de depósitos.

Deuda pública

Los precios registrados por la deuda pública despertaron el interés de los pequeños inversores. En noviembre de 2011, coincidiendo con un brote de la crisis de deuda, las letras alcanzaron precios que superaban con creces a los ofrecidos por otros productos. Llegaron hasta el 5%. Las elevadas rentabilidades y los plazos cortos hicieron de la deuda emitida por el Estado su principal atractivo. En concreto, en la segunda mitad del año un 34% de la inversión efectuada por los hogares iba destinada a deuda, y de este porcentaje la mayor parte se utilizaba para comprar letras (29%) y el resto, a bonos y obligaciones (5%). Para las empresas esa cantidad se reduce al 9%.

Además de todas estas alternativas, los depósitos internacionales son una senda a explotar por las empresas. Desde mediados de 2011, la inversión en depósitos extranjeros registrada por las sociedades supone el 24% de la disminución de las imposiciones en España. En este apartado hay que tener presente que los flujos de capital pueden estar influidos por decisiones de tesorería adoptadas por grandes grupos multinacionales en el marco de las estrategias globales. Los pequeños ahorradores prefieren optar por soluciones más conservadoras como las anteriores y este apartado supone solo un 1% de la disminución de los depósitos nacionales.

Al florecimiento de nuevas alternativas en las que refugiar el dinero se suma el empeoramiento de las condiciones económicas a partir de la segunda mitad del pasado año. El freno a la pequeña recuperación que venía registrado la actividad económica ha desembocado en una nueva contracción a comienzos de 2012 que pasa factura al ahorro. Las elevadas cifras del paro y la política impositiva han mermado las reservas de los pequeños inversores, los cuales se han visto obligados a renunciar a las inversiones.