La empresa y los pilotos del Sepla, expectantes ante el Consejo de Ministros

El conflicto de Iberia se enzarza en una guerra de arbitrajes

Aviones de Iberia aparcados en la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas
Aviones de Iberia aparcados en la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas

La dirección de Iberia anunció el martes pasado la intención de aplicar una reducción de sus costes por la actividad de los pilotos de un 20% e iniciativas para incrementar su productividad un 25%.

El procedimiento elegido por la empresa, recurriendo a la reforma laboral ya en vigor, pero que aún se discute en el Parlamento, obliga a un calendario de negociaciones entre las partes que, en el más que probable caso que no alcance el acuerdo con el Sepla, concluirá con un laudo de obligado cumplimiento en un plazo de aproximadamente 50 días contados a partir del pasado miércoles 18 de abril.

De manera superpuesta a la iniciativa de Iberia, la ministra de Fomento, Ana Pastor, ha lanzado una segunda intentona para que la aerolínea y sus pilotos se sienten a negociar y abran una vía de acuerdo en los graves asuntos que les separan. En primer término, la redacción del nuevo convenio colectivo de las tripulaciones técnicas. Como trasfondo en este marco de relaciones laborales se ha colado el debate sobre la participación o exclusión de los actuales pilotos de la matriz en la operación de la recién creada filial de bajos costes para el corto radio Iberia Express.

Express vuela desde el pasado 25 de marzo y sus pilotos y tripulaciones de cabina son distintos de los de la matriz.

El lunes la ministra se reunió con las partes y les pidió que le remitieran sus posiciones por escrito. El martes ya tenía ambos documentos en su poder y, ahora, tanto los pilotos como la compañía están a la expectativa de que en un próximo Consejo de Ministros, incluso el que se celebrará mañana, el Gobierno pudiera imponer un laudo de obligado cumplimiento, al amparo del decreto-ley de huelga de 1977.

Ana Pastor, tras reunirse el pasado lunes con la empresa y los pilotos, dejó muy clara su posición: o hay acuerdo o habrá laudo, aunque en su opinión "un mal acuerdo siempre es mejor que un buen laudo". En el supuesto de que Fomento se decidiera por el arbitraje obligatorio, Iberia se vería sumergida en un doble proceso de laudos, que en principio no tendrían que ser incompatibles.

Según la nueva normativa laboral, el procedimiento abierto por la dirección de Iberia para reformar el convenio de los pilotos podrá resolverse en un plazo de 50 días. El calendario quedaría como sigue: tras la iniciativa de la dirección de la compañía, las partes tienen dos semanas para negociar las propuestas. Si no hay acuerdo, una comisión paritaria del convenio hará un nuevo intento de pacto durante otra semana. Si tampoco se logra consenso, las partes podrán aceptar un arbitraje. En última instancia la decisión final la tendrá la Comisión Consultiva Nacional de Convenios Colectivos formada por el Gobierno, la patronal y los sindicatos mayoritarios. Su dictamen será de obligado e inmediato cumplimiento por las partes, aunque podrán recurrir la decisión ante los tribunales.

La reciente intervención de Pimentel, un referente

El exministro Manuel Pimentel protagonizó a finales de marzo el primer intento de mediación en el conflicto entre Iberia y sus pilotos.

Aunque el arbitraje quedó frustrado, la propuesta de acuerdo que redactó entonces y que las partes rechazaron supone un punto de referencia para la suerte que pueda tener un posible laudo.

Pimentel redactó un documento en el que explicaba las circunstancias en las que había discurrido la difícil mediación y resumió su propuesta en siete puntos. En primer término, planteaba que la creación de Iberia Express "no afectará a ninguno de los puestos de trabajo de pilotos", y de manera paralela, "la dirección de Iberia se compromete a no tramitar ningún tipo de despido colectivo u objetivo".

Con el fin de "facilitar la carrera profesional de los actuales copilotos de Iberia", propuso que se articule "un sistema de acceso voluntario para ocupar las vacantes de comandantes de la nueva compañía en las condiciones laborales de Iberia Express".

Como contraprestación, "Express podrá elegir entre los pilotos (de la matriz) que cumplan unos criterios mínimos y objetivos". Dejaba en manos del futuro convenio colectivo la regulación de "las condiciones de excedencia y retorno" a la matriz de estos profesionales.

En otro punto, Pimentel planteaba que el nuevo convenio "contemplará las condiciones de acceso, en su caso, a Iberia de los pilotos contratados en inicio por Iberia Express".

También planteaba la creación de "nuevos niveles inferiores de entrada en el escalafón y sus consiguientes niveles salariales".

Otro de los aspectos abordados era la duración del nuevo convenio de los pilotos, que tendrá una "vigencia hasta el 31 de diciembre de 2014".

Finalmente se proponía que "Iberia deberá comprometerse a informar al Sepla "de la evolución del plan estratégico en lo que afecte a la operación aeronáutica de sus pilotos, así como del proceso de traspaso de aeronaves a Iberia Express" y, por último, las partes mantendrán la paz social.

La tramitación del laudo no tiene calendario

En el caso de que el Gobierno se decidiera por aplicar un laudo acogiéndose a los supuestos del decreto ley de huelga de 1977, el procedimiento no tiene ningún tipo de calendario.

La compañía y sus pilotos ya vivieron precedentes de esta situación con dos laudos de obligado cumplimiento que resolvieron graves enfrentamiento en el año 1986 y en 2001.

El árbitro de este segundo procedimiento, Federico Durán, dictó su resolución obligatoria en un plazo de menos de 10 días.

En el trasfondo de esta posible guerra de laudos se encuentra el ámbito de las cuestiones sobre las que se encargará dictaminar al árbitro. Iberia se niega a que exista ningún tipo de resolución que limite su libertad para la creación y gestión de Iberia Express. Por ello quiere que cualquier procedimiento negociado que termine en laudo se refiera exclusivamente al convenio colectivo de los pilotos.

El Sepla, por el contrario, está empeñado en que entre los temas de negociación se incluya la creación de la filial de corto y medio radio de la compañía.

La dirección de Iberia intenta excluir del conflicto al resto de la plantilla, mientras que los pilotos aseguran que también están afectados.