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La banca española se engancha a la sonda de liquidez del BCE

La apelación se dispara un 49% en marzo y marca otro máximo histórico al ascender a 277.000 millones de euros

La dependencia de la banca española hacia la financiación del BCE se agrava. Durante marzo, las entidades españolas acumularon una deuda de 227.600 millones de euros, lo que representa un incremento del 49% respecto al dato de febrero. Este brutal aumento se explica fundamentalmente por la barra libre de liquidez a tres años ofrecida por el banco emisor.

El dato de marzo no es un hecho aislado. La media de apelación neta al BCE durante el primer trimestre fue de 171.000 millones, frente a los 48.000 millones del primer trimestre de 2011. Esto supone que la financiación obtenida en el BCE se ha triplicado ampliamente en 12 meses.

Las entidades financieras españolas acudieron en masa a las subastas de financiación a tres años de diciembre y marzo. La fuerte apelación al BCE revela las tensiones de liquidez de la banca española, sometida a mucha presión por las nuevas exigencias de solvencia y la desconfianza extrema provocada por la inestabilidad en la Eurozona.

La cifra divulgada el viernes por el Banco de España -227.600 millones- es el producto de restar el dinero que los bancos tienen depositado en el BCE (88.742 millones) a la cifra bruta del dinero que la banca pide prestado (316.343 millones). Al igual que la apelación neta, estos dos indicadores están en máximos históricos. Nunca antes la banca española había solicitado tanto dinero al BCE, y nunca antes había depositado tanto dinero en la denominada facilidad marginal de pago.

Este último aspecto revela la desconfianza que existe entre los bancos. Antes de prestarse entre sí en el mercado interbancario, prefieren dejarlo a buen recaudo en el BCE. En el caso de España, estos depósitos representan un 40% de las cantidades recibidas en las subastas, pero hay países donde la práctica totalidad de la liquidez obtenida es automáticamente depositada, lo que da idea de la mayor dependencia de las entidades españolas.

De acuerdo con directivos del sector, en las últimas subastas ha desaparecido el estigma negativo que marcaba a las entidades que se beneficiaban de las facilidades del BCE. "Ahora todo el mundo acude porque ya no está mal visto", justifica el máximo responsable de tesorería de uno de los grandes grupos españoles.