Menos de 253.000 personas declaran un IRPF superior a 96.000 euros
El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos
El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos

¿Copago para el 1,2% de la población?

El ministro de Economía ha abierto la caja de los truenos: el fin del sistema sanitario tal y como se conoce hasta ahora. Pero solo para las rentas más altas. ¿Qué ahorro puede suponer una medida que solo afecta al 1,2% de los declarantes del IRPF?

Primero fue la subida de impuestos y luego un recorte histórico del presupuesto acompañado de una amnistía fiscal. La llegada del PP al Gobierno de España ha sido una sucesión de medidas de choque a cual más impopular en un intento de restaurar las cuentas públicas y llevarlas a la senda por la que creen que deben discurrir.

Y solo ha sido el principio. El acoso de los mercados no solo no ha cejado, sino que se ha recrudecido en los últimos días, así que hay que ir más allá. El Ejecutivo ya ha enseñado el camino: ahora toca la sanidad y la educación.

El primero en tirar la piedra ha sido el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, en una entrevista este lunes en la Cadena SER. Lo ha hecho en el terreno de la sanidad y con extremo cuidado: no ha planteado de lleno el copago para todos, pero sí para algunos. "Hay que abrir el debate de si debemos proveer todos los servicios sanitarios gratuitamente a un señor que gane 100.000 euros", han sido sus palabras.

La afirmación aleja el miedo a una ruptura total de la sanidad gratuita. Pero la cuestión es cuál será el ahorro real o los ingresos extra que puede proporcionar. En primer lugar, porque no está claro el alcance de la medida. Varias horas después de las declaraciones de Guindos, fuentes del Gobierno han matizado al ministro y aseguran que el PP descarta que los ciudadanos paguen por la asistencia sanitaria. La posible progresividad en función de la renta apuntada por Guindos se está estudiando únicamente para los medicamentos, han señalado fuentes del Ejecutivo, según Europa Press.

En cualquier caso, los datos de declarantes del IRPF (con las limitaciones que esta referencia implica y las fortunas que deja fuera) dicen que el colectivo citado por Guindos ya sea para un tipo de pago u otro es muy exiguo. Según la memoria de la Administración Tributaria referida a 2009 (la última disponible), solo el 1,2% de los contribuyentes a este impuesto declaró una base imponible superior a 96.000 euros. En total, son menos de 253.000 las personas que se verían afectadas por la llamada progresividad en la contribución a la sanidad. Por supuesto, todo dependerá de la fórmula que se elija (si es que la medida sale adelante) para acreditar a qué grupo se pertenece.

Por tramos de renta, el mayor número (dentro del rango señalado por el ministro) lo conforman quienes logran entre 96.000 y 120.000 euros al año: rozan los 100.300. Casi 50.000 son los que están entre 120.000 y 144.000 euros. Luego el número decrece de forma exponencial; solo 8.000 personas declaran ingresos de más de 600.000 euros al año.

Con estas cifras en la mano, la duda que queda es cuál sería la recaudación efectiva de esta medida o si solo será el principio de una progresividad que terminará llegando a las rentas medias. Por ejemplo, para que el copago llegue al 10% de los declarantes, habría que bajar el tope hasta los 39.000 euros de ingresos al año. Para el 20%, el límite serían 28.500 euros. Llegar a la mitad de los declarantes requeriría establecer el copago a partir de una base imponible anual de 15.000 euros, siempre según los datos de la Administración Tributaria. Y el PSOE ya lo ha advertido: la sanidad y la educación son sus "líneas rojas".