Reforma laboral

Italia permitirá la readmisión de trabajadores tras los "despidos económicos"

El Ejecutivo italiano explicó hoy el contenido final de su esperado proyecto de ley de reforma laboral, en el que, al contrario que en su primera versión, incluye la posibilidad de que los trabajadores sean readmitidos si fueron despedidos por causa económica de "manifiesta inexistencia".

En una larga comparecencia de prensa en Roma, la ministra italiana de Trabajo, Elsa Fornero, y el jefe del Ejecutivo y titular de Economía, Mario Monti, comentaron los detalles de la reforma, aprobada el pasado 23 de marzo por el Gobierno bajo una fórmula legal que permitía introducir modificaciones antes de llegar al Parlamento, algo previsto para este mismo miércoles.

Esta comparecencia se produjo después de que anoche el Ejecutivo mantuviera una última reunión con las formaciones políticas que le sustentan en el Parlamento para llegar al consenso, dado que el Partido Demócrata (PD) de centroizquierda había mostrado sus recelos ante la reforma del controvertido artículo 18 del Estatuto de los Trabajadores italiano.

Ese artículo permite la readmisión de los trabajadores en las empresas de más de quince empleados si el juez considera que el despido es improcedente y sobre él se centraba el principal foco de atención de esta reforma, con la que el Ejecutivo pretende dotar al mercado laboral italiano de mayor "flexibilidad en la salida".

Después de que en una primera versión se eliminara el derecho a la readmisión del trabajador en el caso de despido improcedente por motivos económicos, Fornero dijo hoy que el juez podrá ahora decidir que el empleado vuelva a su puesto de trabajo siempre que considere que las causas de crisis que aduzca la empresa para su salida sean consideradas de "manifiesta inexistencia".

Esta será una de las posibilidades que tendrá el juez para resolver los conflictos por despidos improcedentes por motivos económicos; la otra será la de la indemnización de entre 12 y 24 mensualidades, en base a la antigüedad del trabajador en la empresa.

"El artículo 18 ha sido una gran conquista, pero el mundo ha cambiado y tenemos que intentar adaptarnos a los cambios del mundo, aprovechando las ventajas y evitando los inconvenientes", indicó Fornero, quien aseguró que la intención de su reforma es la de incentivar las inversiones extranjeras en Italia y que las empresas italianas no vayan a producir fuera del país.

El Ejecutivo italiano divide con esta reforma la protección del artículo 18 en tres tipos de despidos: por motivos económicos, el discriminatorio y el disciplinario, quedando en estos dos últimos casos también el derecho a la indemnización o a la readmisión en manos de un juez si este declara la improcedencia del despido.

"Gracias a la reforma, habrá un mercado de trabajo no excluyente y dinámico en disposición de contribuir a la creación de empleo. La reforma pretende contribuir al crecimiento social y económico y a la reducción de la tasa de desempleo", que en febrero pasado marcó un récord en el 9,3 %, dijo Monti.

Agregó que "la flexibilidad se eleva de un modo muy equilibrado y sereno. Ha sido aumentada de un modo relevante la flexibilidad de salida con una serie de garantías que respetan, por un lado, la necesidad de que los jueces no entren mucho en valoraciones que pertenecen a la responsabilidad del empleador y que defiendan aún más a los trabajadores despedidos de modo injustificado".

La primera versión de la reforma laboral suscitó las protestas de los sindicatos, sobre todo el mayoritario CGIL, que había anunciado una huelga general con fecha aún por determinar.

En un comunicado conjunto divulgado hoy después de conocerse las primeras filtraciones de esta aparente marcha atrás del Gobierno, la patronal Confindustria y la Asociación Bancaria Italia (ABI) indican que, para hacer una mala reforma, mejor no hacer ninguna.