Memoria anual de Tedae

Los nuevos proyectos de aviones impulsan el negocio aeronáutico

El sector factura un 8% más y crea 1.655 empleos directos en un año

El A-400M, el avión de transporte militar de Airbus Military
El A-400M, el avión de transporte militar de Airbus Military

España puede presumir de contar, al menos, con un sector industrial boyante en un momento de crisis como el actual. El negocio aeronáutico ha sido capaz de crecer a buen ritmo pese a los nubarrones económicos, impulsado por una recuperación de la demanda en el ámbito de la aviación comercial y por la puesta en marcha definitiva de nuevos programas en el área militar.

Según los datos de la recién publicada memoria anual de Tedae, la patronal sectorial, en 2010 la industria aeronáutica española logró incrementar la facturación consolidada un 7,8%, hasta los 5.836 millones de euros, lo que supone una contribución a la riqueza del país del 0,5% en términos de PIB.

La locomotora de un sector formado en un 95% por pequeñas y medianas empresas sigue siendo, sin embargo, EADS. Las empresas del gigante aeroespacial europeo (como Airbus o Eurocopter) generaron el 48,5% de las ventas totales.

Algo que está directamente relacionado con el repunte experimentado por Airbus en pedidos de aviones civiles y por el encauzamiento de nuevos programas, como el del A-400M.

Balanza comercial positiva

En 2010 se consolidó la tendencia, iniciada dos años antes, de un mayor peso del negocio militar, que ya supone el 51,5% de la facturación total del sector, gracias a la mayor participación española en programas de aviones militares.

Esto también provoca que la industria tenga una "dependencia vital" de las compras públicas (con un peso del 39%, si se incluyen compras indirectas), en especial del sector de defensa.

El carácter global que tiene el sector aeronáutico queda patente con el hecho de que el 76% de la actividad sea exportadora: 3.060 millones de euros a la UE, 240 a EE UU y 1.161 millones a otros países. De esta forma, la balanza comercial arrojó un superávit de 3.448 millones.

La venta de servicios de mantenimiento supuso el 19,1% de la facturación, llegando a los 1.114 millones. Las compañías aéreas tuvieron un papel preponderante en esta actividad (786 millones).

Al cierre de 2010, la cartera de pedidos acumulada por la industria ascendía a 7.689 millones, lo que equivale a más de un año de negocio.

El sector aeronáutico (que destina a I+D el equivalente a un 14,5% de su facturación) también fue activo en la generación de empleo. Según los datos recopilados por Tedae, la industria creó en 2010 unos 1.655 empleos directos, lo que supone un incremento del 5% del total de trabajadores del sector, que ya suma 37.298 personas. La facturación por empleado mejora y llega a los 156.000 euros pero sigue todavía muy lejos de la media europea (214.000 euros).

"Punto de no retorno" en defensa

En la carta que encabeza el informe anual del sector aeronáutico, el presidente de la patronal Tedae, el exministro Julián García Vargas, advierte de los serios problemas a los que se va a tener que enfrentar en el negocio militar por la falta de nuevos programas de peso a corto y medio plazo, tanto a nivel nacional como internacional.

"Si no se arbitran programas tecnológicos de I+D a nivel nacional y europeo, que desarrollen nuevas tecnologías para los futuros sistemas aéreos, se corre el riego de que capacidades desarrolladas con fondos públicos durante décadas se pierdan para siempre", advierte.

Por eso, reclama "medidas urgentes" al entender que se está llegando "al punto de no retorno", ya que la incorporación de nuevas tecnologías en este ámbito exige un periodo de unos 10 años.

Consolidación en el área civil

En el ámbito de la aeronáutica civil, el presidente de la patronal Tedae, el exministro Julián García Vargas, incide en que el punto más débil del sector es la falta de masa crítica tanto financiera como tecnológica de las pymes que conforman, en un 95%, la estructura de la industria.

Por eso, apuesta por concentraciones (fusiones o acuerdos de colaboración a largo plazo) que les permita competir en un mercado cada vez más globalizado, "donde la excelencia tecnológica y los costes serán parámetros determinantes", señala al inicio del informe anual.

A su juicio, para facilitar estas operaciones de concentración, el Gobierno debería impulsar la existencia de un marco económico y financiero que facilitara estos movimientos corporativos y que los incentivara "como está ocurriendo en otros sectores", apostilla.