La cajetilla de tabaco en Reino Unido, a 10 euros

Una cajetilla de cigarrillos en el Reino Unido cuesta desde hoy alrededor de 8 libras (9,6 euros) de promedio, tras el aumento del 5% de los impuestos especiales sobre el tabaco que ha anunciado el Gobierno británico.

El ministro de Economía, George Osborne, detalló en la presentación de los presupuestos del Estado para 2012-13 la subida en un 5% sobre la inflación (cerca de un 3 por ciento) los impuestos del tabaco.

Esta normativa encarecerá en 37 peniques de media (0,5 euros) el precio de una cajetilla, que actualmente cuesta alrededor de 7,5 libras (9 euros).

"Fumar sigue siendo la mayor causa evitable de enfermedad y muerte prematura en el Reino Unido. Está demostrado que aumentar el precio del tabaco anima a los fumadores a dejarlo y disuade a los jóvenes de empezar a fumar", argumentó Osborne durante la presentación de los presupuestos en el Parlamento británico.

El anuncio creó malestar entre el colectivo de fumadores británicos, que consideran que estos precios fomentarán el mercado negro y la compra de tabaco en otros países.

"La gente mayor, las personas con salarios bajos y los parados serán los que más lo sufrirán. Pero también es un ataque a los fumadores honrados que apoyan el comercio británico comprando sus paquetes dentro del país", dijo Simon Clark, director de Forest, una organización de defensa de los derechos de los fumadores.

Sin embargo, las organizaciones de salud, como Cancer Research UK, celebraron la medida porque consideran que el aumento de los precios del tabaco es el método más efectivo para reducir esta adicción.

"Este aumento fiscal hará que los cigarros sean inasequibles para mucha gente joven y disminuirá las posibilidades de que se enganchen a fumar", dijo la directora ejecutiva de Action on Smoking and Health, Deborah Arnott.

Por otra parte, el titular de Economía también señaló que el Gobierno británico mantendrá la subida de un 2 por ciento anual sobre la inflación de los impuestos sobre el alcohol aprobada por el anterior Ejecutivo laborista, lo que desató las quejas de hosteleros.

Camra, una organización británica en defensa de los "pubs", denunció que esta tasa, que implica el encarecimiento de la pinta de cerveza entre 5 y 10 peniques (6 y 12 céntimos de euro), significa que los impuestos sobre esta bebida han aumentado en un 40% desde 2008.

La Asociación Británica de Cerveza y Pubs advirtió de que este aumento de los impuestos podía provocar la destrucción de miles de empleos y el cierre de cientos de bares.

El anuncio se recibió con preocupación también desde Escocia, donde temen que el incremento de las tasas sobre el alcohol perjudique la industria del whisky escocés, que genera 35.000 empleos en el Reino Unido.