Mueven 22 billones de euros en Europa

Bruselas refuerza el control de los intermediarios de crédito o "banca en la sombra"

La Comisión Europea ha abierto hoy una consulta pública con vistas a una posible regulación de la "banca en la sombra", entidades que ofrecen servicios similares a los de la banca, pero que actúan al margen de la regulación y mueven en Europa casi 22 billones de euros.

El comisario europeo de Mercado Interior y Servicios Financieros, Michel Barnier, ha afirmado que la Unión Europea ha implementado ambiciosas reformas en el área de la regulación financiera, en particular para los bancos y lo que no quiere es que entidades y actividades financieras sorteen las normas actuales y previstas, permitiendo así que se cree un nuevo riesgo.

La consulta, que se cerrará el 1 de junio, permitirá a la Comisión Europea analizar en detalle las entidades y actividades en la sombra de los Vehículos de Propósitos Especiales, que transforman los activos en liquidez; de los Fondos del Mercado Monetario y otros tipos de fondos de inversión o productos con características depositarias; y de los ETFs, o fondos cotizados en Bolsa, que reproducen la composición del índice al que hace referencia.

También quiere investigar las compañías financieras y de valores que proveen crédito o garantías crediticias o transforman los activos en liquidez; y aseguradoras y reaseguradoras que emiten productos de garantías crediticias. En el lado de las actividades, la Comisión Europea examinará las titulizaciones y los préstamos de valores, así como los acuerdos de recompra.

Barnier ha recordado que no todo lo que hacen estas entidades es malo, dado que crean alternativas para los inversores a los depósitos bancarios, canalizan los recursos más eficientemente hacia necesidades específicas, representan una fuente de financiación alternativa para la economía real y constituyen una posible diversificación de los riesgos alejada del sistema bancario.

No obstante, las actividades de la banca en la sombra están expuestas a riesgos financieros similares a los de la banca, pero sin estar sujetos al escrutinio regulador y de supervisión. Ciertas actividades en la sombra se financian con recursos a corto plazo, que es susceptible a riesgos derivados de retiradas repentinas y masivas de fondos de los clientes.

También pueden crear niveles de apalancamientos (deudas sobre fondos propios) considerables y ocultos, lo que puede ser una fuente de riesgo sistémico, y sortean las normativas y crean un clima de arbitraje regulador.

La Comisión Europea estudiará si la supervisión de la banca en la sombra debe tener lugar a nivel nacional o europeo, si amplía el alcance de regulaciones o directivas ya existentes a este sector o si desarrolla normas específicas en esta materia.

Fuentes comunitarias han indicado que, aunque ya existen regulaciones indirectas y directas a nivel de la UE de algunas de las actividades de estas entidades, dada su naturaleza cambiante es difícil elaborar un paquete normativo conjunto.

No obstante, una de las posibilidades que analizará el departamento que dirige Barnier es si se debe someter a estas entidades bajo las mismas normas que la banca tradicional, como por ejemplo en materia de los requisitos de capital.

Otras fuentes han recordado que se trata de una cadena de entidades y actividades que solamente en su conjunto pueden ser un problema pero por separado no.

En EEUU estas actividades mueven unos 25 billones de euros y en Europa algo menos de 22 billones. En total representan entre el 25 % y el 30 % de todo el sistema financiero y el 50 % de los activos bancarios.

Según el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB, en inglés), la cuota de mercado de los activos que mueven los intermediarios financieros ubicados en Europa ha aumentado entre 2005 y 2010, mientras que la de EEUU ha caído.

A escala global, la cuota de activos mantenidos bajo jurisdicción europea ha aumentado del 10 % al 13 % en el Reino Unido, del 6 % al 8 % en Holanda, del 4 % al 5 % para intermediarios alemanes y del 2 % al 3 % en el caso de España.