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Negocia contra reloj con el Banco de España

Unicaja condiciona su fusión con Caja España a obtener ayudas

Bruselas debería dar el visto bueno a esta inyección de fondos del FROB a través de los bonos contingentes convertibles.

Unicaja negocia contra reloj con el Banco de España las condiciones para seguir adelante con su fusión con Caja España-Duero. La entidad andaluza ha presentado al supervisor varias opciones, pero según fuentes financieras la posibilidad que se encuentra en estos momentos sobre la mesa es convertir los 525 millones que la entidad castellanoleonesa recibió en el FROB 1 en bonos contingentes convertibles (los denominados cocos). La cantidad que solicita la entidad que preside Braulio Medel en ayudas públicas sería "notablemente inferior a 1.000 millones", según estas mismas fuentes.

Caja España-Duero tendría un plazo de hasta cinco años para devolver estas ayudas y para ello utilizaría el remanente que le proporcionarían los dividendos del banco resultante de su fusión con Unicaja.

Si el Banco de España decide finalmente ceder a las presiones de Unicaja, no obstante, quedaría otro escollo por salvar ya que estos planes deberían contar con el visto bueno de Bruselas, según adelantó ayer el diario El País.

Pero si la operación se va al traste la única alternativa sería intervenir la entidad castellanoleonesa, algo que el Banco de España y el propio Gobierno intentan evitar a toda costa. Para llegar a un acuerdo tienen como límite el 31 de marzo, el plazo marcado por el Ejecutivo para que las entidades entreguen su hoja de ruta para cumplir con las exigencias de la reforma financiera.

La fusión de Unicaja con Caja España-Duero lleva paralizada varios meses, después de que las asambleas de ambas entidades financieras aprobarán la operación el pasado septiembre, si bien el acuerdo se remonta ya a hace un año. En un principio, la demora se debió primero a los tiras y aflojas por el reparto de poder, un pulso del que Unicaja salió bien parada al conseguir un peso del 70% frente al 30% de Caja España-Duero.

Este nuevo parón en los planes de fusión, según la entidad andaluza, responde a los nuevos saneamientos impuestos por el Gobierno, algo que ha hecho que las cuentas no cuadren. En el caso de Caja España-Duero el coste total asciende a 638 millones de euros en dotaciones adicionales y otros 502 millones de euros de capital. En total, 1.140 millones de euros. Para la entidad presidida por Medel la reforma de Economía le provocará necesidades de 691 millones en provisiones extraordinarias, pero "solo quedan por cubrir 109 millones" por su capacidad interna para obtener los recursos.

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