"Los precios hoteleros no van a subir"
La cadena hotelera afirma que crecerá orgánicamente, por la gestión, sin nuevas aperturas. Los eventos y el ocio urbano sostendrán su desarrollo.

Tenemos más hoteles de los que tendríamos si nos pusiéramos a pensar en la cadena a día de hoy", reconoce Javier Tobar, director general de Silken Hoteles, en un encuentro con Cinco Días. La empresa que dirige tiene 32 establecimientos, todos en España menos uno en Bruselas, orientados al visitante de negocios y en los que el diseño es punta de lanza. Bajo la marca Silken están el llamativo y vanguardista Hotel Puerta de América en Madrid, en el que han trabajado 19 arquitectos internacionales, el Silken Gran Dómine, frente al Guggenheim en Bilbao, o el Silken Diagonal, bajo la Torre Agbar de Barcelona.
La empresa, propiedad de dos grupos familiares, ha tenido "años buenos y muy buenos" desde su fundación en 1995, "si bien últimamente la realidad nos ha puesto más en nuestro sitio", apunta el directivo. "No es que 2011 haya cerrado mal, la principal caída la sufrimos en 2009, pero no hemos tenido la proyección que preveíamos", afirma Tobar. Silken tuvo unas ventas de unos 137 millones de euros en 2011, "en la misma línea de 2010, pero el esfuerzo de costes ha sido mayor", dice.
El responsable explica que, si bien la cantidad de noches vendidas ha crecido "entre un 5% y un 6%", el precio del alojamiento "ha descendido alrededor de un 2% respecto de 2010". "Hemos tenido más ocupación y más ingresos, que es nuestro primer objetivo, pero para conseguir esto hemos tenido que ceder en tarifas", detalla Tobar, que aunque apunta que ese 2% de rebaja "no es mucho, se añade a las bajadas de 2009 y 2010. Esta suma de decrementos nos penaliza".
Tobar cree que los precios en los hoteles ya han caído mucho, pero no prevé que suban de momento. "El sector los va a mantener. No van a bajar más. Hemos tocado suelo ya pero tampoco habrá un crecimiento ostensible", afirma.
A este respecto, el directivo se queja respecto del trato a nivel gubernamental que recibe el sector turístico. "Alguien nos tendría que reconocer el esfuerzo que estamos haciendo los hoteleros. Nos critican por las bajadas de precio pero somos la industria que más está incentivando el consumo, con unas propuestas de precios muy agresivas y muy competitivas. Impulsar el consumo es la única manera de salir de la crisis", resume. El directivo resalta que "curiosamente, en 2011 hemos crecido más en clientes vacacionales que en usuarios de negocios, que no es nuestro segmento natural". Señala que "a pesar de no tener hoteles estrictamente orientados a ocio, tenemos un buen producto, atractivo, con calidad de servicio y restauración y bastante bien ubicados". "Las vacaciones no son solo playa", destaca.
En este sentido, a corto plazo, Silken tiene previsto que sea este segmento el que más crezca. "Aunque ya hay previsión de incrementos de ocupación para el primer semestre, tenemos más demanda para el segundo", dice.
También ven muy positivamente cómo se va a desarrollar la línea de negocio de convenciones y eventos, donde también estiman amplio crecimiento a partir del segundo semestre. "Estamos formando un equipo comercial propio, estable, resistente, que nos permite estar mejor preparados que hace dos años. Tenemos un producto más competitivo con mejor red comercial", afirma.
La cadena sí que descarta nuevas aperturas. "No hay calendario de expansión para Silken", afirma tajante. Tobar apunta que ahora mismo, "lo importante es consolidar la red actual, sin cierres". A corto y medio plazo, "las previsiones de desarrollo se materializan todas por la gestión de los activos existentes".
El directivo detalla que una expansión "con fondos propios" tendría que ser "adquiriendo nuevos productos y, ahora mismo, no hay tanto en el mercado. Más bien, lo que hay es más oferta de alojamientos hoteleros que demanda", asegura.
Martín Berasategui forma a los empleados
La cadena de hoteles ha puesto en marcha en Vitoria la Escuela Silken de Alimentos y Bebidas (ESAB), presidida por el chef Martín Berasategui, poseedor de siete estrellas Michelin y dirigida por Raúl Cabrera, mano derecha del cocinero vasco "desde hace más de una década", señalan desde la compañía. El objetivo es tener un centro de formación continua para los jefes de cocina y sala de los 32 hoteles de la cadena española."La restauración en los hoteles no está mimada. No es un servicio que dé dinero pero sí es necesario", explica Tobar. El director asegura que ya han mejorado este servicio en el Puerta de América de Madrid, en el Dómine de Bilbao o en el Silken Ciudad de Vitoria (sede de la escuela) "y los clientes lo han apreciado". En tres años habrá pasado por la ESAB todo el personal de restauración de Silken y se plantearán abrirlo a "alumnos de fuera".