Hazlo tú mismo

El primer regalo

Quién no recuerda aquel cenicero con forma de manita, de arcilla, agrietado y pintado a manchurrones, y ese dibujo esquemático con huellas de la maestra y besos sobrepuestos sobre una felicitación que decía: "Para el mejor papá del mundo". La festividad de San José sirve de excusa en los colegios para aguzar el ingenio de los alumnos, desarrollar la creatividad, reciclar materiales, ejercitar los dedos y motivar los mejores sentimientos de niños y adolescentes para entregar con mucha ilusión una sorpresa a los padres de hoy que presumen de ser muy tiernos. Sonría y disfrútelos, pues la niñez tiene los días contados y la adolescencia terminará con las manualidades.

Colegio Ramón y Cajal. Huevos con mensaje

Los alumnos de Icíar Aragonés Lerga, de segundo año de secundaria de este centro educativo madrileño, dan nueva vida a un huevo: "Trabajamos por un regalo hecho por ellos mismos, evitando el consumismo y favoreciendo la reutilización de materiales". Chavales de 13 y 14 años realizan el que será uno de los últimos regalos para las familias. Junto al valor pedagógico de no ser algo comprado, la profesora insiste en que es una excusa para que "saquen fuera algún sentimiento, escriban a su padre algo que sienten, que les salga del corazón".

Modo de elaboración: se hace un agujerito a un huevo. Se sopla con una pajita, se extrae la clara y la yema que se utilizarán para elaborar una tortilla. Después se rompe a mano papel de periódico en trozos pequeños. Las fibras que suelta, junto con la cola blanca, servirán para ir cubriendo el huevo con dos capas de hojas antiguas de prensa. Después, al aire libre se pintará con spray de color plateado. Una vez seco, se utilizarán rotuladores permanentes para escribir un mensaje. Junto al facilón de "molas un huevo", otros más tiernos como "cuando sea grande quiero ser como tú", "hoy es un día estupendo para decir 'te quiero mucho" o "gracias por darme la vida". Y la palma al ingenio para "¡Zas! Kinder sorpresa, ¡feliz día del padre!"

Colegio Altair. Un libro con forma de papá

¿Quién no quiere hacer un máster en punzones y rotuladores? Carmen Perucha, maestra de niños de tres años de este colegio de la capital nos enseña cómo. "Ser creativo es ser más flexible, más adaptable a las circunstancias y al entorno, y esto se valora mucho en el mundo de hoy. Por ello, algunos de mis trabajos se utilizan en cursos de posgrado en escuelas de negocios". Se mueve como pez en el agua en una clase con 25 alumnos. "A los niños no hay que darles la espalda. Esta actividad nos sirve de pretexto para que ejerciten las manos y aprendan el esquema corporal. Y como es para su papá, pues están superestimulados".