El bono a 10 años alcanza el 13,84% por temor a otra quita como la griega

Portugal centra ahora el miedo del mercado

Una vez aprobado el canje de deuda en Grecia, las miradas escrutadoras del mercado se dirigen a Portugal. La rentabilidad del bono luso a 10 años se ha disparado al 13,84%, un reflejo de la desconfianza sobre la capacidad del país de volver a la senda de la consolidación presupuestaria una vez concluya el programa de ayudas.

"Los bonos portugueses reflejan la expectativa de una fuerte recesión en Portugal este año y la percepción de que no podrá financiarse en el mercado el próximo año", explica Credit Suisse.

Portugal no ha emitido deuda a plazos superiores al año desde que recibió el rescate de 78.000 millones en mayo del pasado ejercicio. El FMI ha asegurado recientemente que Portugal podrá volver al mercado en septiembre de 2013 como está previsto, pero los inversores no las tienen todas consigo. El miedo al contagio no ha remitido y pese a que los líderes europeos han insistido en que el caso griego es único, el temor a que los tenedores de deuda de Portugal acaben viéndose forzados a asumir quitas por sus inversiones no ha desaparecido.

Los motivos para pensarlo no faltan. La ingente cantidad de deuda que acumula Portugal (110% sobre PIB), la falta de crecimiento del país y los desequilibrios macroeconómicos que afronta (déficit por cuenta corriente del 5,6% del PIB) generan dudas sobre la solvencia del país y la viabilidad del programa de ajuste.

La baja productividad y la pérdida de competitividad se han convertido en importantes losas para Portugal y muchos inversores temen que no pueda recuperar la solvencia tan solo por la vía de la consolidación fiscal.

"Los objetivos del programa de ayudas podrían lograrse, pero difícilmente en el plazo previsto dada la naturaleza estructural de los problemas. Una fuerte contracción retrasará la consecución de los objetivos fiscales", explica Antonio García Pascual, de Barclays. Y las previsiones económicas han empeorado. La Comisión Económica prevé que la economía se contraiga el 3,3% este año, cuando en junio de 2011 hablaba de una contracción del 1,8%.

"Esperamos que los líderes europeos amplíen el paquete de ayudas y acuerden financiar a Portugal hasta el final de 2104. De esta manera los bonos con vencimiento 2012-2013 se pagarán", comenta Goldman Sachs. "Pensamos que han aprendido la lección con los errores por el impacto en el mercado de la quita griega. Si decidieran reestructurar la deuda portuguesa, no solo minaría de forma severa su reputación, al mismo tiempo desestabilizarían los mercados de nuevo, con los impactos negativos asociados a la economía".

Para entonces el fondo de rescate permanente debería estar en pleno funcionamiento, lo que minimizaría el impacto para los Estados, según Merrill Lynch. El tiempo dará la respuesta y la buena noticia es que Portugal, a diferencia de Grecia, va haciendo los deberes.

Obstáculos para volver a emitir

Portugal ha emitido cerca de 8.000 millones de euros en letras este ejercicio, una cifra superior a los 6.500 que se había fijado como objetivo el Gobierno luso para los tres primeros meses del año.

La ausencia de demanda para deuda a largo plazo refleja, según algunos expertos, el miedo de algunos inversores a verse obligados a asumir quitas en el futuro.

La bajada de rating del país al nivel de bono basura ha fomentado la desconfianza hacia el país. Moody's tiene una calificación de Ba3 para el país, tres escalones por debajo de grado de inversión, mientras que S&P lo tiene en BB, el segundo nivel más alto dentro del universo de los bonos basura.

Portugal se ha aplicado y no se descarta que pueda conseguir sus objetivos de déficit este año, según comunicaron a finales de febrero el FMI, la Comisión Europea y el BCE. En 2011 la deuda sobre PIB cayó al 5,9% desde el 9,8%. Este año el objetivo es el 4,5%.