Escapada: Balnearios

Agua que cura hasta lo que uno no tiene

Aunque los SPAs hagan las funciones de los balnearios en las grandes ciudades, las auténticas aguas termales solo se encuentran en determinados lugares.

Balneario.
Balneario.

Las bondades del agua de los balnearios son bien conocidas: curan problemas en la piel, mejoran la circulación, alivian los dolores en las articulaciones... Pero no hay por qué esperar a sufrir alguna de estas afecciones para disfrutar de una escapada y olvidarse de todo durante un día (o varios).

Balneario Aguas de Carabaña (Carabaña, Madrid): A 40 minutos de la capital se encuentran las únicas aguas minero medicinales de la Comunidad de Madrid. Aunque sus propiedades curativas se conocen desde el siglo XIX, las instalaciones se han adaptado a los tiempos con todo tipo de duchas y piscinas.

Balneario Vichy Catalán (Caldes de Malavella, Girona): Un edificio del siglo XIX decorado con estilo mudéjar alberga uno de los balnearios más conocidos de España. Además de disfrutar de las aguas de Vichy Catalán, se pueden recibir novedosos tratamientos como masajes con piedras calientes y frías, velas aromáticas y chocolaterapia.

Real Balneario de Solán de Cabras (Beteta, Cuenca): A mitad de camino entre Madrid y Valencia, en una umbría entre las montañas de la serranía conquense, brota este manantial que da nombre a la conocida marca de agua mineral embotellada y que tiene reconocidas propiedades medicinales.

Balneario de Archena (Archena, Murcia): La temperatura del agua apenas varía (entre los 31º y los 32º C) en este complejo de más de 200.000 metros cuadrados. Y como complemento a los baños curativos, nada mejor que un suculento almuerzo en su restaurante Termalium.

Balneario de Fuentepodrida (Requena, Valencia): Este nombre tan llamativo denomina uno de los manantiales más reconocidos de la Comunidad Valenciana. Fuera de sus aguas, es posible disfrutar de todo tipo de deportes de aventura como descensos en piragua, escalada, puenting.

Balneario de Chiclana (Chiclana, Cádiz): Los componentes de esta agua le confieren propiedades medicinales y un característico olor por el que recibe el nombre de Fuente Amarga. Las propiedades termales se pueden también disfrutar en sus productos cosméticos.