Sus filiales de tecnología, banca y seguros deben redimensionarse pero son viables

La salida de Ruralcaja obliga a reformular el grupo Caja Rural

Ruralcaja y otras 19 rurales han fichado por Cajamar y abandonado la Asociación Española de Cajas Rurales (AECR). El golpe es duro, pero varias fuentes financieras coinciden en que las participadas que vertebran el Grupo Caja Rural (tecnología, banca y seguros) aguantarán el embate.

La reestructuración financiera se siente entre las cooperativas de crédito. Si antes de la crisis un total de 83 entidades conformaban este sector, ahora el censo no llega al medio centenar de grupos. La concentración ha traído un cambio en la balanza de poder entre las cajas rurales. De hecho, el pasado enero se produjo un movimiento tectónico en toda regla. Ruralcaja y sus 14 socias de Cajas Rurales del Mediterráneo (CRM) decidieron integrarse en Cajamar. La sacudida se debe a que la caja valenciana era la entidad líder de la Asociación Española de Cajas Rurales (AECR).

En la última década, la banca cooperativa española se ha articulado en torno a dos pilares. Por un lado, la Asociación Española de Cajas Rurales (AECR) cuyos miembros operan con la ayuda de tres sociedades centrales: Banco Cooperativo, Rural Grupo Asegurador (RGA) y Rural Servicios Informáticos (RSI). Del otro extremo aparece Cajamar, que en 2002 emprendió un rumbo propio. La firma almeriense y Ruralcaja se han fusionado para formar Cajas Rurales Unidas (CRU) y con una veintena de cooperativas han formado un sistema institucional de protección (SIP). El balance del grupo iguala a los activos que suman las entidades que permanecen en la AECR.

Las defecciones en el Grupo Caja Rural llevan a reflexionar sobre el futuro de sus participadas sobre todo porque, además de CRM, en los últimos años se han ido las rurales del Duero, Baleares, Canarias y cinco valencianas. Fuentes sectoriales coinciden en que Banco Cooperativo, RGA y RSI deben aplicar algunos ajustes, pero sin apenas tocar la plantilla.

La supervivencia del grupo radica en la filial informática. RSI es la compañía que permite a las rurales competir cara a cara con gigantes como Santander, BBVA o las cajas de ahorros de su región. Las rurales que se han marchado con Cajamar aportaban el 20% de la facturación de RSI, quien en 2011 anotó un beneficio de ocho millones de euros. El año en curso "será duro pero perfectamente asumible" gracias a este excedente.

Esta compañía tecnológica obtiene casi todos sus ingresos de las cajas rurales. Para diversificar, presta servicio a los bancos Espírito Santo, Europeo de Finanzas, Alcalá, Triodos, Pichincha, Caja de Ingenieros y YoUnique Money. Además, ha constituido Nessa GBS para captar clientes en Asia y América Latina.

Banco Cooperativo actúa como central bancaria de las rurales. Esto le reporta el un 40% de sus ingresos. El resto del negocio proviene de actividades propias como la banca privada y de empresas, la consultoría financiera, la asesoría jurídica, fiscal y de formación; o la gestión de adjudicados. Ruralcaja recurría menos que otras cajas al Banco Cooperativo por su mayor tamaño. En el sector estiman que los integrantes de CRM aportaban una décima parte de los ingresos por servicios a socios. O dicho en otros términos, el 4% de la facturación.

El panorama en RGA es parecido. Es la factoría de las pólizas de vida y generales, así como los fondos de pensiones. Cajamar tiene su socio asegurador: Generali. Fuentes sectoriales apuntan que CRM aporta un 10% de las primas de no vida y el 12% de las provisiones técnicas de vida. La sensación es que la aseguradora resistirá, sobre todo porque en 2011 incrementó su facturación un 13%.

Queda pendiente la venta de las acciones en las tres participadas que tenían las rurales que se han ido con Cajamar. El alemán DZ Bank es accionista de Banco Cooperativo y R+V está en RGA.