Invertir a la espera del deshielo económico

La Bolsa anhela estímulo económico para repuntar

La inyección masiva de liquidez del BCE ha estabilizado los mercados, pero a partir de ahora los motores para seguir escalando tendrán que llegar de los logros económicos

Europa ha evitado el colapso. Las dos inyecciones masivas de liquidez del BCE, la última esta semana, han comprado tiempo para resolver la larga lista de problemas que afronta la región. Al asegurar las necesidades de liquidez de la banca, el BCE ha eliminado una amenaza sistémica que ha dado estabilidad a los mercados mundiales. Las primas de riesgo han caído con fuerza, los Estados se financian con facilidad y las Bolsas han repuntado. Excelentes noticias que dejan una pregunta en el aire. ¿Queda munición para que los activos de riesgo sigan mejorando?

Las espectaculares ganancias que acumulan los índices en los últimos meses hacen pensar si el efecto beneficioso de la gasolina del BCE está ya incorporado en los precios. Desde los mínimos del pasado ejercicio el Dow Jones ha repuntado más del 20%; el Nasdaq, cerca del 27%; el S&P 500, el 25%; el Euro Stoxx, el 28%; el Cac, un 26%; el Dax gana un 36,45%; el Footsie, el 19,5%, y el Ibex, el más rezagado, sube un 12%.

"Es evidente que a estos niveles, y tras el impresionante inicio del ejercicio, las Bolsas necesitan nuevos catalizadores para seguir escalando posiciones, nuevos motores que creemos llegarán desde el ámbito macroeconómico, especialmente en Europa, donde pensamos que la ralentización de las principales economías de la región, muchas de las cuales van a entrar o han entrado en recesión, va a ser menor de lo esperado", argumenta Juan José Fernández-Figares, director de análisis de Link Securities. "Las dos grandes subastas de liquidez llevadas a cabo por el BCE jugarán a favor de ello", argumenta.

El Ibex se ha quedado atrás por las dudas sobre el ajuste fiscal

La lluvia de dinero que trajo la primera subasta a tres años del BCE en diciembre (482.900 millones de euros), al impedir una contracción crediticia de calado y eliminar el miedo de una quiebra de Grecia, permitió que parte de la liquidez inyectada en el sistema se pusiera a trabajar en busca de rentabilidades con claras mejoras para la renta fija, la Bolsa y los costes de financiación de los Estados.

La duda está en ver si la segunda subasta, con la que se inyectaron otros 529.500 millones el pasado miércoles, logra alargar esos beneficiosos efectos o incluso extenderlos facilitando la llegada de crédito a empresas y familias, la gran asignatura pendiente y factor clave para la reactivación de la actividad. Un objetivo que la mayoría de expertos cree que tardará en llegar.

Los próximos meses ayudarán a esclarecer si efectivamente los Estados consiguen rebajar más sus costes de financiación, o al menos mantenerlos en niveles sostenibles que redunden favorablemente en el crecimiento, faciliten los ajustes fiscales y permitan a Europa ponerse a trabajar en otras cuestiones urgentes como los programas de estímulo económico, un factor especialmente relevante para España.

La caída de la actividad y el afloramiento del déficit -en 2011 alcanzó el 8,5%- se han convertido en importantes lacras para la Bolsa española. "El Ibex está muerto porque no se prevé crecimiento. Se espera una recesión suave. Las empresas cotizadas están baratas y no deberíamos ver caídas importantes pero tampoco subidas hasta que se pueda atisbar que España puede salir de la recesión", argumenta Nicolás López, director de análisis de M&G Valores.

La Bolsa española es la peor de Europa en lo que va de año, pierde el 0,03%, un comportamiento que los expertos achacan precisamente a la incertidumbre que genera el impacto que tendrá en la economía la aplicación de recortes para cumplir las exigencias de déficit de Bruselas. España, de momento, no ha logrado la revisión del objetivo del 4,4% para este año y no será hasta mayo como mínimo cuando pueda lograr una flexibilización de su calendario de ajuste pese a anunciar el viernes un objetivo del 5,8%. "En España seguimos infraponderados. Aún está por ver el alcance de las medidas que tome el Gobierno. A corto vamos a sufrir y eso significa recortes. La esperanza es que tras un periodo de caídas e incremento de paro se ajuste el déficit para después tener una recuperación más intensa. Las Bolsas suelen anticipar los movimientos. Igual se pueden recoger los frutos a final de año", dice José Luis Jiménez, director general de March Gestión.

Las exigencias finales de déficit de Bruselas y los recortes que apruebe el Gobierno se perfilan, por tanto, como elementos clave para el devenir de la Bolsa española en los próximos meses.

La resolución de la crisis soberana en Europa y la mejora de la economía global serán otros factores que pueden favorecer la evolución de los mercados en los próximos meses. "Hay munición para que continúen subiendo las Bolsas. Los buenos datos económicos de China, India o EE UU son positivos. Además tarde o temprano se cerrará el tema de Grecia y esto supondrá un gran revulsivo", añade José Luis Jiménez. Los expertos, eso sí, reconocen que el camino hacia la recuperación estará plagado de obstáculos. La recesión, los abultados déficit o la ausencia aún de un cortafuegos real en Europa son solo algunos. "Estamos más cautos porque vemos que de fondo siguen existiendo muchos problemas. El entorno macro, los problemas de Grecia o la dudas sobre la capacidad que tenga Portugal de financiarse en el mercado en 2013 son algunos", comenta Beatriz Catalán, gestora de renta variable de Ibercaja.

Al menos en algo sí parece haber cierta unanimidad entre los expertos. El BCE ha demostrado que hará todo lo necesario para evitar episodios de pánico como los vividos a finales del pasado ejercicio cuando las primas de riesgo de España o Italia escalaron a niveles estratosféricos que asomaron a ambos países al borde del precipicio. Una buena noticia para quienes se planteen invertir.

A corto plazo queda esperar que la resaca de la subasta del BCE siga repercutiendo favorablemente. Esta semana el Ibex ha cerrado en los 8.563 puntos y la prima de riesgo en 310,6 pero está por ver cuánto dura si no llegan mensajes de apoyo al crecimiento y el mercado empieza a mirar los fundamentales económicos como la tasa de paro del 24,3% que espera el Gobierno este año o la caída del PIB del 1,7%. Muchos expertos consideran que como mucho se puede aspirar a consolidar los efectos conseguidos con la primera subasta del BCE tanto en Bolsa como en primas de riesgo y que no será hasta que las buenas noticias macroeconómicas abunden que los mercados, y en especial la Bolsa española, encuentren un impulso importante.

España se queda rezagada por sus propios problemas

Europa afronta un ejercicio complejo por la larga lista de problemas que aún debe resolver. La falta de crecimiento de la región, los elevados niveles de déficit, las dudas sobre la solvencia futura de Portugal, Grecia o Irlanda y la ausencia de un cortafuegos efectivo son solo algunos. Una lista que España engorda más por las dudas que aún generan las reformas en marcha o los objetivos de déficit. Es la explicación que hay detrás de la importante divergencia entre el comportamiento del Ibex este año, cae el 0,03%, y el Euro Stoxx, sube el 9,91%.

"En la Bolsa española deberíamos ver algún recorte. No es sostenible que siga subiendo (desde mínimos de 2011 gana el 12%). Es previsible que en la segunda parte del año mejore el sentimiento si se ven frutos en las medidas que adopte el Gobierno", explica Beatriz Catalán, gestora de Ibercaja. El problema es que de momento muchos inversores se encuentran a la espera de ver dónde se aplica la segunda batería de recortes que previsiblemente acordará el Gobierno para ajustar el déficit o el resultado final que den la reforma financiera y laboral.

Pocos inversores se muestran así muy dispuestos a realizar grandes apuestas en valores sensibles a cambios regulatorios como el energético o de otros que se verán impactados por las reformas, como el financiero.

La buena noticia es que las subastas a tres años del BCE han comprado tiempo para que Europa se fortalezca en los próximos años y trabaje para acabar con la crisis de deuda.

Credit Suisse considera que, pese a los problemas, es momento de aumentar la apuesta por las Bolsas europeas. De hecho, recientemente, ha cambiado su recomendación de infraponderar a neutral para la región. Y entre los principales motivos que aduce está precisamente un entorno económico más favorable tras la inyección de liquidez del BCE.

En su opinión la lluvia de dinero debería debilitar el euro y fomentar así el crecimiento, además de favorecer la concesión de créditos (espera que caigan solo el 1% frente al 5% que estimaba con anterioridad). Al mismo tiempo señala que en relación a otras regiones la caída de beneficios ha tocado fondo.