Los aeropuertos suben en viajeros, pero estos gastan cada vez menos

Abertis rediseña la oferta comercial de TBI para elevar las ventas por pasajero

Abertis se ha puesto a la tarea de reactivar el consumo en los aeropuertos de su filial británica TBI. Pese a subir el 7,3% en pasajeros en 2011, los ingresos comerciales por viajero se le cayeron un 1,7%, lo que ha motivado un replanteamiento estratégico en la oferta de tiendas, restaurantes y aparcamientos.

Quizás no sea vital para su cuenta de resultados, pero a Abertis no le ha hecho demasiada gracia ver más público que en 2010 en sus aeropuertos e ingresar menos en concepto comercial durante su estancia en las terminales. La compañía es consciente de que en el negocio aeroportuario debe cuidar tanto la infraestructura como el papel de centros comerciales que suelen tener estas instalaciones, por lo que se está aplicando para invitar a un mayor consumo.

Abertis tiene intereses en 29 aeropuertos de ocho países. Y es en la filial TBI (controlada con un 90% del capital), donde se está revolucionando la oferta a la vista de que su facturación por pasajero mermó un 0,2% en 2011 ante el recorte del 1,7% en las ventas comerciales.

Las plazas de TBI son Luton, Cardiff y Belfast International, en Reino Unido; el aeropuerto sueco Estocolmo Skavsta; el estadounidense de Orlando Sanford y los bolivianos de La Paz, Santa Cruz y Cochabamba. Por sus terminales pasaron 23 millones de pasajeros el año pasado, frente a 21,5 millones en 2010. Las remodelaciones impulsadas por Abertis, según ha podido saber CincoDías, afectan a muchos de ellos y van desde mejoras en la oferta de aparcamientos hasta la reubicación de tiendas o la captación de nuevas marcas.

Los ingresos comerciales por persona bajaron un 1,7% el año pasado

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Actuaciones

En Luton, con nueve millones de pasajeros al año y un 85% de tráfico low cost, TBI impulsa un cambio de concepto entre sus tiendas y restaurantes. Así, se han renovado el East Bar o el Starbucks, y se mantienen conversaciones para la entrada de nuevas referencias. En este aeropuerto, ubicado a 50 kilómetros de Londres, se está buscando también un impulso para los ingresos por aparcamientos, en competencia con instalaciones ubicadas en los exteriores del propio aeropuerto. Se trata, entre otras cosas, de mejorar el sistema de reservas vía web.

En el caso de Belfast se ha trasladado el área comercial, situándola en la zona posterior a los controles de seguridad. Anteriormente, la mitad de las tiendas estaban expuestas a los viajeros en un área de tránsito como es la que va desde los puestos de facturación a los de control. La empresa cree que en la zona de embarque, que suele ser de espera, obtendrá mayor consumo.

En Estocolmo Skavsta TBI ha elevado un 30% la superficie dedicada a venta minorista y duty free, entregándose la gestión a un nuevo operador especializado. En esta plaza ya se aprecia una evolución de los ingresos comerciales por encima del alza en pasajeros, aunque se sigue trabajando en reformas.

En el recién concluido 2011 ya se incidió en el rediseño de las páginas web de Luton, Cardiff, Belfast y Estocolmo, dando un aire más uniforme y facilitando el acceso a la información más requerida por los clientes.

Abertis debe 293 millones de facturación a un negocio de aeropuertos que trata de potenciar entre sus actividades. La división aporta un 3.5% al ebitda del grupo.

La controvertida expansión de Luton

Abertis ha hecho de Luton el quinto aeropuerto de Reino Unido, pasando de los 3,5 millones de pasajeros de 1998 a los nueve millones de la actualidad. Pero London Luton Airport Limited (LLAL), propietaria de la infraestructura, quiere más. Su intención es arrancar una reforma para elevar en un 50% la cuota de viajeros. El actual techo en su capacidad es de 13 millones de personas al año. Las obras, que no incluyen la segunda pista, elevarían sus posibilidades hasta los 18 millones.

Abertis, que tiene la concesión hasta 2028, está a la expectativa. El contrato deja posibilidades a LLAL para rescatar la concesión en 2014, en cuyo caso la española debería cobrar el lucro cesante por la pérdida de 14 años de explotación. Si se da la circunstancia de que los propietarios no sacan al operador de Luton, pero siguen adelante con el proyecto, ambas partes deberán renegociar la concesión.