La rebelión de España pilla por sorpresa a Bruselas

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, hizo suyo ayer el lema de prefiero pedir perdón antes que pedir permiso. La delegación española, tanto en el Eurogrupo como en el Consejo Europeo, se fajó sin éxito durante toda la jornada del jueves en su intento de convencer a sus homólogos de la necesidad de suavizar el objetivo de déficit. Pero ningún socio europeo apoyó la apuesta española de relajar las exigencias del Pacto de Estabilidad de la UE. Rajoy aprovechó entonces la última rueda de prensa de la cumbre para lanzar el órdago: el objetivo de déficit para 2012 será el 5,8%, muy por encima del 4,4% pactado con Bruselas.

Rajoy defendió su postura como "una decisión soberana" y aseguró no haber informado a sus socios al respecto. "Presentaremos los Presupuestos y nuestro plan de reformas a la Comisión Europea en abril, como el resto de socios", aseveró.

El presidente del Gobierno cuenta con el respaldo de la oposición en el envite a Bruselas. El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, aseguraba el viernes en la jornada inaugural del congreso de los socialistas madrileños que su partido va a apoyar al Gobierno para defender ante la UE la relajación del objetivo de déficit.

El desafío a la ortodoxia presupuestaria fue encajado sin demasiadas estridencias por su máxima defensora, la canciller alemana Angela Merkel. "Hay que cumplir lo previsto", señaló en rueda de prensa. No entró a valorar la posibilidad de flexibilizar la metas presupuestarias y se limitó a señalar que "hay que seguir los procedimientos. La Comisión Europea dará su opinión en junio, y veremos el resultado".

En principio, el calendario juega a favor de los intereses de España. Tras la aprobación de los Presupuestos Generales a finales de marzo, el Gobierno enviará formalmente a la CE toda la información con las razones del derrape en el déficit de 2011 (un 8,5% frente a una previsión del 6%) y el plan de ajuste para este año. Y no será hasta junio, con el veredicto final del Consejo Europeo, cuando el Gobierno sepa si cuenta o no con el beneplácito de Bruselas.

La posibilidad de una multa a España por déficit excesivo sobrevuela el escenario dibujado por Rajoy. Pero la coyuntura comunitaria podría, una vez más, servir de ayuda al Gobierno. La recesión en la eurozona irá a peor a medida que avancen los meses. Las proyecciones de crecimiento sobre las que se basaron los objetivos de déficit se han esfumado (la economía española caerá un 1% en 2012, según la CE). Esto reforzaría la posición de España y presionaría a la Comisión para redefinir las metas presupuestarias de acuerdo al nuevo contexto macroeconómico. También dulcifica la apuesta española la declaración del viernes de Rajoy de mantener este año el ajuste en el déficit estructural. Así como lograr el 3% en 2013, tal y como reza el pacto de estabilidad.

Pero la mayor amenaza viene de los mercados. En la última semana la presión sobre la deuda española ha descendido. La prima de riesgo, diferencia en el mercado secundario de la rentabilidad exigida a los bonos españoles con respecto al bund alemán, ha bajado a los 300 puntos.

"Es necesario que mantengamos los objetivos presupuestarios. Si no lo hacemos, seremos castigados por los mercados. Y lo que creemos que estamos ganando al relajar la política presupuestaria, acabaremos perdiéndolo por un aumento de los tipos de interés", alertó el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy.

Las conclusiones de la cumbre, enfocada a encontrar fórmulas para recuperar el crecimiento, también recogen las recetas de austeridad. En concreto, para los Estados sometidos a más presión por los mercados les recomienda "aplicar medidas extra de consolidación fiscal".