Deben volver los inversores extranjeros

La subasta del BCE apenas impactará en la concesión de créditos

La inyección a tres años del BCE ha estado en línea con lo esperado. Los expertos advierten que apenas impactará en la concesión de créditos y que primero deben volver los inversores extranjeros. La única salvaguarda es el gran número de entidades que han participado.

El resultado de la segunda inyección de liquidez a tres años del BCE no se ha salido en exceso del guión previsto. Las entidades europeas han pedido 529.500 millones de euros, algo más de los 500.000 millones de euros que esperaba el consenso, aunque sí ha sorprendido el número de entidades que han acudido. En esta ocasión 800 bancos han solicitado préstamos al BCE frente a los 492 que lo hicieron en la subasta de diciembre cuando se adjudicaron 489.200 millones, un número que sugiere una alta participación de entidades pequeñas y que podría favorecer la llegada del crédito a la economía real. Algo que en cualquier caso no se espera a corto plazo.

"El número total de participantes sugiere que muchas entidades pequeñas han participado, algo que se puede interpretar de forma esperanzadora en el BCE, especialmente en lo referente a la financiación de la economía real", comenta Barclays en una primera valoración del resultado de la subasta.

Los expertos, pese a todo, se muestran muy cautos sobre el impacto que puede tener la subasta en el corto plazo a la hora de facilitar la llegada de liquidez a empresas y familias. "El crecimiento del crédito va a tardar porque la economía sigue en fase de desapalancamiento", explica David Cano, de AFI. "El crédito no va a llegar a la economía real. Nuestros bancos tienen 600.000 millones de créditos más que depósitos minoristas y están financiados en el exterior. Si no entra financiación exterior, no pueden financiar esta situación y tendrán que seguir reduciendo el crédito. Si la subasta consigue que los flujos privados de inversión regresen a España será un éxito", argumenta José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney.

El problema es que la recesión, el afloramiento del déficit y la crisis de la zona euro complican la mejora de la confianza de los inversores internacionales en España. Un efecto que tardará en llegar y que depende mucho de las políticas que adopte Europa para estimular el crecimiento, así como de la relajación de los objetivos de déficit para no agravar en exceso la recesión.

La primera subasta a tres años, la realizada en diciembre de 2011, tuvo claros efectos estabilizadores en el mercado. Al asegurar las necesidades de liquidez de la banca a largo plazo mejoró la confianza en el sector, las primas de riesgo se relajaron gracias a las compras de deuda de las entidades y se redujo el miedo de quiebra de Grecia al impedir una contracción crediticia de calado en el sistema financiero. En esta ocasión, se espera que los efectos beneficiosos persistan pero la gran duda está en ver si se mantienen en el tiempo y si además consiguen facilitar la concesión de créditos, un objetivo prioritario que no se logró con la subasta de diciembre.

La gran incógnita está en ver lo que ocurre con la liquidez que ha inyectado el BCE en el sistema. A pesar de que los préstamos concedidos hoy alcanzaron los 529.500 millones de euros, los préstamos netos a las entidades rondan los 313.000 millones, según explica Barclays. Y es que muchas entidades que estaban financiándose a una semana o a tres meses han cambiado esos préstamos por otros con vencimiento a tres años.

El exceso de liquidez en el sistema, por tanto, aumentará del entorno de los 500.000 millones a los 800.000 millones. Y la clave estará en ver si las entidades terminan llevando el dinero a la facilidad de depósito, la cuenta en la que el BCE remunera el dinero al 0,25%, algo que se verá en los próximos días, o si por el contrario se destina a la compra de deuda pública, un efecto que sí se logró con la primera subasta, y finalmente a la concesión de créditos a familias y empresas, un efecto que la mayoría de expertos cree que tardará en llegar. La expectativa, tal y como reconoció el presidente del BCE, Mario Draghi, es que aquellos bancos que depositan el dinero en el BCE no sean los mismos que pidieron prestado.

La otra gran duda es ver lo que ocurre en los mercados una vez se vaya drenando la liquidez inyectada por el BCE. "No esperamos que el BCE realice más subastas a tres años pero si volvemos a ver tensiones en la financiación de los bancos, volverá a actuar", reconocen desde Citi. De hecho hay economistas, como José Carlos Díez, de Intermoney que creen que el siguiente paso de la autoridad monetaria será embarcarse en la compra masiva de deuda soberana, una actuación similar a la realizada por la Reserva Federal.

La esperanza, al final, es que la inyección de liquidez del BCE sirva para consolidar los buenos resultados logros obtenidos con la primera subasta. En otras palabras, la recuperación de la Bolsa, la relajación de las primas de riesgos con su consiguiente efecto positivo en la financiación de los estados y la tímida apertura del mercado de capitales.