Nuevo orden político

Gobierno y PSOE acercan posturas pero les separa la reforma laboral

El Gobierno y el PSOE han abierto una etapa de "colaboración para las reformas estructurales", según las palabras del líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, tras su reunión con el presidente Mariano Rajoy. Existe sintonía en torno a la reforma financiera y a la renovación de vacantes en órganos constitucionales, aunque hay "discrepancias de fondo" sobre la reforma laboral.

Gobierno y PSOE acercan posturas pero les separa la reforma laboral
Gobierno y PSOE acercan posturas pero les separa la reforma laboral

El Gobierno trata de tejer alianzas con otros grupos políticos para sus reformas, sabedor de que pese a contar con mayoría suficiente para sacarlas adelante en solitario, es más conveniente que tengan el mayor respaldo político por la amplitud de los cambios y el coste político que pueden acarrear.

El relato que hizo ayer por la tarde Alfredo Pérez Rubalcaba de su encuentro de cuatro horas con Mariano Rajoy deja ver que el PSOE ofrece su colaboración "para una salida justa de la crisis". Rubalcaba tendió la mano al Gobierno para trabajar juntos en las reformas estructurales que mejoren la competitividad y la equidad de la economía, claves para crear empleo.

Hubo sintonía para que las políticas exterior, de defensa y antiterrorista sean consideradas "de Estado" y se pacten entre el Gobierno y la oposición. Rubalcaba trasladó al presidente su convencimiento de que solo con medidas de ajuste no se conseguirá cumplir con los objetivos de déficit, por lo que emplazó a Rajoy a negociar una revisión del calendario de cumplimiento. Rubalcaba no quiso aclarar si había deducido de su conversación con Rajoy que el Gobierno confía en que los objetivos de déficit serán revisados. Según el relato del líder socialista, también hubo coincidencia en la importancia de solucionar ya la situación de Grecia, donde Europa ha manifestado "incapacidad".

Tanto el Gobierno como el PSOE han accedido a crear un grupo de trabajo para explorar las posibilidades de mantener el gasto en I+D. "Es una política de futuro que tenemos que preservar y dejar al margen de la situación de nuestra economía", afirmó el líder de la oposición. Sobre la renovación de los órganos constitucionales, hay compromiso en hacerlo antes de junio.

No todo fue sintonía en el encuentro de ayer. Sigue habiendo dos focos de desencuentro principales. El principal es la reforma laboral. El PSOE presentará una enmienda a la totalidad en el trámite parlamentario y Rubalcaba habló ayer de "discrepancias de fondo" al entender que es una reforma "mal planteada".

El segundo punto de desencuentro es la Ley de Estabilidad Presupuestaria. Para acercar posturas se ha acordado celebrar reuniones entre el Gobierno y el PSOE con el objetivo de que el texto recoja, "en los términos" en que se alcanzó, el acuerdo para la reforma constitucional el verano pasado. La discrepancia estriba en que el anteproyecto fija un déficit del 0% para las administraciones a partir de 2020, cuando el PSOE sostiene que lo acordado es el 0,4%.

Pese a haber entrado ya en vigor como real decreto ley, la reforma laboral se tramitará como proyecto de ley en el Congreso. El apoyo del PSOE está descartado, pero CiU ya ha anunciado su apoyo al texto aunque pedirá un plan de choque contra el paro, mayor protección a los trabajadores a tiempo parcial y la implantación del modelo austriaco de indemnizaciones por despido. Por su parte, el PNV espera que la tramitación no se refiera solo a "cuestiones técnicas" sino que confía en que el Gobierno dé margen para que el texto admita enmiendas. "La reforma laboral puede tener unos factores que pueden estar siendo aplaudidos por la patronal y los autónomos, pero a nosotros nos preocupa también, como PNV, lo que es el abaratamiento del despido, las condicionales laborales y el sistema vasco de relaciones laborales o el marco de negociación", afirmó ayer el presidente del PNV, Íñigo Urkullu.

El papel de CiU

Con respecto a la Ley de Estabilidad Presupuestaria, CiU ha mostrado algunas reticencias, especialmente en lo referido a las sanciones a las autonomías incumplidoras de los objetivos de déficit. La posición del PNV en este caso es que comparte la tesis de la disciplina presupuestaria pero pone como condición sine qua non que la futura ley reconozca la singularidad de los territorios forales, como ya lo hacían las leyes de estabilidad presupuestaria anteriores.

En la reforma financiera, el Gobierno ya cuenta con el apoyo parlamentario del PSOE -ratificado ayer por Rubalcaba a Rajoy en La Moncloa- porque considera que es continuación de la reestructuración iniciada en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. En ese caso, el PNV comparte el "fondo" aunque mantiene que se invaden competencias autonómicas. Aunque la formación que preside Íñigo Urkullu se muestra partidaria del saneamiento del sistema, considera que "no es de recibo que se mida con el mismo rasero a todas las entidades financieras". "De aquellas que han sido transparentes (hay que separar) aquellas que no han sido transparentes", puntualizó ayer Urkullu. El PNV votará hoy en función de la reforma respeta el marco de las fundaciones especiales. En una posición similar está CiU, que comparte las líneas generales si bien muestra su "preocupación" por un modelo de saneamiento basado en las fusiones, porque la creación de grandes entidades podría conllevar "serias dificultades para la solvencia del sistema financiero español" si en el futuro tienen problemas.

Reformas

Laboral. El real decreto-ley está en vigor, pero el Gobierno lo ha enviado al Congreso para su tramitación como proyecto de ley. El pleno aún no lo ha convalidado.

Presupuestaria. El anteproyecto de Ley de Estabilidad Presupuestaria está en el Consejo de Estado y aún no ha llegado al Parlamento.

Financiera. Se convalida en el pleno de hoy. Está pendiente el desarrollo reglamentario.

Rajoy no acelera los Presupuestos y se aprobarán "en su momento"

Mientras el Gobierno de Mariano Rajoy trata de tejer alianzas para otorgar mayor respaldo a las reformas, recibe cada vez mayor presión para que apruebe "con urgencia" el proyecto de Presupuestos Generales del Estado de 2012. Ayer se unió Urkullu al coro de voces que lidera el propio Rubalcaba. El dirigente nacionalista pidió al presidente del Gobierno que lo haga con la mayor celeridad posible para hacer frente "a la presión de los mercados y de las instancias europeas".

El presidente del PNV se suma a los reproches de otros grupos parlamentarios de que la proximidad de las elecciones andaluzas, el 25 de marzo, lleva al Gobierno a retrasar hasta una semana después la aprobación en el Consejo de Ministros del proyecto, que incluirá un nuevo ajuste de gasto en todos los ministerios. Moncloa confía en que semana que viene la Comisión Europea revise las previsiones de crecimiento y, por ende, los objetivos de déficit público de los países, lo que daría al Gobierno un mayor margen que el 4,4% fijado en el pacto de estabilidad. Pero el martes la Comisión Europea emplazó de nuevo al Ejecutivo a elaborar unas cuentas con ese objetivo de déficit. Rajoy trasladó ayer al líder de la oposición que la aprobación de los Presupuestos no se va a acelerar y verán la luz "en su momento".

El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, explicó ayer en el Congreso que "no hay ningún vacío normativo presupuestario" porque hay unas cuentas públicas prorrogadas y actualizadas, con un acuerdo de no disponibilidad de gasto de 8.900 millones de euros, desde el 30 de diciembre. El diputado socialista Antonio Hurtado acusó al Gobierno de haber batido el récord de "argucias y artimañas" porque no quiere "enseñar las cartas" hasta que no se celebren las elecciones andaluzas.