Reacción a las medidas de austeridad

La policía reprime en Atenas una manifestación contra acuerdos de la troika

Más de cien mil personas se manifestaron hoy en Atenas en contra de las medidas exigidas por la troika y que se votan hoy en el Parlamento, en una protesta que fue reprimida duramente por la policía con el uso de gases lacrimógenos.

Desde primera hora de la tarde miles de personas bloquearon el centro de Atenas para manifestar su desacuerdo contra el pacto entre el gobierno y la troika, la tríada formada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central Europeo (BCE) y la Unión Europea (UE).

Según fuentes policiales consultadas por Efe, al menos 60.000 personas se concentraron en las principales zonas del centro, que acogieron a jóvenes, gente de mediana edad e incluso ancianos que portaban banderas griegas y pancartas contra la troika, contra el Gobierno, el FMI y contra la canciller alemana, Angela Merkel.

Según testigos presenciales, cuando el cantante Mikis Theodorakis trató de presionar a la policía para que le permitiesen entrar en el Parlamento y, "sin que mediase provocación", los agentes apostados en torno al hemiciclo, donde hoy se vota el acuerdo con la troika, comenzaron a lanzar gases lacrimógenos a los concentrados.

"Esto no es una democracia, no nos dejan ni protestar, es una dictadura", protestó una joven en declaraciones a Efe.

"Envían a gente pagada para que cause problemas. De esta manera pueden justificar los gases lacrimógenos e impedirnos protestar frente al parlamento", denunció Jristos, de unos 40 años.

"Lo único que queremos es que los diputados nos escuchen", añadió.

Cuando la policía empezó a lanzar bombas de gases lacrimógeno para dispersar a los manifestantes, se escucharon miles de gritos y posteriormente los disturbios se extendieron por las calles adyacentes con cientos de manifestantes enfrentándose a la policía con cócteles molotov y piedras.

"Este Gobierno no tiene legitimidad para firmar ese contrato con la troika. Son traidores al pueblo griego", se quejó un hombre de unos 50 años que portaba una pancarta exigiendo elecciones y pidiendo a "los pueblos del sur de Europa" que se rebelen.