El recorte no tiene precedentes entre 173 casos en los últimos 31 años

El ajuste del déficit que se le exige a España, inédito en la OCDE

España se comprometió ante la Unión Europea a que el déficit público cerraría en torno al 6% del PIB en 2011, en el 4,4% este año y finalmente en el 3% en 2013. Unas elecciones y un cambio de Gobierno han bastado para comprobar que esas cifras no se van a cumplir. Finamente, el déficit sobrepasó ampliamente el 6% a finales del pasado ejercicio y se habría situado por encima del 8% del PIB (el primer avance lo cifra en un 8,3%), según adelantó el presidente del Ejecutivo, Mariano Rajoy.

Este nuevo escenario obliga al Gobierno a realizar un ajuste de cuatro puntos del PIB (40.000 millones de euros) para lograr reducirlo desde el 8,3% al 4,4% en tan solo un año. Un objetivo que se antoja difícil y que la historia se ha encargado de definirlo como inédito. El servicio de estudios del BBVA ha cotejado 173 casos de consolidación fiscal, realizados entre 1978 y 2009 en 17 países de la OCDE, entre los que se encuentra España, y la conclusión es evidente: tan solo hay cuatro casos entre los 173 analizados en los que el ajuste solicitado ha sido superior a 4 puntos de PIB.

El mayor esfuerzo le correspondió a Irlanda, que cerró el ejercicio 2009 con un déficit fiscal del 14,2%. El brutal ajuste requerido, sin embargo, no sirvió para reducir el desfase entre ingresos y gastos que se disparó hasta el 31,3% del PIB, como consecuencia de la factura que tuvo que asumir el Ejecutivo irlandés para rescatar a todo su sistema bancario. Un ajuste similar también se exigió a Italia en dos ocasiones (1993 y 1995) y a Finlandia en 1995.

El Ejecutivo español confía en que las nuevas previsiones de la Comisión Europea, que se harán públicas el próximo día 23, reflejarán el deterioro adicional que ha sufrido la economía desde el último trimestre del pasado ejercicio. Las anteriores, realizadas el 10 de noviembre, están absolutamente desfasadas. Bruselas preveía que el déficit cerraría en el 6,6%, cuando en realidad lo ha hecho en el 8,3% del PIB. En cuanto al crecimiento, auguraba un avance interanual del 0,7% cuando el Banco de España o el FMI coinciden en que este año habrá un retroceso superior al 1%.

Esa revisión a la baja del cuadro macroeconómico podría llevar a las autoridades comunitarias a relajar los objetivos de déficit fijados para 2013, ya que habrá un gran número de países que no los podrán cumplir. En noviembre, con unas estimaciones de crecimiento que directamente se han evaporado, la UE preveía que ni Reino Unido, Francia o España lograrían llevar el déficit al 3% del PIB. El desfase entre ingresos y gastos de esos tres países quedaría por encima del 5%. Las nuevas previsiones, en las que seguramente los avances tímidos del PIB se conviertan en caídas, alejarían aún más a esas naciones del objetivo comprometido en los programas de estabilidad.

Pese a ello, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, insistió ayer que el nuevo Gobierno es serio y responsable y cumple con los compromisos asumidos con sus socios y las instituciones europeas. "Los vamos a cumplir al pie de la letra", aseguró en una rueda de prensa junto al comisario europeo de Mercado Interior y Servicios, Michel Barnier.

"Difícil, pero necesario"

Este, por su parte, admitió que los objetivos de déficit establecidos por la Comisión Europea para Francia, Italia, Portugal y España "son difíciles de cumplir", aunque precisó que eran necesarios. "La política de ajuste presupuestario es una buena noticia para los jóvenes. Controlando el gasto público mostramos respeto por las generaciones futuras", señaló .

Sin embargo, una cosa es la voluntad y otra la realidad. En sus perspectivas económicas, presentadas la semana pasada, el FMI auguraba un escenario muy negro, especialmente para España y Reino Unido. Ambas superarán el 6% del PIB el año que viene, más del doble de lo pactado con las instituciones comunitarias, lo que podría obligarles a redoblar los esfuerzos en la consolidación.

Hasta el momento, las iniciativas del Ejecutivo a este respecto han sido un recorte de gasto de 9.000 millones, que se repartirá entre todos los ministerios, y un aumento del IRPF y del IBI, con los que prevé ingresar otros 6.000 millones adicionales.

El economista jefe de economías desarrolladas de BBVA, Rafael Doménech, apuntó el martes, durante la presentación del informe Situación España, que en los 173 casos estudiados de consolidación fiscal en la OCDE, el incremento generalizado de impuestos "fue casi inevitable". Algo que se encargó de descartar ayer el ministro de Economía, Luis de Guindos, quién rechazó cualquier nuevo aumento. "No habrá más subidas de impuestos", subrayó en una entrevista en Onda Cero.

La cifra

6,3% es el déficit que alcanzará España a finales del próximo ejercicio, según el FMI. Supone más del doble de lo comprometido ante la Unión Europea.

El BCE prevé una recuperación "muy gradual"

El presidente del BCE, Mario Draghi, avanzó ayer que el crecimiento del PIB en la zona euro durante el cuarto trimestre habría sido muy débil. "No obstante, existen signos tentativos de estabilidad de la actividad a bajo nivel y la recuperación esperada en el curso de 2012 será muy gradual", aseguró tras la reunión del consejo de gobierno del BCE, que decidió dejar los tipos de interés en el 1% en la zona euro.

Este vaticinio de Draghi contrasta con el fuerte pesimismo del FMI, que la semana pasada auguró que la zona euro estará abocada a una recesión a lo largo de este ejercicio. El organismo dirigido por Christine Lagarde prevé que el PIB se contraerá medio punto en el conjunto del año, en gran medida por el fuerte deterioro que van a sufrir Italia y España, dos de las economías con más desequilibrios. El FMI estima que ambas estarán al menos un par de años en recesión, algo que contrasta con el empuje que van a sufrir las otras dos mayores potencias de la zona euro, Alemania e Italia.

La primera crecerá un 0,3% y un 1,5% este año y el que viene, mientras que la segunda lo hará un 0,2% y un 1%, respectivamente.

El análisis del BCE concluye que los riesgos inflacionistas están a la baja y que los precios concluirán el año por debajo del 2%, el nivel considerado adecuado por la institución. "La información disponible desde mediados de enero confirma ampliamente nuestro análisis anterior. La inflación se va a situar por encima del 2% durante los próximos meses antes de caer por debajo del 2%", resaltó Draghi. Una tendencia que puede verse rota si el precio del crudo repunta (ayer cotizaba 116 dólares) como consecuencia de las tensiones en Irán y Siria.