El banco gallego se prepara para ejecutar 345 salidas no traumáticas

Popular y Pastor garantizan un ajuste laboral vía prejubilaciones

Ángel Ron, durante la presentación de resultados de Popular
Ángel Ron, durante la presentación de resultados de Popular

Banco Popular y Pastor ultiman estos días la que será la primera fusión de la nueva ronda de matrimonios corporativos a la que se aboca el sector tras la reforma del sistema financiero. Las entidades se comprometieron ayer con sus plantillas a efectuar el ajuste laboral correspondiente por la vía mayoritaria de las prejubilaciones para evitar, en la medida de lo posible, la figura del despido.

El documento firmado ayer es una suerte de hoja de ruta general para el proceso de fusión, en el que se establecen las prejubilaciones y bajas incentivadas como vías prioritarias para la reducción de personal. Las partes, sin embargo, comenzaron a dibujar parte del ajuste, en concreto el que afectará al negocio en Galicia. Pastor cuenta allí con unas 229 oficinas y una cuota de mercado del 9,8%, con lo que la idea es mantener esta marca en la región y reducir el peso de Popular, que pasaría de tener 130 sucursales a mantener unas 40, según fuentes de la negociación, y sumaría su 7% a la cuota de la otra entidad.

Popular, que se prepara para ejecutar la opa sobre Pastor, ha requerido a esta entidad que aligere su plantilla antes de cerrar el proceso. Pastor, que ya había pactado 130 prejubilaciones, acordó ayer otras 215, de las que unas 60 afectarían a los servicios centrales, en La Coruña, y en torno a 100 o 150 más a la red de oficinas de Galicia. Un total de unas 345 prejubilaciones que deberían saldarse a lo largo de este año.

El compromiso general, para los 11.500 empleados de Popular y los 4.000 de Pastor de que la fusión no supondrá incurrir en despidos masivos tiene una vigencia de tres años y ha sido firmada por CC OO y UGT. Las centrales lo valoran de forma muy positiva ya que "ayudará a tranquilizar a la plantilla permitiendo que desarrolle su trabajo con normalidad pese a las incertidumbres de un proceso así". Los sindicatos nacionalistas, como el gallego CIG, han rechazado el acuerdo, considerando que el documento no es suficientemente garantista. La aspiración de los sindicatos es obtener el máximo blindaje posible ante la reforma laboral que se dispone a aprobar el Gobierno, y en la que previsiblemente se facilitará la aplicación de las modalidades más baratas del despido.

Otra inquietud sindical es que a la fusión Popular-Pastor se le sume "alguna otra operación en paralelo" que suponga aún más salidas. De hecho, Popular presentó ayer una oferta no vinculante para la adquisición de Unnim, una de las entidades intervenidas por el FROB.