Acuerdo sobre el pacto fiscal, pero se revisarán los objetivos de déficit

Bruselas renuncia a la austeridad como única salida de la crisis

La Unión Europea comenzó ayer a renunciar a la disciplina presupuestaria como única vía para salir de la crisis. El nuevo planteamiento prevé la renegociación de los objetivos de déficit, que aliviará la situación de España, y la adopción de medidas de estímulo en los países que dispongan de margen financiero.

Bruselas renuncia a la austeridad como única salida de la crisis
Bruselas renuncia a la austeridad como única salida de la crisis

Antes que nada, necesitamos mayor crecimiento", sentenció ayer el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, en su intervención en la cumbre europea informal celebrada en Bruselas. "Necesisitamos poner en orden las finanzas públicas (...) pero no basta con la consolidación fiscal", añadió el portugués en la primera cita que, tras cuatro años de crisis, los 27 socios de la UE dedican casi en exclusiva al problema del paro (que ha pasado en ese tiempo de 16 a 24 millones de personas).

Solo casi porque sobre la cumbre volvió a planear la posibilidad de una bancarrota en Grecia (el Gobierno de Papademos sigue negociando una reestructuración de la deuda con sus acreedores) y el creciente contagio de Portugal, cuyos bonos acusaban ayer la descofianza de unos inversores que temen un segundo impago en la zona euro.

La mayoría de los líderes europeos parecían ayer asustados ante esa peligrosa espiral de ajuste, recesión e impago. Incluso la canciller alemana, Angela Merkel, cedió algo de terreno al llegar a una capital europea paralizada por la huelga general convocada en Bélgica contra las políticas de austeridad. "Se pondrá freno a la deuda y se garantizará el cumplimiento de los objetivos de estabilidad", señaló Merkel en alusión al Tratado de Estabilidad y Convergencia cuya negociación entró ayer en la recta final, aunque la República Checa se decolgó del acuerdo, como hizo anteriormente Reino Unido. "Pero necesitamos un segundo pilar", concedió la canciller, "de crecimiento y empleo"

Déficit en España

Bruselas quiere que los países con margen presupuestario adopten estímulos y que el resto compensen la disciplina con reformas que aumenten el potencial de crecimiento. España podría ser una de las principales beneficiadas del nuevo planteamiento y lograr una flexibilización de sus objetivos de déficit para este año (4,4% del PIB) y el próximo (3%). Barroso, tras recibir por primera vez a Mariano Rajoy como nuevo presidente del Gobierno español, reconoció que sobre esos objetivos "hace falta ahora abrir una discusión en el seno del eurogrupo". Ese foro, que agrupa a los ministros de Economía de la zona euro, se reúne el próximo 20 de febrero, con las nuevas previsiones de la CE sobre la mesa (se harán públicas el día 23).

Rajoy indicó ayer que esperará a esos nuevos datos para fijar el techo de gasto del Presupuesto de 2012. Aunque no hay ningún vínculo técnico entre ambos ejercicios, el Gobierno español prefiere esperar las previsiones a sabiendas de que incluirán un drástico recorte del crecimiento para España y la zona euro. "Y en función del crecimiento habrá que ajustar todas las magnitudes, con una nueva proyección de gastos e ingresos ajustada a la realidad", señalaron fuentes del Ejecutivo español.

Supervisión laboral

A cambio de cierta flexibilidad presupuestaria, España parece abocada a adoptar una draconiana reforma del mercado laboral y tal vez, incluso, a soportar la injerencia de Bruselas en esa política. La CE propuso ayer enviar sus expertos a los ocho países con mayor tasa de paro juvenil, un ranking liderado por España.

Rajoy confesó a su homólogo finlandés que "la reforma laboral me costará una huegla general", una impresión recogida por los micrófnos de ambiente del Consejo. Los sindicatos reaccionaron pidiendo al presidente que evite las huelgas en lugar de convocarlas. Y Candido Méndez, secretario general de UGT, le pidió una refomra por royecto de ley, y no por decreto, para permitir su negociación. Pero los lamentos de Rajoy en Bruselas no auguran esa solución. Ante el primer ministro holandés, se quejó amargamente: "Esto es duro, pero va a ser peor. ¡Vaya herencia me han dejado!". Nada de ambigüedades gallegas con los socios.

Ikea y China ilustran la esclerosis europea

Rara vez descienden los líderes europeos hasta el lenguaje de la calle. Pero la coyuntura económica del Viejo Continente parece haber alcanzado tal gravedad que ayer, en la cumbre comunitaria celebrada en Bruselas, sobraba cualquier paño caliente. El primer baño de realidad llegó de la mano del nuevo presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, que acusó a los 27 Gobiernos de la UE de embarcarse en una reforma del Tratado que "no es necesaria y puede abrir una caja de Pandora".

Schulz, socialista y alemán, advirtió que "nuestros conciudadanos no pueden entender por qué, en medio de la crisis, nos ponemos a discutir sobre asuntos como las instituciones o el Tratado".

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, tampoco se anduvo por las ramas. El portugués, que últimamente ilustra sus intervenciones en las cumbres con gráficos en PowerPoint, presentó unas demoledoras perspectivas. "No puedo negar que nuestras previsiones de crecimiento son peor ahora que hace seis meses o un año", confesó Barroso.

El presidente de la CE lamentó la falta de financiación que sufren las pequeñas y medianas empresas europeas. Y criticó con dureza la fragmentación de un mercado interior europeo que sigue sin explotar todo su potencial. "Un ejemplo de lo que hay que cambiar", ilustró Barroso. "Ikea fabrica el 62% de sus productos en Europa y tiene previsto invertir aquí 3.000 millones de euros. Pues bien, en China puede abrir una nueva tienda en ocho meses mientras en Pisa (Italia) llevaba seis años esperando hasta que perdió la paciencia y se llevó el proyecto a otra ciudad de la zona. Y hay ejemplos de retrasos similares en regiones de Alemania".

Barroso abogó por reducir el papeleo administrativo y la demora en los pagos.

Fondos para pymes

Los líderes europeos respaldaron ayer la propuesta de Bruselas de reprogramar los fondos estructurales para fomentar el empleo y apoyar a las pymes. Las partidas pendientes (82.000 millones de euros; 10.700 de ellos en España) se gastarán en base a esas prioridades.