Entorno

Los astilleros españoles se suben al carro eólico marino

El Clúster Marítimo Español augura la creación de 10.000 empleos para esta industria

Cataluña ha abierto como un melón en verano el debate político sobre la instalación de parques eólicos frente a las costas españolas, un sector que el mar del Norte ha convertido en el hermano pequeño de la eólica terrestre con mucho futuro. El Diari Oficial de la Generalitat publicó el 23 de diciembre que el Institut de Recerca en Energia de Catalunya (IREC) promoverá un parque eólico marino frente a la costa de L'Ametlla de Mar, en la provincia de Tarragona, con cuatro generadores a unos tres kilómetros de la costa. En una segunda fase se instalarán ocho molinos a unos 20 kilómetros del litoral. La medida se ha topado con el rechazo de esa localidad, y está previsto que se presenten alegaciones en las próximas semanas.

El otro debate, el económico, surge regularmente desde las empresas promotoras y constructoras de parques eólicos terrestres, que quieren plasmar sobre el mar la estela de éxito de este negocio, que ha elevado a España a potencia mundial. Ahora, la industria marítima también quiere poner sobre la mesa las oportunidades de lucro que la eólica marina tendría para los astilleros y navieras si este hermano pequeño se consolidara en España y en otros países europeos, como auguran las cifras.

La Asociación Europea de Energía Eólica (EWEA, por sus siglas en inglés), con sede en Bruselas, estima que la inversión en el sector offshore, como se conoce en la jerga a este negocio, alcanzará los 16.500 millones de euros de inversión en 2030. El Clúster Marítimo Español cree que navieras y astilleros deben aprovechar sus ventajas competitivas para hacerse un hueco entre tan jugosas previsiones. De subirse a este tren, este organismo, que representa a las principales empresas y actividades relacionadas con el mar (Navantia, Sener, Gamesa, Iberdrola, la Confederación Española de Pesca), estima la creación de hasta 10.000 puestos de trabajo.

Un estudio pone de manifiesto el gran negocio que supondría para España

Es una de las principales conclusiones del estudio Oportunidades de negocio de la energía eólica marina en el sector marítimo español, un volumen de 130 páginas en el que el Clúster Marítimo Español desmenuza las posibilidades que se abren en esta industria a raíz del desarrollo de la eólica marina en el norte de Europa.

Astilleros para albergar los buques que transportan las enormes palas, embarcaciones auxiliares y de transporte del personal hacia las plataformas flotantes, grúas, barcos para apoyo al buceo, de vigilancia y seguridad, fabricantes de equipos para la construcción naval y una larga retahíla de oportunidades para la industria marítima surgen con el despliegue de molinos de viento por los mares del norte del Viejo Continente.

Ahora bien, poco de este desarrollo será posible sin objetivos políticos ambiciosos. "España es la cuarta potencia mundial en energía eólica terrestre. Sin embargo, en eólica marina se encuentra atrasada respecto a otros países europeos como Reino Unido, Dinamarca y Alemania. El Gobierno debe eliminar las trabas administrativas actuales y apoyar de una manera estable y comprometida las inversiones en este sector", apunta el informe.

La industria quedó en shock después de que el Ejecutivo de Zapatero mermase los objetivos de potencia instalada para la eólica marina a 750 megavatios, desde los 3.000 inicialmente previstos en el Plan de Energías Renovables para el periodo de 2011 a 2020.

Para los astilleros, "el papel que pueden desempeñar en el desarrollo de la eólica marina parece incuestionable", sentencia el Clúster Marítimo Español. Más allá de su capacidad para construir buques, este sector puede aprovechar sus instalaciones para la fabricación y montaje de las torres sobre las que se fijarán los aerogeneradores.

Los astilleros son, según este organismo, la "única instalación industrial" que puede abrazar la fabricación de las más de 14.000 torres para turbinas que serán necesarias en el horizonte de 2020, porque tienen salida al mar y la tecnología necesaria para la elevación de estas inmensas estructuras.

En cuanto a las navieras, "es evidente que será necesario contar con compañías especializadas que dispongan de buques adecuados", prosigue el estudio. Naves de investigación del fondo marino, remolcadores, embarcaciones para el transporte de los aerogeneradores y de la plantilla e instalaciones flotantes para el personal de instalación y mantenimiento de los aerogeneradores serán igualmente necesarios.

Desde este clúster se recuerda que los puertos se convertirán en centros de operaciones para el proceso de construcción de los parques eólicos. En Reino Unido, país puntero en eólica marina junto con Alemania, los puertos están reservando terminales portuarias en exclusiva para esta actividad. En España, la bahía de Cádiz es una de las candidatas para albergar esta industria. Navantia y Acciona sellaron un acuerdo en 2011 para la construcción de torres eólicas en el astillero para los parques que promueva o instale esta empresa energética, muy interesada en construir un parque eólico marino frente a la costa de Tarifa, una de las zonas con mejor viento de la Península. Barbate, San Fernando, Rota y Sanlúcar de Barrameda podrían completar el proceso con barcos de servicio.

El País Vasco ya ha identificado 98 empresas y entidades vascas que podrían colaborar en el sector eólico marino, entre ellas, Construcciones Navales del Norte, que ya está presente en la construcción de barcos para el sector eólico. "Aunque aún no haya conseguido ningún contrato firme, es una muestra clara de su interés por este mercado", apunta el Clúster Marítimo Español.

La inversión en formación de los profesionales que nutrirán esta actividad resultará fundamental para la competitividad de las empresas españolas. En este sentido, "las universidades de Bilbao, tradicionalmente muy implicadas en el sector marítimo, pueden ser una ayuda fundamental para el desarrollo de nuevos proyectos de I+D+i", concluye el estudio.

A favor, el prestigio internacional; en contra, las limitaciones técnicas

La existencia en España de una industria auxiliar "cualificada y competitiva, especialmente para los trabajos de construcción de plataformas y torres eólicas de gran volumen", es una de las principales ventajas del sector marítimo español en su carrera por aprovechar el tirón de la eólica marina.

El Clúster Marítimo Español ha identificado otras bazas de las empresas navieras y de los astilleros españoles para alcanzar los 10.000 puestos de trabajo que augura a este sector, como la existencia de algunos puertos que ya disponen de áreas para la exportación de torres y turbinas eólicas; un precio "muy competitivo" de la industria española respecto a otras empresas en el norte de Europa, donde se está desarrollando esta actividad, o que los astilleros sean la "única instalación industrial con salida al mar".

Este mismo organismo también reconoce las debilidades del sector en su alianza con la industria de la eólica offshore, como la falta de ambición regulatoria, que se ha traducido en reducir los objetivos para España de 3.000 megavatios a 750; las limitaciones técnicas "para la evacuación de la energía eólica marina que deberán ser resueltas"; la escasez de centros de investigación de nuevas tecnologías y, sobre todo, el rechazo popular a ver molinos frente a la costa. "Contar con el apoyo de los sectores de la pesca y el turismo puede ser decisivo a la hora de acometer los nuevos proyectos", explican.

La cifra

16.500 millones de euros se invertirán en eólica marina en Europa en 2030, según la Asociación Europea de Energía Eólica.