Los sindicatos califican la idea de "rejonazo" al diálogo social

El Gobierno sugiere que prepara un único contrato fijo con menor coste

El ministro de Economía, Luis de Guindos, sorprendió el viernes con un artículo de opinión en el que defendía la creación de un contrato indefinido único. Tras el Consejo de Ministros, la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, respaldó implícitamente esta propuesta al insistir en que la reforma laboral incidirá en dos aspectos: la simplificación administrativa y la estabilidad en el empleo. Ambos ejes casan con un único contrato fijo con despido más barato para todos los nuevos trabajadores.

El Gobierno ve con buenos ojos la posibilidad de crear un contrato único indefinido para todos los nuevos trabajadores. Esto es lo que se desprende tanto de un artículo de opinión escrito por el ministro de Economía, Luis de Guindos, el viernes en el diario estadounidense The Wall Street Journal, como de las explicaciones dadas tras el Consejo de Ministros por la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, quien reiteró que los ejes principales de la reforma laboral serán "la simplificación de las modalidades contractuales" y "el fomento de la estabilidad en el empleo". Según insistió la número dos del Ejecutivo, "desgraciadamente, el único contrato que se usa hoy es el temporal" y eso debe cambiar.

Y esto es lo que De Guindos defendía en su artículo: "Actualmente tenemos unos 40 tipos distintos de contratos. Esto se debe simplificar: tiene que haber un único contrato a tiempo completo, con unas características iguales para todos los nuevos trabajadores, y otro para incentivar la contratación a tiempo parcial".

Las explicaciones de estos dos miembros del Ejecutivo casan con distintas posibilidades de contrato único indefinido barajadas por diferentes expertos laborales, algunos de ellos de referencia del PP para elaborar su ideario económico, como el think tank Fedea. La más mencionada de estas opciones consistiría en sustituir todos los contratos existentes, indefinidos y temporales, por un único contrato, que tendría carácter fijo, pero con una indemnización por despido más barata que la actual de los 45 días por año y un máximo de 42 mensualidades.

"La reforma laboral simplificará la contratación y dará más estabilidad"

El resto de contratos temporales desaparecerían, salvo probablemente los formativos y los de sustitución o interinidad. Además, esta nueva modalidad fija solo serviría para los nuevos trabajadores y todos aquellos que ya tiene indemnizaciones por contrato de 33 o 45 días conservarían sus derechos en el momento de ser despedidos. La gran incógnita, no desvelada por De Guindos ni por Sáenz de Santamaría, es la cuantía concreta de la indemnización por despido de los futuros contratos únicos. Según la propuesta de Fedea, esta indemnización sería progresiva en función de la antigüedad del trabajador, empezando por 12 días (actual indemnización de los temporales) y aumentando hasta los 33 días por año. Esta indemnización podría tener un máximo de una o dos anualidades; u otras cuantías, pero siempre más baratas que los 45 días. También se desconoce si tendría rebajas de cotización.

CC OO y UGT arremetieron contra este posible contrato único. "Puede contribuir a gripar, aún más, el motor del crecimiento económico", dijo Cándido Méndez (UGT). Fernando Lezcano, de CC OO, lo tildó de "rejonazo" contra el diálogo social.

"El sistema de fijación de salarios debe revisarse"

El Ejecutivo no puede legislar en materia de fijación de salarios en el sector privado. Pero sí puede lanzar constantes mensajes a empresarios y sindicatos -que son los encargados de establecer año a año las subidas salariales en la negociación colectiva- y esto es lo que está haciendo. Además, según algunas fuentes, de presionar a los agentes sociales para que sellen un pacto de rentas que modifique la actual fórmula para fijar los salarios, referenciada fundamentalmente al IPC, aunque también tenga teóricamente en cuenta la evolución de la productividad. En este sentido, el ministro de Economía, Luis de Guindos, arremetió contra este sistema y consideró que "necesita ser revisado profundamente y sustituido por otro mecanismo no inflacionista basado en las ganancias de productividad" y "que tenga en cuenta las necesidades de las empresas para adaptarse a unas situaciones cambiantes e impredecibles".

Según sus críticas, el sistema que siguen patronal y sindicatos "es demasiado centralizado" y por ello defendió que los aumentos salariales se decidan en cada empresa y no en el ámbitos sectoriales. "Necesitamos crear un nuevo marco completamente nuevo adaptable para las pequeñas y medianas empresas, que constituyen el 80% de los empleadores", concluyó De Guindos.

Acuerdo en ciernes

El líder de UGT, Cándido Méndez, aseguró el viernes que los sindicatos están centrados en una discusión bilateral sobre salarios, beneficios y contención de precios con los empresarios. Y, en paralelo, intentan cerrar un acuerdo sobre la estructura de los convenios colectivos a pesar de haber terminado el plazo para su negociación. "Estamos en unos días decisivos y estamos apostando por el acuerdo" añadió.

Endurecer la reforma tras el 25-M

El Gobierno aún no ha especificado qué tipo de texto legal escogerá para redactar su reforma laboral. Pero todo apunta a que será un decreto, para que pueda entrar en vigor, al día siguiente de su publicación en el Boletín Oficial del Estado. Si bien fuentes sindicales alertan sobre la posibilidad de que el texto se convalide como proyecto de ley "para endurecerlo después de las elecciones andaluzas del 25-M".