Reunión con sindicatos y patronal

Sarkozy destinará 430 millones para frenar el desempleo en Francia

Todo ese dinero, precisó el presidente galo, se obtendrá de recortes en otras partidas, para no aumentar el déficit público.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy
El presidente francés, Nicolas Sarkozy

El presidente francés anunció un paquete de medidas "urgentes" y "radicales" destinadas a frenar la sangría del desempleo, en la reunión que ha mantenido con los principales sindicatos y la patronal. A ellas dedicará 430 millones de euros, a los que se sumarán otros tantos del Fondo Social Europeo.

La prioridad será favorecer la formación de los desempleados, la introducción de los jóvenes en el mercado laboral y el fomento del trabajo temporal. Al primer fin se destinarán 150 millones de euros, esencialmente dirigidos a las personas que desde hace al menos dos años no han tenido ningún empleo. "Que cada parado tenga una formación y que, al final de la misma, acepte el trabajo que le será propuesto", señaló Sarkozy.

Otros 100 millones subvencionarán la contratación de jóvenes de menos de 26 años y 140 millones de euros servirán para favorecer el empleo parcial en aquellas empresas cuya actividad se vea reducida y que, sin ayuda estatal, se verían obligadas a despedir a trabajadores. "Hay que evitar que se rompa el lazo entre el empleado y su empresa", dijo Sarkozy. Para ayudar a la colocación de desempleados, el presidente se propuso contratar a 1.000 trabajadores para las oficinas de empleo, sobrecargadas en los últimos meses, una medida evaluada en 39 millones.

Todo ese dinero, precisó Sarkozy, se obtendrá de recortes en otras partidas, para no aumentar el déficit público. El paquete de medidas pareció contentar más a la patronal, que calificó el resultado de la reunión de "excelente", mientras que los sindicatos lo consideraron insuficiente. Para el líder de la CGT, Bernard Thibault, "las medidas anunciadas por el Gobierno no tendrán un impacto real en la situación del empleo".

Mientras Gobierno y patronal creen que hay que reducir el coste del trabajo para incrementar la competitividad de las empresas, los sindicatos consideran que el recorte debe proceder de los beneficios de los accionistas. Por eso se oponen al incremento del impuesto al consumo para financiar las ayudas sociales, una medida que cuenta con el respaldo de la patronal y que Sarkozy parece apoyar, aunque habrá que esperar a finales de mes para conocer oficialmente su postura.

Con ese dinero se aligerarían las cargas sociales que actualmente pagan los empresarios por cada asalariado, un dinero que se recaudaría de los consumidores. El rechazo sindical a esa medida se escenificó en una manifestación que reunió a miles de trabajadores por las calles de París. En lo que sí encontró respaldo el presidente, tanto de sindicatos como de la patronal, fue en su propuesta de introducir un impuesto sobre las transacciones financieras, idea que tiene previsto inculcar a sus socios europeos. Sarkozy expresó además su satisfacción por el respaldo recibido por la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy.