En la víspera de la llegada de la delegación de la Troika

Otra huelga general amenaza con paralizar Atenas

Una huelga de 24 horas contra los recortes y las medidas de austeridad en Grecia puede paralizar hoy parcialmente el transporte marítimo y urbano en la región de Ática, que comprende la capital, Atenas, y sus alrededores

Dos de las principales líneas de metro de la capital permanecerán cerradas durante todo el día, mientras que una tercera sólo funcionará al principio y al final de la jornada, al igual que autobuses, trolebuses, tranvías y trenes suburbanos.

Según informó a Efe la oficina de la prensa del aeropuerto de Atenas, ningún vuelo se verá afectado, dado que los empleados de las compañías aéreas y los controladores aéreos rechazaron unirse a la huelga, aunque los pasajeros podrían sufrir problemas a la hora de acceder al aeropuerto.

La huelga tendrá más incidencia en el transporte marítimo, ya que ningún barco de pasajeros podrá partir de los puertos del Ática (Pireo, Rafina y Lavrio). También participan en los paros los maestros y el personal sanitario, además de los abogados, que protestan por la liberalización de su profesión, y los periodistas, dos sectores que prolongarán la huelga al menos otras 24 horas.

Esta nueva protesta se produce al mismo tiempo que se están produciendo las primeras reuniones entre patronal y sindicatos para la reducción de los costes laborales no salariales. Esos encuentros se han visto acelerados ante las trabas que ha encontrado la Troika para bajar el salario mínimo en Grecia, algo que finalmente no ha logrado. El Ejecutivo heleno ha advertido, no obstante, a patronal y sindicatos que si no alcanzan un acuerdo rápido en materia laboral aprobará sus propios cambios.

Entre hoy y mañana llega a Atenas el equipo técnico de la troika, encargado de preparar el terreno a la llegada de los jefes de la misión, cuya visita está prevista para el jueves. Las reformas exigidas por la troika pasan por reforzar la lucha contra el fraude fiscal, recortar el déficit público y mejorar la competitividad de la economía griega a través de la reducción de los costes del trabajo. A cambio de estas prestaciones, la troika concederá un nuevo crédito a Grecia de 130.000 millones de euros.