Apunta ciertas mejoras

Lagarde es optimista y cree que Europa podría evitar la recesión en 2012

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, cree que la economía europea en su conjunto podría evitar la recesión este año y considera que existen razones para ser "un poco más optimistas" sobre las perspectivas de la región.

"El escenario de la eurozona ha cambiado mucho en los 18 últimos meses; hay razones para ser un poco más optimistas sobre las perspectivas", asegura Lagarde en una entrevista concedida al diario sudafricano Business Day durante su visita la pasada semana al país.

Lagarde citó el resultado de las recientes subastas de deuda soberana en algunos países de la eurozona, el apoyo del Banco Central Europeo (BCE) y el establecimiento de los mecanismos de rescate como las razones para esta mejora de las perspectivas de la región.

La directora gerente del FMI, que en sus últimos discursos había insistido en que la economía mundial estaba en una "situación peligrosa", se muestra confiada en que pueda evitarse la recesión en la eurozona, en contraste con el sentimiento de los mercados.

"Es muy difícil predecir con exactitud, pero nuestra evaluación es que incluso si algunos de los países de la eurozona entran en recesión técnica -dos meses de contracción del PIB- durante parte o todo 2012, el conjunto de la zona podría no entrar técnicamente en recesión", explica.

En este sentido, incide en que dentro de la Unión Monetaria existen diferentes economías "navegando con diferentes tasas de crecimiento" y cree que esto va a tener su impacto en la zona euro y podría ayudar a evitar la recesión del conjunto de países.

Por otro lado, Lagarde rechaza las especulaciones en torno a un posible ruptura de la zona euro, aunque remarca que depende de los europeos decidir la intensidad con la que quieren defender una construcción de hace diez años que ha mantenido hasta el momento el bienestar de sus estados miembros.

Por último, también confía en que en las próximas semanas se puedan hacer progresos con rapidez respecto al compromiso de los países europeos de aportar 200.000 millones de euros a los recursos del FMI para luchar contra la crisis, tanto por parte de estas economías como de otros miembros del Fondo, para ayudar a convencer a los mercados de que el dinero invertido en la eurozona es seguro.