Iberia

La aerolínea acusa a "una parte" de los pilotos de "no cooperación"

Tras un año de retrasos sistemáticos en la operación de los vuelos de Iberia, por fin ayer la aerolínea se atrevió a apuntar hacia sus tripulantes como una de las causas de tanta demora. En un comunicado en el que se hacía la propuesta al colectivo para que pudiera pasar a Express conservando los derechos en la matriz, ponía dos condiciones para dar vía libre a esta cesión.

"La negociación de esta alternativa, afirmaba Iberia, está condicionada a que el sindicato de pilotos desconvoque la huelga y a que cese también la actitud de no cooperación que lleva a cabo una parte del colectivo, y que es contraria a lo estipulado en el propio convenio".

A lo largo de 2011 la dirección de Iberia ha negado de forma sistemática que sus tripulantes técnicos practicaran ninguna modalidad de trabajo a reglamento.

En las últimas fechas este criterio ha cambiado y desde la empresa aseguran que comienza a detectarse "que un grupo reducido de profesionales" demora todo lo posible los trámites en el momento de las firmas, en la revisión de los dispositivos que facilitan la puesta en operación de los aviones y durante las rodaduras hasta la pista de despegue o en los aterrizajes hasta la plataforma.

La gravedad del problema de puntualidad que aqueja a Iberia durante todo el ejercicio se percibe al comprobar que de los doce meses del año, en siete se han registrado índices de puntualidad inferiores al 60% de los vuelos. Esto quiere decir que más del 40% de las operaciones salieron con retraso.

Año horrible

En 2011, la puntualidad media de Iberia ha caído al 61,7% y queda a 20 puntos del objetivo: el 82%. La irregularidad en la operación y los conflictos laborales provocaron un aumento en los retrasos de un 4% desde que Iberia se fusionó con British Airways.