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París asienta el coche eléctrico de alquiler

Autolib supera los 6.000 abonados en sus dos primeras semanas de funcionamiento

La apuesta del alcalde de París, el socialista Bertrand Delanoë, por ofrecer un servicio público de alquiler de coches eléctricos hubiera sido ciencia ficción hace menos de una década. Pero en plena carrera de las grandes urbes por diferenciarse y mejorar la calidad de vida de sus estresados habitantes, Delanoë ha visto una oportunidad de situar París, de nuevo, en el centro del mapa de las vanguardias.

Autolib se inauguró hace dos semanas tras más de dos años de preparación. En este tiempo, la empresa concesionaria del servicio, el gigante industrial de Vincent Bolloré, amigo del presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha ganado más de 6.000 abonados, como ha explicado la compañía. "Es más o menos el doble de lo que habíamos estimado", aseguró Bolloré esta semana en la prensa gala.

El sistema sigue la estela de éxito del servicio de alquiler de bicicletas Velib, que el ayuntamiento puso en marcha en 2007 y que ya tiene más de 250.000 abonados. En esta ocasión, el objetivo del coche eléctrico de alquiler es retirar de las calles de París hasta 22.500 vehículos particulares. La capital gala es la primera ciudad del mundo que apuesta por este tipo de servicio público, existente en otras urbes europeas, pero de carácter privado.

Autolib sigue el mismo funcionamiento que el servicio de alquiler de las dos ruedas. El usuario debe darse de alta en el sistema y, una vez abonado, puede dejar el vehículo en cualquiera de los puntos de aparcamiento que se han repartido por París. Por el momento se han puesto a disposición de los parisienses 300 vehículos a lo largo de 250 puntos de recogida y entrega. El Bluecar, como se llama el modelo de Bolloré, lleva instalado un sistema GPS que localiza dónde se sitúa la estación más cercana. A largo plazo, Autolib contará con 3.000 puntos. Para alquilar uno de estos coches, el sistema pide el carné de identidad, el permiso de conducir y una tarjeta bancaria. El abono anual cuesta 144 euros; el semanal, 15 euros, y el diario, 10. Cada media hora cuesta entre 5 y 8 euros, en función del abono.

Para Bolloré, la medida es una excelente oportunidad de promover sus baterías a base de polímeros y metal, mientras el resto de fabricantes han optado por el ion-litio. Las de Bolloré aún no tienen comprador en el mercado, y París es un excelente escaparate para demostrar su funcionamiento. Solo así se entiende, según la prensa gala, que el empresario bretón haya arriesgado tanto -hasta 1.500 millones de euros de inversión-, en un sistema de baterías y de alquiler de vehículos que no será rentable hasta 2018, y solo si logra atraer a 80.000 abonados que utilicen el vehículo eléctrico al menos una hora, dos veces a la semana.

La batería del vehículo eléctrico es donde se juega el futuro de este incipiente sector, en concreto en su capacidad de autonomía. Bolloré asegura que la de sus Bluecar alcanza unos 250 kilómetros, frente a los 150 del modelo de Renault, por ejemplo. Desde la compañía arrojan que su modelo de baterías es más ligero y se calienta menos.

En cifras

l Abonados: en sus dos primeras semanas de funcionamiento, Autolib ha ganado más de 6.000 abonados, según cifras de la compañía concesionaria, el grupo industrial Bolloré.

l Rentabilidad: la iniciativa será rentable en 2018, y solo si se logran 80.000 abonados que utilicen el vehículo de alquiler dos veces a la semana durante media hora.

l Autonomía: los Bluecar de Bolloré tienen una autonomía de 250 kilómetros. Ese es el principal atractivo de las baterías de Bolloré, fabricadas a base de polímeros y metal y que aún no han encontrado comprador. La compañía lleva invertidos 1.500 millones de euros en su desarrollo.