¡Todo por la patria (chica)!

Voy a comprar bonos por dos razones: con el corazón, porque los emite el Gobierno de mi tierra, y con la cabeza, porque además es un buen negocio". Así de emotivo ?y cerebral? se mostraba recientemente el presidente de la patronal valenciana Cierval, José Vicente González. Se trataba de animar a empresarios y ciudadanos para que suscribieran la emisión de deuda que la Generalitat acababa de lanzar, los ya famosos bonos patrióticos con los que las comunidades autónomas buscan financiación entre particulares.

En los últimos meses, muchas autonomías han recurrido a la emisión de deuda dirigida a inversores minoritarios ofreciendo altos intereses. Recientemente lo ha hecho Murcia, con bonos al 4,75% y 5,50%; según el plazo;Cataluña, por tercera vez en un año, en esta ocasión al 4,75% y 5,25%, según fueran a 12 o 24 meses, y la Generalitat valenciana, al 5% y 5,50% a esos mismos plazos.

Unos intereses altos que logran en ocasiones, tal y como insinúan algunos expertos financieros consultados, que el inversor haga la vista gorda ante otras cuestiones no tan brillantes, como que la deuda que compran no tiene la mejor de las calificaciones o que este tipo de bonos no está cubierto por el Fondo de Garantía de Depósitos, por lo que cobrar o no al finalizar el plazo dependerá solo de la capacidad de las arcas autonómicas.

Algunas autonomías ofrecen intereses del 6,2% a dos años

Buena parte del papel se adquiere fuera de las regiones

Pero ¿quién compra este tipo de producto? ¿Lo hace solo aquel que quiere ayudar a hacer patria con su dinero? Quizá parte de los compradores sí se vean atraídos por ese matiz nacionalista y el inversor en bonos catalanes sea votante del tripartito ?fue a raíz de una emisión realizada por José Montilla cuando se empezó a acuñar el término patriótico? y ahora de Artur Mas ?el Gobierno de CiU cerró en noviembre una nueva emisión?, vea el clásico Real Madrid-Barça con bufanda azulgrana y, tópico sobre tópico, brinde con cava. Sin embargo, los asesores consultados se muestran reacios a creer que en estos tiempos, en los que la rentabilidad se mira con lupa, las familias se dejen llevar solo por el corazón.

De hecho, estos bonos autonómicos no solo se compran en su comunidad de origen. Según datos de la Generalitat catalana, por ejemplo, en la emisión de noviembre de 2010, las familias suscribieron un 82% del importe de la operación y dos terceras partes se desembolsaron en Cataluña, mientras que Madrid (9,2%), la Comunidad Valenciana (4,8%), Andalucía (4%) y el País Vasco (3,2%) se llevaron buena parte del resto. Una distribución similar a la lograda en la siguiente colocación, en mayo de 2011.

En el caso de las emisiones de la Comunidad Valenciana, el perfil es aún menos local, ya que en diciembre de 2010 solo el 44% de los inversores hicieron su compra desde esta comunidad, mientras que en la del pasado mes de mayo este porcentaje no llegaba al 39%.

No obstante, hay que tener en cuenta que la distribución del producto está muy condicionada por el perfil de las entidades colocadoras, ya que es la red convencional la que se suele encargar de vender, teléfono en mano, el producto entre sus clientes. Así, en las colocaciones catalanas, CaixaBank, CatalunyaCaixa o Banco Sabadell han llevado la voz cantante.

Lo cierto es que la única novedad de estos bonos patrióticos es el público al que están dirigidos, ya que es habitual que las comunidades autónomas busquen financiación en los mercados, aunque acudiendo a grandes inversores institucionales y de forma "programada". "Hay grandes diferencias entre un tipo de colocación y otra. El cliente, normalmente aseguradoras, mutuas, fondos de inversión, planes de pensiones y grandes fortunas, conoce bien el producto. Además, nuestra comisión en la operación es muy pequeña. Por ejemplo, los bonos de la Xunta, uno de los Gobiernos autonómicos que mejor gestionan y explican su situación financiera, tienen un interés del 6,2%, mientras que nuestra comisión es del 0,2%", asegura Juan Luis Vargas-Zúñiga de Mendoza, director de gestión patrimonial en Banco Etcheverría, entidad acostumbrada a trabajar con emisiones de deuda autonómica dirigida a grandes inversores. Y es que una de las críticas que suelen acompañar a los bonos patrióticos son las jugosas comisiones que dan las comunidades a las entidades por su colocación.

En cualquier caso, no es un tipo de producto que parezca que entusiasme a los asesores de inversores. Para Víctor Alvargonzález, director general de Profim, por ejemplo, puesto a recomendar bonos, prefiere los corporativos, "empresas que, aun siendo sólidas, solventes y con buena diversificación internacional, les está costando encontrar financiación solo por ser españolas". Otra forma quizá de "hacer patria".

José Miguel Maté, consejero delegado de Tressis, cree que el inversor que acude a estos bonos patrióticos lo hace por su relación rentabilidad / riesgo, no tanto por ese aspecto de sensibilidad "regional". De hecho, "si quisiéramos hacer algo realmente patriótico, yo pediría a mis ciudadanos que ayudaran a su región o país comprando bonos con una rentabilidad no tan alta a la que estamos viendo ahora", propone.

Eso es lo que se ha hecho recientemente en Bélgica, donde el Estado ha colocado cerca de 2.000 millones de euros en bonos dirigidos a los pequeños inversores privados después de que el primer ministro en funciones, el democristiano Yves Leterme, llamara a los ciudadanos a contribuir en la lucha contra la crisis de deuda.

En Italia también se apeló hace poco al patriotismo, pero esta vez entre los destinatarios estaban las entidades financieras, a las que se pidió que no cobraran comisión en las operaciones del 28 de noviembre de compra de bonos del Tesoro en el mercado secundario, como "gesto patriótico" para ayudar a mejorar la confianza de los mercados. La movilización de la banca fue prácticamente general. Además, a la iniciativa se sumó la Asociación Italiana de Futbolistas (AIC), que invitó a sus miembros a echar una mano al país y comprar bonos.

¿Se imagina al capitán del Barça, del Levante o del Deportivo de La Coruña tan implicados?