Para acelerar la aprobación del plan de austeridad

El Gobierno italiano convoca una moción de confianza

El Gobierno italiano ha convocado una votación de confianza el viernes para acelerar la aprobación de un paquete de austeridad de 33.000 millones de euros con el objetivo de restablecer la confianza de los mercados en la tercer mayor economía de la zona euro.

El ministro encargado de las relaciones con las cortes, Piero Giarda, anunció la moción de confianza, prevista a primera hora de la tarde del viernes. Probablemente le seguirá una votación similar en la cámara alta la próxima semana.

El Gobierno tecnócrata del primer ministro, Mario Monti, cuenta con una abrumadora mayoría en ambas cámaras y debería aprobar las leyes con facilidad, confirmando un decreto ley que entró en vigor el 4 de diciembre pero que precisa de aprobación parlamentaria en un plazo de 60 días.

El Gobierno de Monti fue nombrado el mes pasado para afrontar el colapso de la confianza del mercado, que ha puesto a Italia en el corazón de la crisis de deuda de la zona euro.

Se ha apresurado para tramitar la ley que recorta gastos y sube impuestos para controlar las finanzas públicas y recortar una deuda que se sitúa en el 120 por ciento del Producto Interior Bruto.

El Gobierno recurre a los votos de confianza para reducir el debate sobre decenas de enmiendas, muchas de las cuales fueron presentadas por la Liga Norte, uno de los partidos opositores.

La estrategia también permite a la amplia serie de partidos que apoyan a Monti desde ambos lados del espectro político restar importancia a su oposición a partes de la ley, en interés de mantener el gobierno en el poder.

El predecesor de Monti, Silvio Berlusconi, había pedido una votación de confianza, diciendo que su partido el PDL -el mayor en el parlamento- apoyaría al Gobierno por sentido de la responsabilidad, no porque estuviera de acuerdo con todos los sacrificios que se piden a los italianos.

Los continuos fracasos de Berlusconi a la hora de aprobar anteriores medidas de austeridad fue parte de los motivos que llevaron a los mercados a perder la confianza en la deuda italiana y han llevado los niveles de endeudamiento a niveles insostenibles a largo plazo.