La inflación estructural se resiste a bajar

Los precios crecen menos que en la zona euro por primera vez en año y medio

El agravamiento de la crisis que vive España comienza a traslucirse en los precios de consumo. El diferencial de inflación con la zona euro volvió a tasas negativas en noviembre, por primera vez desde febrero de 2010.

Gota a gota se hace mar. Es lo que está pasando con el nivel general de precios de consumo en España. Los datos de noviembre traen una ligera sorpresa. El INE confirmó ayer cómo el IPC cayó una décima en tasa interanual, pasando del 3% de octubre al 2,9% del mes pasado. Hasta ahí todo lo previsto sobre lo ya anunciado hace quince días, en un avance estadístico. La sorpresa viene si se compara esta evolución con la media de la zona euro. Por primera vez desde febrero de 2010, los precios en España crecen a menor ritmo (2,9%) de los de los socios comunitarios (3%) con la misma moneda.

Este diferencial de precios negativo tiene mucho que ver con el comportamiento dispar de la coyuntura económica, según admiten los expertos. El agravamiento de la crisis en España provoca una desaceleración de precios mayor que en otros países centrales como Alemania o Francia. Analistas como los de Funcas indican que esta evolución se mantendrá en los próximos meses. Sitúan la inflación armonizada española en solo el 2,3% al finalizar este mes, seis décimas menos que la registrada en noviembre. A ello contribuirá el desfonde de algunas partidas relacionadas con el gasto farmacéutico tras la decisión del Gobierno de potenciar los medicamentos genéricos.

No obstante, conviene puntualizar que la desaceleración de la inflación se está produciendo sobre los componentes más volátiles (el petróleo y los alimentos frescos). Descontados estos componentes, el IPC subyacente permanece en el 1,7%, una tasa muy alta si se tiene en cuenta que la economía española ha entrado en recesión, según admitía ayer el director del Servicio de Estudios del Banco de España, José Luis Malo de Molina. El hecho de que la inflación estructural, que mide la evolución a medio plazo de los precios, tenga resistencia a caer por debajo del 1% indica cómo se mantienen rigideces en ciertos sectores ligados a servicios no comercializables, donde no opera al 100% la competencia.

El dato definitivo del IPC de noviembre (2,9%) sirve para conocer la compensación que recibirán los beneficiarios de pensiones mínimas, las que el Gobierno no congeló cuando el famoso recorte de mayo de 2010.

860 millones para los pensionistas

De esta forma, la Seguridad Social compensará a los 3,2 millones de perceptores de pensiones mínimas y SOVI (Seguro Obligatorio de Vejez y Enfermedad) no concurrentes con otras pensiones, con 856 millones de euros por la desviación de inflación al alza sobre la prevista (1,9 puntos).

Esta compensación se abonará en una paga extra en enero que oscilará entre 119 y 294 euros por pensionista, en función de su categoría. Se sumará a la paga ordinaria del mes. Supondrá un desembolso de 441,7 millones de euros y se consolidará en la nómina del próximo ejercicio, lo cual significará otros 414,2 millones. En total los 855,9 millones citados.

Estos 3,2 millones de beneficiarios de pensiones mínimas no perderán su poder adquisitivo con la inflación de este año. Sin embargo, otros 5 millones de personas, que gozan de pensiones contributivas no mínimas sí lo perderán. El Gobierno se ahorrará con ello 1.800 millones. La compensación por la desviación del IPC no afecta tampoco a las pensiones que hayan sido reconocidas en 2011. El próximo presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, deberá decidir en los próximos días qué va a pasar en 2012 con las pensiones. En la campaña electoral, el PP indicó que lucharía por que se actualizaran todas. Vinculó la decisión al estado de las cuentas.