La Bolsa de Tokio decide este miércoles si expulsa a la compañía

Olympus disputa una contrarreloj por la supervivencia

Japón vive días frenéticos. Una de sus firmas más emblemáticas, la empresa de cámaras fotográficas y endoscopios Olympus, trata de salvar el pellejo contra reloj tras el repentino desplome de su reputación y de sus acciones el pasado mes octubre. Quiere lavar su imagen tras descubrirse que llevaban maquillando sus cuentas desde los años 90 para encubrir sus deudas.

Este miércoles 14 de diciembre termina el plazo fijado por la Bolsa de Tokio para que Olympus presente una revisión creíble de sus cuentas, incluyendo todos los datos que han salido a la luz en el último mes. Si no lo hace, será eliminada de la cotización, lo que podría tener nefastas consecuencias para la firma y sus 40.000 empleados. Si logra presentar la revisión, la información que arrojen los nuevos números dirá si Olympus sigue, o no, cotizando en Tokio. La semana pasada el estudio de un comité independiente contabilizó en 135.000 millones de yenes (1.296 millones de euros) las pérdidas por inversiones desde los años noventa.

Con apenas unas horas de margen las reuniones para tratar de salvar la compañía e imaginar su nueva forma de ser se suceden, a puerta abierta y cerrada, por todo Tokio. Muchas de ellas incluyen contactos telefónicos con Estados Unidos y Reino Unido, plazas por las que se reparten la mayoría de las acciones no japonesas de la compañía (aproximadamente un tercio del total).

La actividad es frenética desde que el hombre que destapó el escándalo, Michael Woodford, anunció el 1 de noviembre su decisión de cortar todo vínculo laboral con la empresa para tratar de poner en pie "sin presiones" una propuesta de cúpula directiva que pueda hacer renacer de sus cenizas a la empresa, con él a la cabeza.

Su idea es dejar en manos de los accionistas la decisión de si vuelve o no a la empresa, para la que ha trabajado durante 30 años, y evitar así que la antigua junta directiva vuelva a tomar el control.

Las normas que rigen las corporaciones niponas dan a los accionistas la posibilidad de cambiar a los miembros de sus juntas directivas mediante una votación, sea en junta general de accionistas o en un consejo extraordinario. Sin embargo tradicionalmente los accionistas japoneses prefieren permanecer en segundo plano y evitar batallas públicas. Pero ahora son ellos quienes tienen todo el protagonismo. Si Olympus logra sobrevivir al examen del miércoles ellos tendrán que decidir si convocan esa junta extraordinaria y pelean por el modelo de empresa que quieren. En todo caso ese consejo extraordinario no se podría celebrar hasta pasado febrero.

Tras su dimisión el 1 de noviembre, esta votación podría ser la única herramienta que le queda a Woodford para acceder al puesto de mando, en un país en que es extraordinario ver a un extranjero al frente de una empresa. Actualmente, solo hay tres ejemplos de directivos extranjeros. Woodford argumenta que los actuales ejecutivos de la compañía no deberían tener ni voz ni voto en la elección de la nueva junta directiva "porque fueron ellos quienes llevaron a cabo o toleraron las malversaciones". Está convencido que tiene de su lado a los propietarios extranjeros de Olympus. Southestern Asset Management, el mayor tenedor de acciones no japonés, se ha apresurado a pedir la renovación de la cúpula. Los inversores internacionales representan un tercio del total y en estos días Woodford se está reuniendo también con los nipones.

Posición de los inversores

Algunos de ellos ya se han pronunciado en público. Nippon Life, el mayor accionista de Olympus, ha pospuesto su decisión hasta que conozca la fatídica decisión del miércoles. "Tomaremos una solución apropiada basada en la información que arroja la investigación del comité independiente y de las posibilidades de la empresa a largo plazo", dijo un portavoz.

En esta particular partida de ajedrez otros actores han querido hacerse oír. Koji Miyata, un hombre de 70 años que fue director de Olympus entre 1995 y 2006 ha puesto en marcha una web para apoyar a Woodford. Se llama Olympus Grassrots y ha obtenido también el apoyo de algunos trabajadores. Al menos 356 personas se han registrado.

La actual directiva dimitirá en bloque

La directiva, que hasta ahora solo se ha pronunciado para hacer grandes anuncios también se ha visto obligada a hablar tras el órdago de Woodford. Su presidente, Shuichi Takayama, anunció que la dirección dimitirá en bloque una vez se resuelva esta crisis. Takayama subrayó en una rueda de prensa que las dimisiones de los altos cargos no se producirán antes de febrero, cuando podría convocarse la junta extraordinaria de accionistas para abordar la crisis. También dijo que Olympus estudia emprender acciones legales contra los ejecutivos responsables del escándalo en el que está envuelto el grupo, que desde 1990 encubrió unas pérdidas de 1.300 millones de euros.

Según Takayama, fueron el exvicepresidente Hisashi Mori y el exauditor Hideo Yamada quienes diseñaron y ejecutaron en secreto el esquema financiero para encubrir las pérdidas.

Viaje a Japón

Woodford llega hoy a Japón para reunirse con ministros del Gobierno (Partido Democrático de Japón) e impulsar una reforma del sistema de gobierno corporativo, con el que ha sido muy crítico al considerarlo "demasiado condescendiente" con los directivos de las empresas.