Dos exempleados de PwC vendes kits de lanas en la red

Consultores que 'tejen' a lo Sarah Jessica Parker

Uno de los kits de We Are Knitters
Uno de los kits de We Are Knitters

María José Marín y Alberto Bravo, dos jóvenes madrileños en excedencia de PricewaterhouseCoopers, han decidido dejar de lado el mundo de la consultoría y apostar por el del emprendimiento y han lanzado la empresa We Are Knitters que vende kits para confeccionar prendas de lana.

La firma trae a España la tendencia de háztelo tú mismo, ya extendida en grandes capitales como Nueva York y París, y que busca recuperar la vieja tradición de hacer punto. La moda del Knitting nació en Nueva York, y actrices como Sarah Jessica Parker o Julia Roberts han ayudado a extender este hobby que en España ha cautivado a modelos como Eugenia Silva o Laura Ponte.

We Are Knitters empezó hace un año, aunque se lanzó en septiembre de 2011 y las primeras impresiones, dice Bravo, son "muy positivas". Han participado en varias ferias como el Ego de Cibeles, en el Salón Internacional de Moda de Madrid, y han obtenido el premio emprendedores del Club Empresarial de Icade, el tercer premio del Daisy Market de La Coruña y han sido finalistas en los premios Madrid Emprende.

Marín y Bravo han invertido 60.000 euros en la iniciativa, entre dinero propio, el obtenido por el premio Icade y un crédito de Enisa. "Estamos hablando con inversores, ya que nuestro plan es internacionalizarnos y eso requiere un mínimo de 100.000 euros, y ya hay algunos interesados", dice sin querer dar más detalles.

Ovillos de Uruguay

We Are Knitters vende kits con todo lo necesario para tejer prendas en lana 100%. "Nuestros ovillos son de una lana de muy alta calidad procedente de Uruguay, donde se encuentra una de las mejores lanas del mundo", explica. Además, cada kit incluye dos agujas tamaño XXL de madera de haya de 15 milímetros de grosor y 35 centímetros de largo, "para dar un sello único al resultado", un patrón distinto según la prenda y la dificultad elegida, y una aguja lanera para rematar los hilos y coser las diferentes piezas.

Los pedidos les llegan no solo de España; también desde Alemania, Italia, Austria y Suiza, y el precio de los kits va de 47 a 95 euros. Desde su web, We Are Knitters también vende prendas ya hechas "para los más perezosos" y cuestan entre 55 y 130 euros.

Bravo defiende su negocio cuando se le plantea que la gente tiene poco tiempo para tejer y cuando se le insinúa que muchas mujeres tejían antes porque suponía un ahorro familiar. "Nuestro público objetivo es el que valora el producto, porque nuestra lana es de altísima calidad. Si se va a Zara o a El Corte Inglés se pueden encontrar prendas más baratas, pero difícilmente de lana 100% y productos que te duren toda la vida". El directivo admite que saben que no van a ser un negocio masivo, "pero nosotros proponemos una alternativa. Hemos de llevar a internet algo que es de toda la vida. Queremos recuperar la tradición de nuestras abuelas de hacer punto y convertirlo en una moda. Estamos acostumbrados a que nos lo den todo hecho, y esto es todo lo contrario". Además, no hay que olvidar, dicen, que confeccionar tus propias prendas "entretiene y relaja".

Los impulsores de We Are Knitters planean diversificar su negocio, conscientes de que tejer prendas de lana podría ser una moda pasajera. "Introduciremos el algodón con agujas más finas algo que evitará la temporalidad del invierno, ampliaremos los modelos y diversificaremos hacia las prendas para niños, porque a las abuelas y las madres les gusta hacer ropa artesanal a sus nietos o hijos".

Bravo cuenta que el canal de venta principal de su empresa es el online, "pero sabemos que es importante el efecto visual y ver nuestro producto en tiendas ayudará", así que están hablando con algunas interesadas en comercializarlo, primero en Galicia. "La idea es que nos hagan pedidos importantes y montar en sus instalaciones encuentros donde explicar cómo tejer y así fidelizar a los clientes". Ahora, cada 15 o 20 días We Are Knitters ya organiza en Madrid meeting parties, quedadas en cafeterías, donde la gente provista de su kit comparte con otras su afición a tejer.