Jonathan Stubbs. Estratega de renta variable europea de Citi

"La Bolsa rentará del 10% al 15% si no hay una recesión profunda"

El escenario base de Citi en 2012 es un "euro intacto" y una caída de beneficios del 10%.

Jonathan Stubbs. Estratega de renta variable europea de Citi
Jonathan Stubbs. Estratega de renta variable europea de Citi

Compañías de muy alta capitalización, con presencia internacional y en sectores escogidos, como salud, alimentación, lujo y tabaco. Ese es el resumen de la apuesta de Citi en renta variable europea para 2012. El escenario se presenta muy complicado, pero no tiene por qué ser un ejercicio especialmente negativo. El estratega Jonathan Stubbs, que se incorporó a Citi en 1998 procedente de HSBC, considera que la renta variable puede rentar entre un 10% y un 15%, siempre que no haya "una recesión profunda" en Europa.

¿Qué es lo que puede funcionar en términos de inversión para los próximos meses?

El entorno es muy difícil para todo tipo de inversores, pero creo que lo que funciona es centrarse en buenas compañías. Por buenas compañías entiendo aquellas que pueden exhibir crecimiento de calidad. Lo que el mercado aprecia más en estos momentos es un balance sólido, con productos y marcas fuertes y reconocidas. Es lo que nosotros llamamos campeones mundiales, donde hay una oportunidad magnífica de comprar buenos valores a un precio muy barato. Esta es una estrategia que funcionará durante los próximos años, en los que el mundo seguirá luchando por conseguir crecimiento.

La idea es comprar entonces compañías de gran capitalización.

Las compañías de gran capitalización, las megacaps, han batido a las compañías medianas durante 20 años, hasta que llegó el año 2010 y esa tendencia se dio la vuelta. Ahora volvemos a pensar que las megacaps tienen la posibilidad de batir al mercado durante los próximos cinco años. El fundamento es que los factores que favorecen a las megacaps superan a los elementos negativos. Esos factores positivos se resumen en mejores balances, un esquema de financiación más saludable, rentabilidades por dividendo mayores, más exposición a emergentes y un flujo de caja más elevado.

¿Y por sectores?

Los detalles son más importantes que los sectores, porque, por ejemplo, podemos apostar por telecos, pero no por todas las telecos. Me fijaría en sectores como salud, industria, tabaco, lujo, alimentación. En el polo contrario, como sectores en los que no habría que estar, estarían las utilities y las constructoras.

¿Pero su conclusión es que la Bolsa estará a niveles más altos dentro de 12 meses?

Para responder a eso hay que partir de nuestro escenario central. Y nuestro escenario central lo que contempla es que el euro seguirá intacto dentro de 12 meses y que habrá un punto intermedio de encuentro entre las soluciones que se estudian desde el BCE y las que se proponen desde Bruselas. Nuestra proyección es que los beneficios corporativos descenderán alrededor de un 10% en Europa. La conclusión es que si nos preguntamos si la Bolsa estará más elevada dentro de un año, la respuesta es que sí. Si no hay una profunda recesión en Europa, podemos obtener un rendimiento en la Bolsa de entre el 10% y el 15%, sin contar con los dividendos. La crisis tiene dos caras, la de la financiación y la de la reestructuración. Si se puede solventar el tema de financiación, asegurando la solvencia de países sistémicamente importantes, entonces habrá un ajuste al alza de los precios de las acciones, porque están muy baratos.

¿Cómo influye la situación política en la estrategia de inversión?

Si me hubieran hecho esta pregunta hace dos meses, habría dicho que la política influye cero en la inversión. La política ha jugado un papel duradero en los países emergentes durante décadas y lo que estamos viendo ahora en la Europa avanzada se parece sorprendentemente a una crisis clásica de países emergentes. Y creo que durará un tiempo. Nunca habíamos visto en Europa una combinación de riesgos de deuda, política y electorado. Durante los próximos años habrá que tomar medidas fiscales desagradables que pueden rebajar el nivel de vida y encontrar una fuerte resistencia social. Una de las claves principales es si el BCE jugará un papel mayor y si algunos países requerirán algún tipo de ayuda externa.

¿Y qué países podrían necesitar esa ayuda externa?

De los sistémicos importantes, estamos hablando de España e Italia (y ahora quizá Francia). Parece que en estos momentos se necesita más que austeridad para resolver la crisis. Está quedando cada vez más claro que algunos países sistémicos de la eurozona necesitarán un apoyo adicional en forma de liquidez, porque los mercados de bonos son muy disfuncionales. La acción coordinada de los bancos centrales para reducir los spreads de los swaps constituyen un evento positivo, pero la volatilidad es increíble.

Recompras de acciones, en auge

El equipo de renta variable de Citi acuñó a comienzos de la pasada semana el término de de-equitization como filosofía de inversión. La clave radica en que en estos momentos, y pese a la crisis, el coste de las empresas para financiarse vía deuda es menor que recurrir al mercado de renta variable. Así, las empresas se financian vía deuda y proceden de forma masiva a recomprar sus acciones. Jonathan Stubbs invita a sacar partido de esa tendencia.

"Hemos visto cómo en el Reino Unido se ha duplicado la recompra de acciones este año respecto al ejercicio pasado. De ese volumen, dos tercios corresponden a grandes compañías, que son las que están en mejor posición para aprovecharse de la tendencia global de la recompra de acciones", explica Stubbs.

En un entorno global en que Gobiernos, particulares y empresas se están desapalancando y las perspectivas de crecimiento económico y beneficios empresariales van a la baja, la actividad bursátil será limitada. "Básicamente consistirá en recompras de acciones", explica el estratega de Citi. Algunos de los factores negativos que pesaban sobre las empresas de gran capitalización han remitido. Entre estos elementos perjudiciales figuran el menor crecimiento, que comienza a subsanarse, los flujos de liquidez hacia los mercados de acciones, que empiezan a fortalecerse, y la ausencia de actividad de fusiones y adquisiciones, que dejaba a las compañías sin prima de compra.