Salón del Automóvil de Tokio

La automoción japonesa mira al futuro tras un difícil 2011

Los fabricantes nipones, afectados durante todo el año por el terremoto y tsunami que sacudíó Japón en marzo de este año, y después por la fortaleza del yen frente al dólar utilizarán el salón del automóvil tokiota para presentar sus proyectos más futuristas, centrados en las mecánicas eléctricas e híbridas.

La próxima semana abre para los medios de comunicación el primer Salón del Automóvil de Tokio que se celebra tras el terremoto y tsunami que devastó gran parte de la costa oriental japonesa en marzo de este año. El desastre tuvo consecuencias directas en los fabricantes de la mayor industria automovilística del mundo, quienes tuvieron que reducir, o en algunos casos, parar la actividad en sus fábricas por haber sido afectadas o por la imposibilidad de recibir piezas de los suministradores.

En aquel mes de marzo, Toyota vio reducida su producción doméstica en más de un 60%. El mayor fabricante japonés era, hasta este año, el que más vehículos vendía en el mundo. Como consecuencia del terremoto, ha caído hasta el tercer puesto, superado por General Motors y Volkswagen.

Pero a la industria no sólo le pesa el terremoto. Carlos Goshn, CEO de Nissan, llegaba a declarar recientemente que el mayor problema que ha afrontado su marca en 2011 no ha sido el tsunami, sino la fortaleza del yen. El año pasado, cada dólar obtenido de la venta de un coche exportado a los EE UU suponía un beneficio de 83 yenes. En octubre, un dólar reportaba sólo 75,31 yenes, el nivel más bajo desde la II Guerra Mundial.

La consecuencia es que los principales fabricantes comienzan a incrementar sus producciones en las fábricas extranjeras en detrimento de las nacionales: hace un año Mitsubishi se planteaba cerrar su planta de montaje de Illinois, EE UU. Ahora, sopesa dotarla de un mayor volumen de producción. Lexus también potenciará su producción en Norteamérica, al igual que Subaru, y Mazda y Honda levantarán nuevas fábricas en México.

Mirando al futuro

Pero no queda otra que mirar hacia el futuro, y allí el automóvil y las mecánicas eléctricas e híbridas están irremediablemente ligadas. Toyota, Mitsubishi, Suzuki, y Nissan lanzan sus propuestas, en la mayoría de los casos futuristas, pensando en la movilidad del siglo XXI. Toyota lo hace con el FT-EV III, un iQ eléctrico equipado con una batería de litio-ión con una autonomía de 105 kilómetros estando totalmente cargada y que puede ver la luz en 2012.

Honda presentará el AC-X, una berlina híbrida y enchufable, con un motor eléctrico de 120kW y otro de gasolina de 1.6 litros. Su autonomía en modo 100% eléctrico es de 50 kilómetros, y en modo combinado gasta apenas un litro a los 110 kilómetros. También desvelará un modelo de tres plazas y nacido plenamente para la ciudad. Su batería le da una autonomía de 60 kilómetros, con la particularidad que puede ser extraída y utilizada en otros vehículos eléctricos.

Mitsubishi apuesta por el PX-MiEV II, versíon híbrida-enchufable del todoterreno Outlander, que lanzará en Japón el 1 de abril. Dispondrá, además de un motor eléctrico, de otro de gasolina de dos litros y cuatro cilindros. Uno dirigirá su fuerza a las ruedas delanteras y, el otro, a las traseras.

Nissan se centra en la movilidad urbana con la actualización del Pivo, y Suzuki con la versión híbrida del Swift, que puede cubrir la distancia media que recorren los japoneses cada día, unos 20-30 kilómetros, sólo con la mecánica eléctrica. BMW también estará presente en el salón tokiota con sus híbridos i3 e i8, que ya presentó en Frankfurt.