Alumbrado público

La farola de led, económica y cara a la vez

Iluminar las calles con diodos es más barato. El problema es la inversión inicial.

Una lámpara de diodos puede llegar a costar el triple que una de sodio.

Valladolid
La iglesia de San Pablo y el Palacio de Pimentel, dos de los edificios históricos que Valladolid ha iluminado con led.

Duran 15 veces más que las lámparas incandescentes y consumen un 80% menos energía, su coste de mantenimiento es bajo y la inversión en su instalación tarda solo tres años en recuperarse. Si son así de maravillosas, entonces, ¿por qué todavía son raras las ciudades que alumbran sus calles con led?

Los ciudadanos se hacen esta pregunta con sorpresa cuando se enteran de las ventajas de esta tecnología, de acuerdo con un reciente estudio de Philips y el Instituto de Empresa (IE).

La respuesta no tiene nada que ver con diodos o falta de voluntad política. "Es verdad que las lámparas led permiten un ahorro importante, pero cambiar el sistema es caro", dice Alberto de Sanctis, socio fundador de la Asociación de Empresas de Servicios Energéticos (Anese).

Precisa que mientras una farola de vapor de sodio cuesta entre 150 y 250 euros, una led puede costar entre 400 y 600 euros. "El led es el Rolls-Royce de las lámparas, pero hay otras soluciones. Con una de mercurio puedes conseguir un ahorro del 45% y la inversión será de 220 euros", añade.

Fabricantes de luminarias como Philips, Toshiba y Hella están animando a los municipios españoles a cambiar sus viejas lámparas de sodio por led, en busca de rentabilizar las inversiones que han realizado en una tecnología que todavía representa una fracción muy pequeña de sus ingresos. Según Philips, solo el 7% del alumbrado público mundial se realizaba con led en 2008. El grupo holandés espera que este mercado se incremente hasta el 75% en 2020.

Las multinacionales del sector argumentan que se trata de la forma más inteligente de reducir un gasto que puede llegar a representar el 70% de la factura eléctrica de una ciudad.

Las cifras

450 millones gasta España en alumbrado público, el doble que Alemania.

1.400 millones costará reducir entre un 20% y un 40% la factura eléctrica de los municipios.

Pero con los presupuestos públicos bajo presión, son pocos los ayuntamientos que pueden permitirse el cambio. "El coste de la inversión inicial es alto", corrobora Javier León de la Riva, alcalde de Valladolid. "Y con las arcas de la mayoría de municipios temblando, a menos que una empresa de servicios energéticos (ESE) nos ofrezca un proyecto en el que esta asuma la inversión inicial y se cobre con los ahorros generados, será muy difícil que el sistema led se generalice", explica.

Este municipio de 400.000 habitantes ha invertido 1,36 millones de euros en la iluminación con led de 35 monumentos del casco histórico a lo largo de un recorrido que sigue el antiguo cauce del río Esgueva, pero ha pagado el íntegro del proyecto con las ayudas del Plan de Eficiencia Energética. El alcalde dice que de otra forma no hubiese sido posible.

El plan contempla ayudas para la renovación de luminarias en ciudades de más de 25.000 habitantes siempre que se realicen a través de ESE. De Sanctis cree que la intención es buena; sin embargo, piensa que sería más sensato empezar por poblaciones más pequeñas, de menos de 10.000 habitantes, a fin de facilitar la búsqueda de financiación y ganar experiencia en una fórmula -la de las ESE- que es vieja en Estados Unidos y Alemania, pero nueva en España.

Valdepeñas prevé ahorrar seis millones

Valdepeñas
Valdepeñas ha conseguido un ahorro del 65% en su consumo energético con el uso de led.

Además de Valladolid, otras ciudades como Toledo, Cuenca, Sabadell, Valdepeñas y en Madrid, Móstoles y Alcorcón, han comenzado a experimentar con sistemas led para iluminar calles y monumentos. "El ahorro es grande y el margen de aprovechamiento lumínico es brutal", dice Jesús Martín, alcalde de Valdepeñas.

Esta localidad de 45.000 habitantes ubicada en Castilla-La Mancha, ha puesto en marcha un plan para el cambio de 4.500 luminarias en tres años naturales, de las que hasta el momento ya se han renovado 900. La inversión es de dos millones de euros, que el municipio tiene previsto pagar con recursos propios en un plazo de cuatro años fiscales.

Martín cree que el importe se recuperará con creces. "Los 900.000 euros al año que gastamos en alumbrado público se reducirán con el nuevo sistema a 300.000. En 10 años, que es el tiempo de vida mínimo de cada lámpara, eso significa un ahorro de seis millones de euros".

Señala que a esto debe agregarse el ahorro en mantenimiento, de unos 80.000 euros anuales (que asumirá el proveedor de las farolas), el menor desperdicio de luz (las led expulsan menos del 1% del flujo hacia el cielo contra el 40% de las lámparas de sodio) y la posibilidad de vender derechos de emisión de CO2. Pocos municipios, sin embargo, están en condiciones de financiar con fondos propios estas inversiones, por lo que la fórmula de las ESE parece la mejor.