Luis Atienza. Presidente de Red Eléctrica de España (REE)

"Para no tirar energía eólica urgen las conexiones internacionales"

La conexión con Francia es la inversión más importante, "de prioridad absoluta", que tiene que hacer el sistema eléctrico español si quiere integrar las energías renovables.

Luis Atienza (Trespaderne, Burgos, 1957) se muestra comedido sobre la ambigüedad que plantean las eléctricas a ambos lados del sistema (energías convencionales y limpias) y critica los excesos de la fotovoltaica.

En noviembre vimos un nuevo récord de contribución de la eólica a la red eléctrica y de nuevo hubo que desconectar aerogeneradores...

El reto de integrar las renovables en el sistema eléctrico es que son las más difíciles de gestionar porque son las que más dependen de las condiciones meteorológicas. Eso hace que nuestros 21.000 megavatios de potencia eólica instalada en algunos momentos proporcionan 15.000, y en otros, 200, y por esa razón la eólica ha llegado a cubrir hasta el 59,6% de nuestra demanda instantánea, y en otros momentos, apenas el 1%. El sistema eléctrico no puede vivir en el desequilibrio.

¿Cuál es la solución?

Una, las conexiones internacionales, porque el sistema eléctrico europeo es más de 10 veces superior al español. Globalmente tiene una gran capacidad para absorber nuestros excedentes. Nuestro problema es que tenemos unas interconexiones muy limitadas. Por ello, nuestras conexiones con Francia y con el conjunto del sistema europeo son las inversiones más importantes que tiene que hacer nuestro sistema eléctrico en esta década, de prioridad absoluta. Cuanto más aumentemos nuestra capacidad de conexión, menos problemas tendremos para integrar las renovables. La buena noticia es que 30 años después de la última, hemos empezado a construir una nueva red con nuestros homólogos franceses. Se inaugurará en 2014 y tendremos el doble de capacidad.

¿Será suficiente para diluir la energía eólica que sobre en la red nacional?

No para nuestro desarrollo eólico. Para eso habrá que seguir haciendo más interconexiones. De hecho, espero que nuestros colegas franceses y nosotros podamos en las próximas semanas poner encima de la mesa de los Gobiernos una nueva propuesta para una nueva interconexión por el norte de Vizcaya y que podría estar lista en 2017.

¿Qué capacidad de exportación debería tener España para no desperdiciar energía eólica?

Deberíamos trabajar en tres interconexiones para gestionar los 35.000 megavatios que se plantean en el Plan de Energías Renovables (PER) para el año 2020, si no se revisan, de tal forma que nuestra capacidad de interconexión alcance 6.000 megavatios. Si no llegamos, habrá un mayor número de horas en el año en las que tendremos que dar instrucción a los parques eólicos de reducir su producción porque no nos caben.

¿Obliga el apagón nuclear de varios países europeos a desarrollar más redes eléctricas?

Efectivamente, los márgenes de cobertura en Europa se estrechan, por el apagón nuclear y porque los programas de renovables están ahora despegando y son muy ambiciosos. Para la transformación que se está produciendo, la red europea existente no sirve en absoluto.

Que las eléctricas estén en ambos lados del sistema, en energías convencionales y limpias, ¿no supone un freno a las renovables?

Gracias a la neutralidad de la red eléctrica, nuestro sistema ha asegurado más igualdad de oportunidades a los promotores independientes. También ha habido una actitud de empresas eléctricas muy activa en el desarrollo de las renovables. A pesar de todo, cada una, en función de su mix de generación, de cómo ve la demanda y de los problemas del sector, puede a veces orientarse más hacia la defensa de unas tecnologías u otras. Es inevitable que ese debate se produzca.

¿Ha sido positivo ordenar el sector de la solar fotovoltaica?

No hay que ser ingenuo, hay que tratar a cada tecnología en función de su curva de aprendizaje, para minimizar su coste y maximizar la internacionalización de su desarrollo. La fotovoltaica sufrió una indigestión en 2008, por decirlo de manera suave, y debemos estar seguros de que nuestro ritmo es el que nos podemos permitir a largo plazo.