Sin vigencia desde 2012

Marchionne dice que los convenios colectivos de Fiat son "obsoletos e incongruentes"

El CEO de Fiat subraya que la empresa ha evitado despidos durante la peor fase de la crisis y asegura que no tiene previsto recortar sus efectivos en el futuro.

Sergio Marchionne, consejero delegado de Fiat
Sergio Marchionne, consejero delegado de Fiat

El consejero delegado de Fiat, Sergio Marchionne, ha hecho público un comunicado en el que recuerda que Fiat ha adjudicado nuevos productos a todas sus plantas italianas (a excepción de Termini Imerese), y señala que los convenios que dejará sin vigencia desde el próximo año son "obsoletos e incongruentes".

Asimismo, Marchionne subraya que la empresa ha evitado despidos durante la peor fase de la crisis y asegura que no tiene previsto recortar sus efectivos en el futuro, sino que trabaja para que se den las condiciones necesarias que aseguren el crecimiento.

Marchionne sale así al paso de la polémica generada en Italia, después de conocerse que Fiat dejará sin vigor el próximo 1 de enero todos los convenios colectivos que se han venido aplicando en sus instalaciones italianas, según se desprende de una carta enviada a los sindicatos.

Sobre este particular, el directivo precisa que la carta remitida a los sindicatos es "una formalidad técnica", puesto que el fin de la aplicación de los convenios, algunos en vigor desde los años setenta, es consecuencia de la decisión de Fiat de abandonar la patronal Confindustria, también con efectos desde el próximo 1 de enero.

"Reitero que nuestro único objetivo es situar las actividades de producción en Italia en línea con los estándares necesarios para competir internacionalmente y asegurar de que son capaces de competir con los mejores", expone Marchionne, quien explica que todo ello se enmarca en la estrategia de mejorar la competitividad y la eficiencia de las plantas italianas.

Por ello, considera que es necesario sustituir los convenios "obsoletos e incongruentes" por "requerimientos operativos modernos". En este sentido, plantea a los sindicatos la necesidad de alcanzar acuerdos lo antes posible que aseguren "la flexibilidad y gobernabilidad" de las fábricas, que garanticen unas mejores condiciones de trabajo y unas condiciones financieras "apropiadas".