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La Bolsa se prepara para la austeridad tras las elecciones

Los negocios domésticos, regulados o dependientes del gasto público, afrontan las mayores incertidumbres

Las elecciones del próximo domingo llegan en un momento de máxima tensión en los mercados. Los sondeos anticipan desde hace tiempo una amplia victoria para el PP pero el cambio, más allá del color político, traerá austeridad. Las implicaciones para las cotizadas se perfilan negativas y las mayores incertidumbres las afrontan aquellas empresas de corte puramente doméstico, las más expuestas al gasto público o aquellas negocios dependientes de los cambios regulatorios.

La escalada de la prima de riesgo de España a cotas históricas obligará al ganador de las elecciones, previsiblemente el PP, a actuar con rapidez para tranquilizar al mercado. Eso significa medidas de ajuste rápidas y los sectores previsiblemente más impactados por estas decisiones serán los bancos, las eléctricas, las infraestructuras, las farmacéuticas o empresas que tengan al Estado como cliente.

La reestructuración del sistema financiero es sin duda una de las actuaciones más importantes en la agenda del nuevo Gobierno. La limpieza del sector se perfila clave para devolver la confianza hacia España, facilitar el acceso de la financiación del sector y canalizar la llegada de inversores extranjeros. La subasta de la CAM sigue entre las tareas pendientes y el coste final es la gran incógnita. Bank of America Merrill Lynch calcula que la recapitalización del sector supondrá entre el 3% y el 4% del PIB.

Banca, eléctricas, construcción y empresas de fármacos estarán entre las más afectadas

El impacto en los bancos dependerá de las medidas que se tomen y algunos entendidos no descartan un endurecimiento de las provisiones sobre los inmuebles. Por tanto, el saneamiento de la banca, sumado a los nuevos requisitos de capital impuestos por Europa afectarán previsiblemente a los beneficios de unas entidades que también acusarán la austeridad en sus negocios domésticos. Todo indica que los ajustes retraerán el consumo y complicarán la reducción de las tasas de morosidad.

Las empresas más dependientes del gasto público como aquellas especializadas en infraestructuras también afrontan incertidumbres por el cambio de Gobierno que se avecina. "Un menor gasto en obra pública afectaría, sobre todo, a los resultados de Cementos Portland, FCC y Sacyr Vallehermoso con una exposición estimada a la construcción en España del 62,8%, 16% y 13,1% respectivamente. El caso contrario sería el de OHL, ACS, Acciona y Ferrovial, cuya exposición a construcción en España se sitúa entre el 6% y el 10% de su Ebitda", explica Ahorro Corporación.

El sector de la energía es otro que también afronta numerosas incertidumbres pues uno de los retos clave del partido ganador será precisamente la búsqueda de una solución al déficit de tarifa. "Un déficit de tarifa acumulado de más de 20.000 millones y un déficit estructural de 3.000 millones requiere acción inmediata", comenta Bank of America, firma que calcula que para eliminarlo el Estado deberá conseguir ingresos por 4.000 millones o forzar reducciones en el sistema.

Las compañías eléctricas tienen posibilidades de verse afectadas puesto que muchos expertos descartan soluciones que impliquen subidas de precios drásticas para el cliente final dados los incrementos recientes y la situación económica actual. "La reducción de los costes regulados del sistema podría venir por la menor retribución a las redes de distribución o transporte, afectando negativamente a las eléctricas, en especial Red Eléctrica, seguida muy de lejos de Endesa", comenta Ahorro Corporación. Una posible quita de los derechos de cobro del déficit de tarifa podría ser otra medida a adoptar -especialmente negativa para Endesa-, mientras que una subida del impuesto especial sobre la electricidad es otra opción que barajan estos expertos y que según sus cálculos afectaría a la valoración de todo el sector.

Las incertidumbres van más allá y también afectan a las farmacéuticas. Las medidas realizadas hasta la fecha para reducir el gasto sanitario ya han impactado a este tipo de compañías pero se prevén más medidas en esta dirección. Aumentar la aportación que el enfermo realice al pago de los fármacos financiados por el Estado, de darse, afectará a empresas como Faes o Almirall pero está por ver si finalmente se implementa.

Las empresas cotizadas que cuentan con la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales) en su accionariado también pueden verse impactadas si el Estado opta por vender para obtener recursos con rapidez. Las implicadas serían Red Eléctrica, IAG, EADS, Enagás y Ebro Foods. Al mismo tiempo, las empresas que cuentan con la Administración Pública como uno de sus principales clientes como es el caso de Amper, Indra o Tecnocom son otras que también puede ser víctimas de futuros recortes.

Los efectos positivos para las cotizadas resultan escasos y quizá sea el sector de medios es el que tenga las mayores opciones de salir ganador si la reforma de las televisiones autonómicas prometida por el PP implica una mejora de los ingresos por publicidad en las televisiones privadas, comentan desde Ahorro Corporación.

Reacciones

1Impuestos. Se prevé algún tipo de subidas de impuestos para cumplir el objetivo de déficit. El impacto en el consumo afectará especialmente a las empresas más dependientes del negocio doméstico.

2Desempleo. La lucha contra el paro marcará también la próxima legislatura. Se teme que siga empeorando un tiempo, lo que incidirá en el crecimiento y en la evolución de la Bolsa.

El problema de alargar la recuperación

La austeridad que traerá el nuevo Gobierno se perfila como una arma de doble filo. Por un lado, si surte efecto y facilita la caída de la prima de riesgo de España ayudará a devolver la confianza en el país, dotará de una mayor credibilidad al gobierno y facilitará la vuelta de los inversores. La contrapartida es que retrasará la recuperación económica.

Los efectos en el crecimiento pueden resultar muy perjudiciales, especialmente si terminan desembocando en rebajas de rating adicionales en España. No hay que olvidar que las tres principales agencias de calificación tienen el país en perspectiva negativa y un recorte no haría más que encarecer los costes de financiación tanto del Estado como de las empresas, lo que borraría en buena medida el efecto positivo de reducir la prima de riesgo.

En lo que va de año, las empresas más diversificadas geográficamente son las que mejor han aguantado el tipo en Bolsa en términos relativos. Todo hace prever que la exposición a España seguirá penalizando durante un tiempo, que finalmente será más o menos duradero dependiendo de la rapidez con la que regrese la confianza pero también el crecimiento. Momentos difíciles para invertir.