El foco de la semana

Enésima entrega de la crisis griega, con Sacyr y Telefónica de fondo

La agenda económica de la semana seguirá marcada por la enésima reencarnación de la crisis griega. El país, acosado por las deudas, deberá digerir el resultado de la moción de confianza del viernes sobre Yorgos Papandreu. Está en el aire la composición de un gobierno de unidad nacional o el dibujo de un horizonte electoral cercano. Lo que sí parece claro, por fin, es que las dos grandes fuerzas políticas apoyarán el segundo plan de rescate y nunca verá la luz el temido referéndum que hizo temblar los cimientos de la UE la semana pasado.

En el plano multilateral, las reuniones del Eurogrupo y el Ecofin, el lunes y el martes, servirán para analizar el estado de la crisis griega. Además, se discutirá la propuesta de tasa sobre transacciones financieras, que apoyan con entusiasmo Francia, Alemania y España. En la cumbre del G-20 de la semana pasada se escenificó el rechazo de Estados Unidos a la llamada tasa Tobin, aunque Europa logró el esperanzador apoyo de países emergentes como Brasil y Argentina.

Entre las empresas españolas, el jueves 10 se celebra un crucial consejo de administración de Sacyr Vallehermoso, en el que se dilucidará la nueva estructura de poder después del golpe de mano que acabó hace dos semanas con la presidencia de Luis del Rivero. No está claro si habrá fumata blanca sobre un nuevo consejero delegado, pero sí se tocará la estructura y se hablará de la refinanciación de Repsol en el primer cónclave con Manuel Manrique como presidente.

Dentro de la ronda de presentaciones de resultados, esta semana le toca el turno a un gigante de las telecomunicaciones: Telefónica mostrará sus cuentas trimestrales el viernes. Las expectativas no son demasiado buenas, a la vista de que los resultados operativos publicados por la CMT muestran una fuerte pérdida de clientes de móvil en España, ratificada por el agresivo cambio de políticas tarifarias anunciado el jueves. Si a ello se une el estancamiento económico reinante en países como Reino Unido o Alemania, se deduce que Latinoamérica no llegará a compensar el deterioro europeo para la teleco.