A fondo

Spanair busca un visado para la supervivencia

La liturgia ha vuelto a repetirse una vez más. Algún contacto de alto nivel entre políticos catalanes y responsables de aerolíneas internacionales con presencia en el aeropuerto de Barcelona, de repente, se convierte en noticia sobre la inminente entrada en el capital de Spanair del ansiado socio industrial que permitirá dotar a El Prat de vuelos intercontinentales con los aviones de esta aerolínea de capital institucional catalán.

El candidato recurrente de la ansiada boda de conveniencia ha sido Lufthansa. Parecía la pareja ideal dado que Spanair es el único socio español de Star Alliance, el club de aerolíneas que comanda la alemana. Los desmentidos y la constatación de que las relaciones operativas entre ambas no han dejado de enfriarse desde que Spanair pasó a manos catalanas han alejado la especulación de su eterno noviazgo.

Hace nueve meses apareció un nuevo aspirante: Turkish Airlines. La turca se ha convertido en uno de los actores más dinámicos de la aviación europea y su interés por el mercado de negocios y turístico español se traduce en una decena de rutas a otros tantos destinos nacionales, tomando El Prat como eje de la operación.

Volvió a repetirse la liturgia y Spanair, que había firmado diversos acuerdos operativos con Turkish, desmintió el plan para estrechar lazos accionariales con este socio en Star Alliance.

El último episodio de la búsqueda desesperada de una pareja para Spanair se representó ayer. Una delegación institucional y comercial catalana ha estado de visita en Doha, la capital del emirato de Catar. En la comitiva participó el presidente de Spanair, Ferran Soriano. Entre otros contactos, mantuvieron conversaciones con la dirección de la dinámica aerolínea del país, Qatar Airways.

Cuando alguno de los participantes en el viaje todavía no han superado la fatiga de el vuelo, la noticia ha saltado a los medios convertida en un anuncio de que Catar comprará el 50% (en algún caso se aseguraba que el 49%) de la aerolínea catalana.

Ayer fuentes oficiales de Spanair se vieron obligados a reiterar la versión oficial acuñada para estas ocasiones: "mantenemos contactos con distintas aerolíneas, pero no hay nada firmado". Fuentes cercanas a Qatar Airways se despacharon con un "no hay comentarios", tras mostrar su ignorancia de los contactos.

Fuentes solventes del sector aéreo indicaron que Qatar Airways ha expresado interés por desarrollar alguna modalidad de operación en el aeropuerto de El Prat que permita establecer nexos operativos entre sus vuelos de largo radio Doha-Barcelona, con el mercado Latinoamericano, cuyo principal puente intercontinental también está en la Península Ibérica. Este deseo habría sido compartido con Spanair y estaría en la base de una hipotética colaboración futura que no necesariamente debiera traducirse en una toma de posiciones de Catar en el capital de la catalana.

Entre tanto, la realidad operativa del tráfico doméstico español en el que permanece presos la práctica totalidad de los vuelos de Spanair, vive una situación que competidores como Iberia o Air Nostrum han calificado de "insostenible" y "dramática". El alza del queroseno, la sobre oferta (con su consecuencia de tarifas en picado y a pérdidas), así como la brutal competencia en la que se ha enzarzado la propia Spanair, con Ryanair, Easyjet y Vueling, están haciendo estragos en las cuentas de resultados. Por su estructura laboral y la antigüedad e ineficiencia de una parte de su flota, Spanair no es el rival que está en la mejores condiciones para aguantar la dura temporada de invierno que comienza.

Ojalá la catalana pueda encontrar el pasaporte de supervivencia que le permita, en el futuro, hacer real su sueño intercontinental en el aeropuerto de El Prat.