Merkel y Sarkozy aplazan hasta la semana que viene el acuerdo sobre el fondo de rescate

Cinco cumbres en una semana para salvar el euro

Alemania y Francia anunciaron ayer una segunda cumbre europea antes del miércoles tras constatar que no podrán cerrar el domingo. El diseño del fondo de estabilidad sigue siendo el principal escollo, aunque esta mañana Olli Rehn ha enfriado la propuesta francesa de que opere como un banco. Los líderes europeos comienzan así un maratón de encuentros: hoy hay Eurogrupo; mañana Ecofin y cita bilateral Merkel Sarkozy; el domingo, cumbre europea y el miércoles, segunda cumbre europea.

Angela Merkel y Nicolas Sarkozy han vuelto a parar el reloj en la interminable saga de la zona euro para zanjar la crisis de deuda soberana. El estancamiento de sus negociaciones ya impidió celebrar la cumbre de la UE prevista para los días 17 y 18 de octubre, convocada finalmente para el próximo domingo, día 23. Ayer la canciller alemana y el presidente francés dejaron claro en un comunicado conjunto que la cumbre de la zona euro de ese día se limitará "a estudiar en profundidad" el conjunto de medidas planteadas para atajar la crisis, pero "la aprobación definitiva de esas medidas tendrá lugar en una segunda reunión de Jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará el próximo miércoles como muy tarde".

Berlín y París discrepan en particular sobre cómo aumentar la capacidad de acción de la Facilidad Europea de Estabilidad Financiera, o FEEF, dotada con unos avales por valor de 780.000 millones de euros que permiten conceder 440.000 millones de euros en préstamos.

Francia quiere transformar la FEEF en un organismo financiero con capacidad de apalancamiento a través del Banco Central Europeo, lo que multiplicaría sustancialmente (se habla de hasta dos o tres billones) su capacidad de intervención.Alemania se opone tanto a implicar al BCE como a pactar por adelantado un apalancamiento que Berlín desea activar únicamente en situación de necesidad extrema y caso por caso.

Esta mañana, el comisario europeo de mercado interior, Olli Rehn, comentaba esta mañana, según el diario holandés Dagblat, que involucrar al BCE en el fondo de estabilidad es "difícil", y ha recordado que hay que tener en cuenta el Tratado de la Unión. Por su parte, el ministro de economía alemán, el liberal Philip Roesler, la ha descartado de plano esta mañana en la televisión pública ZDF.

Los otros dos aspectos clave de la cumbre, el segundo rescate de Grecia (incluida una quita mayor de lo previsto a los acreedores privados de Atenas), el plan de recapitalización del sector bancario tampoco están cerrados. "En ninguno de los tres puntos se ha logrado todavía un acuerdo sobre todos los elementos técnicos", reconocía una fuente comunitaria ayer por la tarde. Mañana se volverán a reunir Sarkozy y Merkel en una cita bilateral.

De todos modos, los ministros de Economía de la UE y de la zona euro también tienen previsto reunirse para intentar avanzar en el proceso de recapitalización de la banca europea y en la renegociación de la quita pactada el 21 de julio con las entidades financieras que poseen deuda pública griega. De hecho, hoy el Ecofin debería aprobar el sexto tramo del primer rescate a Grecia, una partida de 8.000 millones imprescidible para Atenas. Pero la clave está en cómo se plantea el segundo rescate.

El acuerdo de julio suponía una pérdida del 21%, para los tenedores de deuda helena, pero la zona euro quiere revisar los términos pactados. Primero, porque las necesidades de financiación de Atenas se han ampliado desde entonces (en 20.000 millones de euros, según fuentes citadas por Bloomberg). Y segundo porque el canje pactado en julio requiere una gran aportación de recursos públicos como aval (35.000 millones de euros). El nuevo canje podría suprimir esos avales y elevar la quita hasta el 50%.

Respecto a la recapitalización bancaria, la agencia Reuters informa esta mañana que hay un mayor grado de acuerdo en las necesidades de recapitalización de la banca. Los ministros europeos han pactado unas necesidades de capital en el entorno de los 90.000 a 100.000 millones de euros, en línea con los comentarios realizados ayer por el gobierno austriaco.

En cualquier caso, la cita del domingo sigue en pie. El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, decidió mantener la convocatoria, en lo que parece un desesperado esfuerzo por hacer valer su autoridad. En julio, Berlín desautorizó a Van Rompuy al obligarle a retrasar una cumbre sobre Grecia prevista para mediados de mes (finalmente se celebró el día 21, Fiesta Nacional de Bélgica, en otra irónica contrariedad para un presidente belga).

Fuentes alemanas indicaban ayer a la prensa local la intención de Berlín de retrasar también la cita del día 23 de octubre, para la que Van Rompuy ya había cursado las invitaciones oportunas y para la que el Consejo ya ha llevado a cabo toda la logística necesaria. El aplazamiento no se confirmó pero Berlín y París anunciaron por su cuenta una segunda reunión que revela la incapacidad de la zona euro de cerrar el acuerdo definitivo el próximo domingo.

El presidente francés ya se había desplazado el miércoles de improviso a Fráncfort (el mismo día que su esposa Carla Bruni dio a luz a su hija en París) para intentar lograr un acuerdo in extremis con la canciller. El encuentro no dio resultados, a la vista del comunicado de ayer. Hoy toca Ecofin, el sábado cumbre bilateral de Merkel y Sarkozy, el domingo cumbre europea y el miércoles otra cumbre europea.