Fondos y planes

Esperar o traspasar nuestros ahorros

Si su plan de pensiones está en números rojos, ¿a qué espera para tomar una decisión?.

Esperar o traspasar nuestros ahorros
Esperar o traspasar nuestros ahorros

Ya sabemos que los mercados están rebeldes y la crisis pasa factura a todos, pero a algunos les está afectando más que a otros. Así, la rentabilidad media de los planes individuales en los últimos doce meses, según datos de Inverco, se ha situado en el -2,46%, pero si bajamos al detalle, hay ahorradores que ven estupefactos cómo su plan privado llega a perder más del 50% a diez o cinco años. Todo un desastre.

En esta situación se hallan productos que invierten solo en renta variable, pero también, y eso es más preocupante, planes mixtos que teóricamente compensan el grado de riesgo con inversiones más conservadoras.

Si esa pérdida es ya tremenda en cualquier caso, imagínese si usted ha sido demasiado valiente y se encuentra con abultadas rentabilidades negativas y con apenas dos años de tiempo para jubilarse. ¿Qué hacer entonces?

Recuperar todo lo perdido es complicado. "Lo que no se puede hacer cuando se pierde un 20% es pasarse a algo muy conservador, ya que un plan monetario o de renta fija me va a dar un 1% o un 2% como mucho y no tengo 20 años para recuperar. Aunque parezca una incongruencia, no puedo cambiar de filosofía en mi estrategia", asegura Xavier Bellavista, consultor de inversiones de Mercer.

En un reciente estudio elaborado por Schroders en Europa, tres de cada cuatro inversores de rentas altas aseguran haberse visto perjudicados por la inestabilidad económica de los últimos años y el 38% de ellos se muestra preocupado con el hecho de que ahora tendrán que posponer su jubilación y alargar su vida laboral más de lo esperado. Puede que estén en lo cierto.

Encontrarse con rentabilidades negativas al borde del retiro "es una situación desagradable, pero no está todo perdido", tranquiliza Belén Alarcón, directora de Abante, quien aclara que "según cada caso, y la fiscalidad será un factor relevante, puede ser conveniente rescatar el plan en su totalidad y buscar una cartera de fondos para completar rentas o ir rescatando el propio plan en forma de pago mensual. Todo dependerá de la confianza que tengamos en el gestor y en su capacidad para recuperar lo perdido".

Efectivamente, la ley le permite cobrar de golpe todo su dinero, en forma de renta periódica o de forma mixta. Esa segunda opción le posibilitaría complementar mensual o anualmente su pensión y que el resto de su inversión siguiera rentando y, quizá así, recuperarse.

Dado que actualmente los planes más exitosos no sobrepasan, en el mejor de los casos, el 20% de rentabilidad, si sus minusvalías son muy abultadas, parece complicado recuperarse en poco tiempo, pero no imposible, apunta Bellavista, quien recuerda que 2008 fue un año pésimo para los planes de empleo, que llegaron a perder el 10,3%; sin embargo, la rentabilidad mejoró un 9,9% en 2009 y un 2,2% en 2010, de forma que ya se le pudo decir al partícipe que había recuperado la pérdida de aquel annus horríbilis.

¿Qué hago entonces si mi plan está descendiendo más de lo que esperaba? ¿Muevo mi inversión a un producto más seguro en el que no puedo esperar grandes rentabilidades pero tampoco grandes pérdidas? Los expertos difieren en su opinión, pero en general, ser precavidos en estos momentos de malos resultados en los mercados es la máxima de moda.

"Mi recomendación general es tener un posicionamiento claramente conservador ", asegura Juan Manuel Vicente Casadevall, socio de Kessler & Casadevall; así, "los fondos de deuda de primera calidad a corto plazo o monetarios, por ejemplo, ofrecen la preservación de capital necesaria en estos momentos. Ello no quiere decir que no se puedan tener fondos mixtos o de renta variable si el perfil del ahorrador lo aconseja, pero en estos momentos deberían estar infraponderados"

También optan por la tranquilidad en Mercer. "En momentos de mercado como los actuales, en donde reina la incertidumbre, resulta esencial reflexionar con profundidad y cabeza fría a la hora de tomar decisiones", recomienda Ignasi Puigdollers, socio del área de inversiones de la consultora, y en la actualidad "puede dar mucha confianza y tranquilidad saber que los ahorros y pensiones se encuentran invertidos en instrumentos y planes con la mayor diversificación posible, asegurando que se reduzcan los riesgos existentes en mercados en específico".

Escéptico se muestra Víctor Alvargonzález, consejero delegado de Profim: "Si los políticos europeos siguen mareando la perdiz como hasta la fecha, la recomendación es pasar directamente una parte de la cartera a planes más conservadores, incluso asumiendo pérdidas, pues las consecuencias de la inacción europea pueden ser graves y durar años".

Cauta también se presenta Sonsoles Santamaría, directora general de negocio de Tressis, al decir que "se debe tener una vocación de permanencia a medio-largo plazo, pero si la evolución del plan no está siendo la esperada, o bien los mercados no acompañan, se debe solicitar un cambio de plan hacia uno con mejores perspectivas de comportamiento o hacia otro con diferente perfil inversor".

La directora de Abante, por su parte, recuerda que "la peor estrategia de todas es vender cuando estamos perdiendo", de ahí que recomiende que "si, actualmente, un cliente acumula una pérdida del 60% y no necesita el dinero a corto plazo, le aconsejaría mantener la inversión, porque los mercados acabarán recuperándose. Las fluctuaciones forman parte del día a día de las inversiones".

Pero lo mejor que puede hacer usted es no llegar nunca a niveles de pérdidas tan elevados. "Aunque el horizonte de rescate del plan sea muy lejano, no necesariamente hay que sentarse en la elección del plan y dejarlo. La ventajosa fiscalidad en el traspaso te permite evitar grandes pérdidas, pudiendo recuperar con mayor celeridad. Cuando un activo cae un 50%, tiene que subir un 100% para recuperar el nivel anterior. No lo olvidemos. No debemos dejar que caiga un 50%, y menos cuando no hay coste fiscal en el cambio", recuerda Santamaría.

No obstante, la caída de los mercados también puede ser una oportunidad, al menos para los inversores más jóvenes, aquellos a los queden como mínimo diez años para jubilarse. Estos "deben aprovechar la ocasión para suscribir participaciones precisamente en planes de renta variable que hayan tenido bajadas fuertes. Y no me refiero a que el criterio de selección sea el nivel de la caída, sino los países en los que invierten esos planes", explica Alvargonzález.

En cualquier caso, lo que "debe preguntarse es por qué su plan pierde tanto dinero. Quizá porque invierte solo en renta variable española y europea, que son dos de las Bolsas mundiales que más han caído; quizá porque tiene deuda periférica en cartera y han sido unos bonos muy castigados en su cotización o, sin ir más lejos, ha faltado un buen asesoramiento por parte de la entidad para sugerirle el traspaso a un plan más conservador cuando comenzaron las turbulencias financieras", reflexiona Ricardo Sánchez-Seco, responsable de fondos de Gestiohna.

A buen entendedor, sobran las palabras.

¿Estamos bien aconsejados?

Los malos resultados que están presentando nuestras inversiones llevan a muchos a poner en cuestión el asesoramiento que reciben los ahorradores. "En general, en España la relación entre las entidades y sus clientes presenta un problema estructural: la misma entidad que fabrica el producto es la que asesora al cliente, por lo que tiende a decirle que lo mantenga pase lo que pase", alerta Alvargonzález desde Profim.

Además, normalmente, contra mayor riesgo tiene el producto mayores comisiones se cobran y, por consiguiente, mayor incentivo reciben las entidades; por ello, "es conveniente recibir asesoramiento de entidades cuyo único ingreso provenga del cliente y, por tanto, no cobren ningún tipo de comisiones de terceros", asegura Casadevall, "y que opere en arquitectura abierta; es decir, que tenga disponibles productos de diferentes entidades".

Deberes del asesor

Entender al cliente, lo que persigue con su inversión y sus principales inquietudes.

Definir la estrategia más adecuada para que el inversor logre sus objetivos en función de su capacidad de riesgo.

Recomendar de forma independiente las inversiones y explicárselas al cliente, informándole de qué cabe esperar y cuáles son los peligros.

Acompañar al partícipe durante la inversión para explicarle lo que ocurre con su plan y aconsejarle posibles modificaciones.