La agencia cree que el PIB no crecerá por encima del 2% hasta 2016

Fitch rebaja la nota a España por las cuentas regionales y la crisis del euro

Nuevo golpe para la deuda española: Fitch Ratings recortó el viernes su calificación a largo plazo en dos escalones, situándola en un AA-, que solo significa "segura". La agencia, que también rebajó un escalón a Italia, justifica el caso español por las cuentas de las comunidades autónomas y el deterioro de la zona euro.

La agencia de calificación de riesgos Fitch rebajó el viernes en dos escalones la nota de la deuda española a largo, hasta AA-, manteniendo la vigilancia en negativo. Al tiempo, la nota a corto plazo continúa en F1+. La disparidad de las evaluaciones se basa en las dudas de la agencia sobre el crecimiento futuro: así, Fitch no cree que el PIB crezca por encima del 2% hasta la segunda mitad de la década y espera que el paro se mantendrá en niveles muy elevados en el medio plazo.

La agencia explica la rebaja por un aspecto externo y otro interno: por una parte, la intensificación de la crisis soberana de la zona euro "ha impactado negativamente la estabilidad financiera y las previsiones de crecimiento de toda la región", afectando especialmente a España por su alto nivel de endeudamiento externo neto y la fragilidad de su recuperación económica.

Algo parecido alega para justificar el downgrade de Italia: su fuerte nivel de deuda pública, la necesidad de financiación y las bajas previsiones de crecimiento hacen al país vulnerable ante un recrudecimiento de la crisis europea.

Pero Fitch también se fija en un hecho diferencial español: "El comportamiento presupuestario de algunas de las comunidades autónomas". Ya el mes pasado, la agencia rebajó la nota de cinco regiones y el viernes insistió en destacar sus perspectivas negativas para ese nivel de Administración, "como reflejo del todavía difícil entorno fiscal y económico, y los riesgos de ejecutar algunas de las medidas de recorte de costes anunciadas". Así, Fitch critica los dispendios autonómicos, pero también siembra dudas sobre la viabilidad política de los ajustes emprendidos por los nuevos Gobiernos de las comunidades.

Con todo, la agencia estadounidense sigue juzgando a España como un emisor "solvente y sistémicamente importante", de donde deduce que, en último término, "el BCE y/o el FMI y el fondo de estabilidad financiera le darían su apoyo para evitar una crisis de liquidez autocumplida". En román paladino: si las cosas se torciesen hasta niveles alarmantes, el peso económico de España situaría al país entre los demasiado grandes para caer.

En su comunicado, Fitch reconoce que el proceso para volver a equilibrar la economía española "está bien encaminado, pero aún no se ha completado" y probablemente "pesará más sobre el crecimiento económico a medio plazo". Así, pese a las "importantes medidas ya adoptadas, se requerirán reformas estructurales adicionales para elevar la competitividad y productividad del país".

Esperanza para el futuro

El documento desliza un detalle para la esperanza: aunque el crecimiento estará lastrado durante cuatro años por la elevada tasa de paro, "Fitch espera que el crecimiento potencial a largo plazo, posterior a 2015, excederá la media de la zona euro.

A pesar de "debilitar el perfil de riesgo", Fitch sigue viendo la solvencia soberana española como segura. Según sus pronósticos, la deuda pública tocará techo en 2013, en el 72% del PIB, frente al 89% en la zona euro". Así, la nueva calificación de AA- "refleja fundamentos fuertes: economía diversificada con alto valor añadido y una fuerte gobernanza". Como paradójico colofón al recorte, Fitch concluye que "la respuesta política del Gobierno ha sido creíble y agresiva".