La CE calcula que las Haciendas recaudarán 57.000 millones anuales

Bruselas aprueba el proyecto de ley para crear una tasa Tobin europea

La Comisión Europea aprobó ayer el proyecto de directiva para establecer un impuesto sobre la mayoría de las transacciones financieras realizadas en el Viejo Continente. La iniciativa unilateral de Bruselas, sin esperar a un acuerdo del G-20, cuenta con el firme apoyo de Berlín y París y el rechazo frontal de Londres.

Bruselas aprueba el proyecto de ley para crear una tasa Tobin europea
Bruselas aprueba el proyecto de ley para crear una tasa Tobin europea

Tres décadas después de que James Tobin (1918-2002) recibiera el Premio Nobel de Economía (1981), la propuesta del economista estadounidense a favor de una tasa sobre ciertas transacciones financieras resucitó ayer en Estrasburgo en forma de directiva europea. "Me enorgullece anunciar que la Comisión ha aprobado el proyecto para crear un impuesto sobre las transacciones financieras", proclamó ayer en la sede del Parlamento Europeo el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso. "Ha llegado el momento de que el sector financiero devuelva a la sociedad parte de la contribución que ha recibido", remató el portugués.

La trascendencia del anuncio eclipsó la aprobación en el mismo pleno de la tercera versión del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, cuyo régimen sancionador se ha endurecido para prevenir descalabros fiscales o de competitividad como los de Grecia o España.

El proyecto de ley aprobado transforma la idea original de Tobin (una tasa sobre los movimientos de divisas) en un impuesto de al menos el 0,1% sobre cada uno de los intervinientes en una compra o venta de acciones o bonos (es decir, 0,2% en total), y del 0,01% (0,02% en total) en el caso de las operaciones con derivados financieros (futuros, opciones, swaps, CDS, etc.).

El sector financiero considera un error la propuesta y confía en el veto de Londres

El departamento de Algirdas Semeta, comisario europeo de Fiscalidad, calcula que ese tipo de imposición reportará a las haciendas europeas unos ingresos de unos 57.000 millones de euros anuales. El mismo departamento asegura que el tipo de imposición es tan bajo que no provocará ningún riesgo de deslocalización financiera, aunque reconoce que se reducirá el número de operaciones (sobre todo, las automáticas, conocidas como frequency high trading) y tendrá un coste para la economía europea del 0,01% anual. La propia Comisión desaconsejaba hace solo un año la imposición sobre las transacciones sin acuerdo previo en el seno del G-20 y apostaba en cambio por un impuesto sobre el volumen de negocio de cada entidad financiera.

Pero el pasado 16 de agosto, en pleno rebrote de la crisis de la deuda pública, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, anunciaron en París su intención de impulsar una tasa Tobin a la europea.

"Hemos preparado el proyecto con mucha premura", reconoce un alto cargo de la Comisión, "porque había que aprovechar la oportunidad política". La misma fuente asegura que el proyecto de ley ha minimizado la temida fuga del sector al establecer el principio territorial de tributación, es decir, que cada banco europeo tendrá que abonar la tasa en su país de origen con independencia del lugar de la operación.

El sector reaccionó ayer con virulencia en contra de la propuesta. "La UE debería centrarse en reconstruir su economía y recuperar el crecimiento y esta iniciativa no ayuda a ninguno de los dos objetivos", lamentó la Asociación de Mercados Financieros de Europa. Soledad Pellón, estratega de IG Markets, duda que la ley prospere "porque Reino Unido, cuyo sector financiero es muy importante, ya ha anunciado que no la aplicará". La directiva necesita la unanimidad de los 27 países de la UE para entrar en vigor. Sin mencionar a Londres, Barroso señaló en su discurso que "un Estado miembro tiene derecho a no aceptar una decisión (....) pero no tiene derecho a impedir que el resto avancen si lo desean".

Berlín y París ya han indicado que la tasa podría aplicarse solo en la zona euro, lo que reduciría alrededor del 25% el potencial de recaudación. Bruselas, sin embargo, prefiere que se aplique en toda la UE porque pretende destinar parte del ingreso a financiar el presupuesto comunitario.

¿Cómo se pagará el impuesto?

¿Sobre qué operaciones se aplicará la nueva tasa?

Cualquier transacción financiera que implique la compraventa de acciones y bonos, con un tipo de imposición mínimo del 0,1%; o sobre la negociación de un contrato sobre productos derivados, del 0,01%.

¿Cuál es la base de cálculo del impuesto?

En acciones y bonos, el precio de mercado del título. En derivados, el precio del subyacente.

¿Quién debe liquidar el impuesto?

Las entidades financieras con sede en Europa que participen en la operación, tanto si se realiza en suelo comunitario como en el exterior (EE UU, etc.).

¿Cuál es el plazo para realizar el ingreso?

En operaciones electrónicas, el mismo día de ejecución, antes de su liquidación. En manuales, tres días laborales.

¿Afecta a los inversores particulares?

Sí, siempre que realicen una compra o venta de títulos es previsible que el banco cargue el impuesto.

¿Y a operaciones habituales como una transferencia o un ingreso?

No, están exentas todas las operaciones que realizan con frecuencia particulares o pequeñas y medianas empresas.

¿Tendrá éxito el proyecto de impuesto?

En política económica, dijo James Tobin al recibir el Premio Nobel de Economía en el año 1981, no se pueden hacer experimentos controlados. Y citó a Schumpeter para recordar que se trata de una profesión que liga ciencia e ideología. Así que habrá que esperar los resultados.