Directivos

Los jefes también se reciclan

Los directivos asumen el coste de sus estudios para promocionarse

La crisis y los recortes no entienden de categorías profesionales. Los altos directivos de las empresas "han visto las orejas al lobo", señala Ceferí Soler, profesor del departamento de Recursos Humanos del centro de estudios Esade. Y la formación es ahora un arma más que socorrida para conservar su puesto de trabajo o, en caso de despido, dar un salto con red a otra compañía.

La incertidumbre laboral ha escalado hasta la cúpula. Tanto es así que en la escuela de negocios Esade ha aumentado un 22% el número de matrículas pagadas del bolsillo de los altos ejecutivos que han acudido voluntariamente a programas de executive education, destinados a la alta dirección. "Han pagado las cuotas por su cuenta, como una inversión personal", indica el profesor Soler. "La formación de los altos directivos va a más desde el año 2010 como una vía para potenciar su carrera profesional", dice Idoia de Paz, senior manager de Human Capital de la consultora Deloitte.

Es cierto que un alto porcentaje de empresas en España, próximo al 95%, sigue invirtiendo en la formación de sus altos cargos ?el gasto medio en distintos cursos destinados a este colectivo ronda el 20% del presupuesto total, con algunas diferencias según el sector de actividad empresarial?. Y que son muchas las que continúan asumiendo el coste íntegro de los planes formativos o bien recurren al copago. Pero la realidad es que "más del 33% de las organizaciones empresariales ha recortado su presupuesto de formación".

"El promedio de rebaja ha sido del 30% respecto al ejercicio anterior", señala Iria Vázquez, directora comercial de Adecco Training, la consultora de formación del Grupo Adecco. Al tiempo, ha crecido el e-learning, educación a distancia a través de Internet, con el objetivo de optimizar costes.

España ha empezado a despertar, las empresas se han dado cuenta de que necesitan perfiles con liderazgo y habilidades directivas con una visión más global. Sin embargo, seguimos a la cola de países como Alemania, donde el directivo nunca deja de formarse. "Y por detrás de Estados Unidos, Francia, Noruega, Japón, Reino Unido y Suecia", añade Tomás Calleja, director de programas MBA de Nebrija Business School.

Para el profesor Soler, lo mejor que tiene la crisis es el obligar a los directivos a repensar que el trabajo no es para siempre y que formarse y reciclarse es una exigencia de por vida. Porque "los MBA, los grados y los posgrados tienen fecha de caducidad. Ahora, la crisis incentiva que el directivo tenga más preocupación por estar especializado en su área de actividad y eso se nota en las clases", señala Soler.

Ya no es suficiente con manejar datos y apoyarse en la experiencia. "Tiene que seguir formándose, reciclándose y no relajarse", coincide Natalia Andía, coordinadora del programa EMBA de la escuela de negocios ESCP Europe.

Además, la formación continua de la alta dirección es clave para mejorar la competitividad de las empresas. De hecho, el 25% de las compañías más rentables por empleado tiene más días de formación para su alta dirección ?siete frente a cinco de media del resto?, según la investigación realizada por el Instituto Saratoga de PwC. Y el 53% cuenta con la participación de la alta dirección en sus programas de formación interna como instructores.

La oferta de formación para este colectivo es inmensa en el sector: "Desde los MBA y los cursos In Company?a medida promovidos por las empresas? en las escuelas de negocio hasta las habilidades directivas con gurús de renombre o los idiomas con profesor nativo, en inmersión o con CD", señalan Tomás Calleja, de la Nebrija Business School.

El alto directivo que se recicla tiene una edad comprendida entre los 40 y los 55 años y se forma en las escuelas de negocio o en la universidad corporativa de su propia empresa. Y es que algunas compañías han puesto en marcha planes de formación a medida para motivar a sus máximos responsables, ahora que muchos han visto congelados sus sueldos. De hecho, "algunas empresas barajan la formación como parte del paquete retributivo de su cúpula directiva", según Andía.

En la escuela de negocio Esade los programas de executive education, para la alta dirección, han crecido un 12,6% en este último curso. Y cada año unos 3.000 ejecutivos pasan por las aulas de la escuela Iese cursando algún programa In Company.

En esta última escuela, los programas de Desarrollo Directivo, de Dirección General y de Alta Dirección siguen contando con un elevado número de ejecutivos. Otros optan por programas internacionales realizados junto a otras escuelas de negocio americanas y asiáticas de primer nivel.

Y este último año se han recuperado los cursos de tres o cuatro días de duración enfocados al liderazgo y la motivación, indica Luis Arias, director de Executive Education Iese-Madrid. Y es que no hay nada que esté más de moda que el >coaching< para altos directivos o entrenamiento para definir y alcanzar metas profesionales.

"La demanda de este tipo de formación ha aumentado en torno al 15% en el último año. Las empresas buscan retener a los directivos que se mantienen en las empresas después de procesos de reestructuración de plantillas para aumentar su motivación, reducir su incertidumbre y prepararlos para ser líderes que empujen a la compañía a salir del bache económico actual", recoge un estudio de Adecco Training.

Idiomas, recursos humanos, finanzas, marketing, desarrollo del liderazgo, estrategia empresarial, planificación operacional o benchmarking de empresas líderes de otros sectores son algunos de los contenidos formativos para directivos.

Los seminarios fuera de España, que permitan hacer networking o contactos con responsables empresariales de otros países, también son un valor al alza. Y, como complemento, muchos programas de desarrollo directivo incluyen asignaciones a puestos de responsabilidad en otros países, señala Richard Lane, experto de la consultoría de Recursos Humanos de PwC.

El coste de la formación de un alto directivo puede oscilar entre los 12.000 y los 60.000 euros y la duración varía desde un par de días para una formación específica hasta varios meses para posgrados o programas que combinen cursos de formación presencial junto con módulos de e-learning (educación a distancia) La asistencia por parte de los altos ejecutivos en la formación presencial no suele superar los cinco o siete días laborables al año.

Las empresas más modernas están a la cabeza en cuanto a la formación de sus cúpulas. Alta tecnología más, servicios públicos menos. Los sectores que más recursos dedican son el energético, farmacéutico, tecnología y telecomunicaciones, financiero y consultoría. A la cola están construcción y administración pública.

"Existe formación de este tipo en los grandes bancos como Santander, BBVA, Banesto o empresas como Endesa, Airbus o Gas Natural", indica el director de Executive Education Iese-Madrid. Otros nombres también destacados en el sector de la formación de dirigentes son Orange, Repsol, L'Oreal o Inditex. La lista es amplia.

Sin embargo, "los directivos que superan los 55 años no se reciclan", dice con rotundidad Calleja. "Los altos ejecutivos con más edad, en torno a 60 años, suelen participar en los programas como mentores, coaches y ponentes de contenidos, pero no necesariamente reciben la formación ellos mismos, excepto si se trata de iniciativas importantes desde el punto de vista estratégico", según el representante de PwC.

Aunque sería deseable que "los programas de perfeccionamiento no excluyan a las personas de mayor edad o antigüedad, ya que tienen mucho que aportar al grupo y, como cualquier otro directivo de menor edad, es necesaria una actualización de conocimientos y un estímulo al desarrollo y la progresión", explican en Adecco Training.

Por eso, algunas organizaciones empresariales tienen entre sus filas la figura del interim manager, una nueva corriente en auge en los últimos años. Se trata de directivos interinos, profesionales con muchos años de experiencia en gestión empresarial que se incorporan a una compañía por un tiempo limitado, unos meses, y con una misión muy concreta.