Soares da Costa y ACS asumen recortes en el proyecto original

Portugal rechaza el AVE, pero enlazará Lisboa con Madrid a velocidad alta

Soares da Costa y ACS, constructoras del tramo de alta velocidad ferroviaria entre la frontera española y la localidad lusa de Poceirao, se han abierto a negociar recortes en el proyecto con el Gobierno de Passos Coelho. Este ha manifestado extraoficialmente su intención de renunciar al AVE de doble vía para convertir la infraestructura en una vía única para velocidad alta (menos de 250 kilómetros por hora).

Tren AVE circulando sobre un viaducto cerca de Valencia, en la línea de alta velocidad que une esta ciudad con Madrid.
Tren AVE circulando sobre un viaducto cerca de Valencia, en la línea de alta velocidad que une esta ciudad con Madrid.

Portugal no va a renunciar a conectar Lisboa con Madrid por ferrocarril de altas prestaciones tanto para pasajeros como para mercancías. Pero ya no será a través de un ambicioso proyecto de alta velocidad sino de un modo más humilde y acorde con el momento crítico que vive el país vecino. El Gobierno que dirige el conservador Pedro Passos Coelho aboga por que el trayecto desde la capital hasta la frontera española -entre Elvas y Badajoz- se cubra con una sola vía de ancho europeo y habilitada para velocidad alta. Por ella transitarán trenes siempre a menos de 250 kilómetros por hora.

Para España, que sigue invirtiendo en el AVE extremeño, la peor noticia sería la suspensión definitiva de la iniciativa ferroviaria. Esta solución intermedia, aún no oficial, se asume por tanto, como mal menor desde Fomento. Al menos eso ha declarado el primer ministro luso a la televisión pública RTP1.

Tampoco sería una mala salida para el grupo de empresas que ya tenía en el bolsillo el contrato de construcción del AVE portugués: las locales Soares da Costa y Brisa, junto a la española ACS. Ninguna de ellas está dispuesta a hacer valoraciones en firme mientras no haya una postura oficial de la Administración lusa. Sin embargo, fuentes de Soares da Costa han reconocido ya la disposición del consorcio a negociar recortes en el proyecto ganado en 2009. Lo importante para ellas, tal y como está la economía portuguesa, es poder mantenerse al frente de las obras aunque el proyecto sea seriamente trastocado.

Su actuación había arrancado ya y fuentes relacionadas con el grupo empresarial hispanoluso afirman que la inversión realizada ascendía ya a 150 millones de un total de 1.650. Esa cifra incluye la construcción y explotación durante 40 años del tramo de 165 kilómetros entre Caia y Poceirao.

Las adjudicatarias tenían previsto aportar unos 120 millones de euros en fondos propios; el Banco Europeo de Inversiones ponía sobre la mesa 600 millones, otros 840 millones dependían de ayudas públicas de Portugal y de la UE, y los 90 millones restantes se levantarían entre bancos.

El cambio de doble vía de alta velocidad a velocidad alta en una única vía podría costar, según el primer ministro, hasta cuatro veces menos que lo presupuestado para el AVE en suelo portugués.

Presión española

El ministro de Fomento, José Blanco, abrió el 17 de agosto una ronda de contactos con su homólogo portugués, Álvaro Santos Pereira, con el fin de desbloquear la conexión ferroviaria entre ambos países. En ese primer encuentro Blanco trasladó la preocupación de España por la paralización anunciada en junio de este plan de infraestructuras. Posteriormente, el 31 de agosto, fue el propio Rodríguez Zapatero quien se reunió con el primer ministro Passos Coelho. El compromiso de España y el anterior Gobierno del socialista Sócrates cristalizaba con la unión de Madrid y Lisboa, apostando por el AVE, en 2013.

De hecho, Fomento tiene en ejecución diversos tramos en Extremadura, que pasan por Navalmoral de la Mata, Plasencia, Cáceres y Badajoz. Unas obras que superan los 800 millones de euros. Y más allá de actuaciones en marcha, el Gobierno está pendiente de licitar el segmento que va desde la localidad toledana de Pantoja hasta Navalmoral, valorado en 3.000 millones. Todo un balón de oxígeno, puesto en juego bajo la modalidad de colaboración público-privada, para un sector de la construcción gravemente afectado por la crisis.

El presidente Monago se conforma con el tren a 200 kilómetros por hora

El presidente extremeño, José Antonio Monago, expresó ayer su respeto a la decisión de Portugal de renunciar al AVE entre Madrid y Lisboa porque el país "no tiene dinero para hacer esta obra", según recogió Efe. El mandatario subrayó que si la alternativa es un tren a 200 kilómetros por hora, "bienvenido sea".

A preguntas de los periodistas tras su reunión con el rey en el Palacio de la Zarzuela, en el marco de una ronda de audiencias concedidas a los presidentes autonómicos, Monago recordó que no le corresponde llevar "las relaciones internacionales de España", pero reconoció que ha trasladado su "inquietud" por esta decisión a las autoridades portuguesas.

El jefe del Gobierno regional ha hablado tanto con el primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho, como con el presidente Aníbal Cavaco Silva y el ministro responsable de Transportes, Álvaro Santos.

"Ellos me trasladan sus razones y poco más puedo decir a ese respecto", indicó Monago. Si finalmente se lleva a cabo la conexión desde Extremadura con Lisboa a una velocidad de 200 kilómetros por hora, "todo será mejor" que la situación actual, en la que "quitaron el AVE" a los extremeños y les han puesto "un tren que en ocasiones se le cae el motor por el camino, como pasó hace pocos meses a la altura de Monfragüe".

Cambio de planes

l ACS llegó a adjudicarse el tramo de AVE entre Caia y Poceirao por 1.650 millones. FCC era favorita para construir y explotar el AVE de Poceirao a Lisboa, pero el concurso fue suspendido.

l Tras el cambio de Gobierno en Portugal, con el ascenso del Partido Social Demócrata, el país vecino ha suspendido la construcción del AVE y defiende una conexión de ancho europeo con España para llevar mercancías desde el puerto de Sines (al sur de Lisboa) a Europa a través de Irún.