Pequeños gigantes | Iberochina

El proveedor de los artículos más exóticos de Asia

Hace 24 años, a restaurantes chinos en Barcelona les faltaban ingredientes originales. Trajeron un contenedor de Oriente y así nació Iberochina, la mayor importadora de productos asiáticos

Alemania tiene la industria y Estados Unidos, la tecnología. Pero en su carrera hacia el control del comercio mundial, China tiene algo que las viejas potencias no poseen: sus colonias. Austeros y laboriosos, los emigrantes chinos no se contentan con enviar remesas, sino que abren pequeños negocios que tarde o temprano acaban convirtiéndose en distribuidores de las fábricas de su país. Iberochina es una prueba fehaciente de ello.

Mientras multinacionales como Telefónica y BBVA llevan gastados miles de millones en la compra de participaciones minoritarias en empresas chinas, esta importadora española de productos asiáticos consiguió hace dos años, con menos recursos, alcanzar por primera vez los 20 millones de euros en ventas. Este año espera facturar no menos de 22 millones, cinco más que el dividendo que Telefónica recibió en junio pasado por su inversión en China Unicom.

En la base de este resultado están, por supuesto, sus clientes: los miles de restaurantes y comercios abiertos por inmigrantes chinos en España. Christian Lee, director comercial del grupo, señala que la clave de su éxito reside en la confianza. "La comunidad china es bastante cerrada, básicamente por el idioma. Si alguien necesita un proveedor, siempre preferirá uno oriental", explica.

Su nuevo edificio corporativo costará cinco millones de euros

La misma Iberochina nació a consecuencia de esta necesidad. En 1987, la comida china empezaba a ponerse de moda en España y al taiwanés Yao Hsiung, propietario de un restaurante en Barcelona, le faltaban ingredientes originales para preparar platos auténticos. Así que empezó a mover hilos y buscar proveedores de Oriente. Ese año importó un primer contenedor cuyo contenido repartió entre varios establecimientos asiáticos. Ante la buena acogida, repitió varias veces la operación.

"Llegó un momento en que el negocio alcanzó un volumen bastante importante y había que dedicarle mucho tiempo y esfuerzo, sobre todo porque las leyes sanitarias de Europa son diferentes a las de Asia", cuenta Lee. Así que, en sociedad con otros empresarios, Yao constituyó Iberochina, un grupo de tres empresas especializadas en la importación y distribución de alimentos asiáticos.

La corporación importa actualmente 8.000 productos distintos, incluyendo utensilios de cocina, vajillas, artesanías y artículos de decoración, ya que hace ocho años decidió ampliar su catálogo para no depender únicamente del sector alimentación. "Los mismos clientes nos lo pedían", aclara Lee. "No solo querían ingredientes, sino también palillos, lámparas japonesas, wok y ollas de bambú", precisa.

Con tres tiendas en Madrid y una en Barcelona, el grupo abastece de mercadería a unos 5.000 clientes, entre restaurantes, hoteles y grandes almacenes, repartidos por toda España. También atiende pedidos de Portugal y Andorra, aunque estos mercados todavía son poco representativos comparados con España, donde notan que la cultura oriental está cobrando cada vez mayor interés. "elBulli y el equipo de la chef Carme Ruscadella se han acercado a nosotros en busca de ingredientes para sus platos", asegura.

Si bien el 35% de sus productos viene de China, la compañía importa de 14 países, cada uno con su propia legislación sanitaria, por lo que asegurarse de que sus proveedores cumplan las normas de la Unión Europea es una de sus mayores preocupaciones. En Tailandia, por ejemplo, está permitido el uso de un colorante artificial que la UE prohíbe. "En casos como ese tenemos que enseñarles a adecuarse a las pautas europeas".

La importancia que el grupo da a este tema procede de una mala experiencia. En octubre de 1996, la policía encontró en el almacén de la empresa en Alcobendas (Madrid), alimentos caducados, con etiquetas falsas. Yao y su hijo fueron detenidos, aunque luego quedaron en libertad. Ese mismo mes, fueron intervenidas por la policía otras dos distribuidoras asiáticas en Barcelona y Valencia: Supermercados Yuen Tong y China City Trade Entreprise.

Lee, que entonces no trabajaba en el grupo, sostiene que el operativo fue una represalia política por las restricciones de Pekín a la entrada de Cola Cao y otras marcas españolas al mercado chino; sin embargo, reconoce que se cometieron errores a causa del desconocimiento de la normativa sanitaria. "Los inicios fueron difíciles", concede, pero asegura que ese episodio "cambió nuestra forma de trabajar". Actualmente, el grupo está en proceso de obtener la certificación de seguridad alimentaria ISO 22000 y realiza análisis periódicos en las fábricas de sus proveedores para prevenir riesgos de contaminación.

El siguiente paso será la construcción de una nueva sede corporativa de 8.000 metros cuadrados en Alcobendas, para unificar en una sola nave los varios almacenes que tiene dispersos en este municipio y Alcalá de Henares. El grupo planea invertir en el proyecto unos cinco millones. "Hemos crecido tan rápido que no hemos tenido tiempo para consolidarnos. Ahora queremos aprovechar la crisis para afianzarnos".

La versión oriental de El Corte Inglés

Más adelante, Iberochina aspira a convertirse en una suerte de versión pequeña de El Corte Inglés, pero especializado en productos importados de Asia. Por lo pronto, hay artículos de la compañía que ya se distribuyen en las tiendas de comida rápida de Eat Out, los restaurantes del grupo Tragaluz, la cadena Fnac y el mismo El Corte Inglés, así como en los hoteles Meliá y Mandarín Oriental. "Queremos diferenciarnos de otros importadores por la calidad de nuestros productos", dice Christian Lee, director comercial.

En esta dirección, el grupo lanzó en 2007 dos marcas de vino de la denominación de origen Penedés, uno (Sushi Wine) para combinar con comida japonesa y otro (Feng Shui) para acompañar platos de fusión asiática. Lee reconoce que la fama de baratijas que tienen los productos chinos es un estigma con el que deben lidiar a diario. "Tenemos que enseñarle a la gente que en China también se hacen productos de altísima calidad, en parte porque cientos de empresas europeas y estadounidenses se han trasladado allá atraídas por la mayor flexibilidad laboral". En España, en cambio, el coste del despido es muy alto, se queja, lo que desalienta la creación de empleo. "Aquí, cuando uno contrata a alguien parece que estuviese tomando una hipoteca". El grupo tiene 70 empleados.

Datos básicos

Facturación. El grupo alcanzó los 20 millones de euros en 2009. Este año prevé que sus ventas se sitúen entre los 22 y 24 millones. Pese a sus esfuerzos por diversificar, con la incorporación a su oferta de artesanías y utensilios de cocina, todavía el 90% de sus ingresos provienen del sector alimentación.

Importaciones. Si bien china es el origen del 35% de sus productos, el grupo importa de 14 países, entre los que destacan Tailandia, con el 25% del volumen, Japón (10%), Taiwán (5%) y Filipinas (otro 5%). La empresa mueve entre 600 y 700 contenedores al año.

Muñecas. Una línea de productos por la que Iberochina está apostando fuerte son las muñecas Kimmidoll (en la imagen), que lanzó el año pasado. Inspiradas en las Kokeshi, figuras tradicionales japonesas que en el siglo XVI ebanistas tallaban a mano para regalar en símbolo de amor y amistad, el grupo espera que esta colección llegue a disputarle mercado a Hello Kitty.

Japón. El desastre nuclear de Fukushima ha paralizado las compras japonesas de Iberochina. "Todos los contenedores procedentes de Japón deben pasar por un férreo control de laboratorio que acredite que están libres de radiación", explica Lee. De todos modos, destaca que hace ya tiempo que muchas fábricas japonesas se han mudado a China.